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Mostrando entradas de 2023

Vuelve el Circo Anastasini

Seguramente los artistas del circo Anastasini, esos que empezaron a morir una tarde de sol y moscas en la plaza de Lodosa el 18 de julio de 1936, esperan aún, envueltos en la bruma, el tiempo de volver. Para saldar su historia. Y es que sus cuerpos, fusilados por pistoleros de camisa azul y alma negra, no acabaron de morir del todo. Se dice que los vivos son los despertadores de los muertos, porque no dejamos de recordarlos. Esto le ocurre a Renato Anastasini, que tenía tres años aquel día en que su memoria se quedó en puntos suspensivos. Como esperando el día de vuelta. Y ocurrió. El pasado día 4 en Larraga. De pronto, como por arte de magia de Eme Nieto, aparecieron los hijos de ese Renato Anastasini, -Luciano y Giovanni- y también Coco Kramer, todos ellos artistas de circo y procedentes de Florida. Y desde el Parque de la Memoria, que recuerda a este circo , llamaron a Renato, de 90 años. En Florida amanecía. Renato se puso al teléfono y recordó a los presentes que en aquel c

¿Qué tiene que pasar?

Sé que estas líneas no servirán de nada. A lo más para aplacar mi propio desconsuelo. A veces uno escribe para eso. Pero hoy ni siquiera. Y sí, ayer allí hubo una alta concentración de indignidad en la calle. Y muchas palabras alzadas como banderas arrastradas por el fango. Cómo no hacerlo ante la desecación humanitaria en Gaza. Como no hacerlo cuando allí la gente respira como cuando uno acaba de ser alcanzado por un disparo perfecto. Pero ayer sabíamos que hoy todo seguiría igual. Los mismos telediarios, las mismas imágenes teñidas de sangre y ceniza. Y el tremendo delirio de la agonía convertido en el postre de cada día. Y así nos preguntamos qué tiene que pasar para que miles de niños dejen de ser asesinados porque Netanyahu piensa que no pasa nada por matarlos. Qué tiene que pasar para frenar este genocidio permitido de palabra, obra y omisión por medio mundo donde las pocas palabras en contra suenan como voces sin eco. Ingenuamente te preguntas también, quién puede dar l

Sin luces no hay paraíso

Ocurrió que el 29 de noviembre había que ser felices. Por decreto de alcaldía. Ese día, subí a Pamplona y el centro parecía una rave valenciana de las de antes. No tenía buen día, así que me sentí culpable por no participar de aquel jolgorio. Pensé entonces que quizá la alcaldesa lbarrola se aburría. O que aquella ciudad vivía a faltaba animación. Entonces entendí todo. Si Ibarrola no era capaz de gobernar la ciudad como dios manda, había que reinventar la gobernanza a golpe de días felices, actos emocionantes, eventos increíbles y luces y farolillos, muchos, a miles. Así que dicho y hecho. Y es que aquella sensación de bienaventuranza que vivió la ciudad el 29N, fue lo más parecido a las fiestas que organizaba el Gran Gatsby en las noches de verano. Solo había que ver a toda aquella gente maravillada, mirando al cielo incendiado de farolillos con la gloria meciéndose sobre sus cabezas. Me pregunté entonces por qué no era capaz esbozar una sonrisa brillante ante el futuro, como

Cuando el terror te nubla la vista

Nunca he sentido miedo leyendo. Pero adentrarse en las páginas de "Espacio negativo" es ingresar en un territorio por el que jamás había transitado. Porque ha sido como atravesar una ciénaga donde una extraña fuerza te absorbe y empuja ante un escenario de terror cósmico, sobrenatural. Y descubres que estás ante un mundo extraño. Todo trasncurre en un pequeño y devastado pueblo (Kinsfield), de la Norteámérica profunda. Allí los adolescentes, tras rituales mágicos, se suicidan en cadena por nada. Porque sin oportunidades materiales ya no hay esperanza alguna y solo la desolación se presenta como la ultima redención. Porque no hay nada en estas vidas sesgadas por la sociedad de consumo, nada salvo la hiperadicción a los dispositivos tecnológicos, los chats de Discord, la música trap, la convulsión extracorporal tras el hipnótico consumo de drogas, la automutilación, los rituales, la brujería moderna o la búsqueda de experiencias sobrenaturales a través de trances chamáni

La que nos espera

Feijóo ha comparado el acuerdo entre el PSOE y Junts con el 23-F y con ETA. Nada más oír esto, Ayuso se vino arriba y dijo que “esto supone entrar en una dictadura”. Como Esparza no quería quedarse sin nota dijo: "es una vergüenza pactar una amnistía para unos delincuentes”. Ya ven como esta banda de amnésicos sin complejos quiere instaurar una nueva sintaxis de la política española. Porque perdido el poder, de lo que se trata es de implantar una nueva Transición del relato político. Veamos. En 1998 la situación política era mucho más complicada y convulsa que ahora. Gobernaba Aznar con el apoyo del PNV y de CIU, los padres fundadores de Junts. En esas fechas, Ortega Lara había estado secuestrado 532 días y en 1997 Miguel Ángel Blanco fue asesinado. ETA iba a muerte y el GAL de Barrionuevo remataba un tiempo de plomo. Aún así, en 1996, Aznar indultó a 15 ex miembros de la organización terrorista catalana Terra Lliure. El Poder Judicial ni se inmutó. En mayo de 1999, Aznar se

Farmacia

Tras ver todos los telediarios desangrándose con las imágenes del infanticidio palestino, me dolía la cabeza. Fui a por un par de paracetamoles, pero se me habían acabado así que decidí ir a la farmacia. Como no he desarrollado manías fijas, busqué una de paso que paseaba. Vi una inmensa, toda ella acristalada y muy iluminada, como si dentro estallase una discoteca. Decidí entrar pues el dolor iba camino de convertirme en una marioneta. Al entrar, una luz intensa y serena se amasaba con un penetrante aroma de orquídeas mezcladas con incienso. Creí regresar a la infancia. Pero no. Aquellos olores me recordaron que debía cambiar las sábanas. En ese momento dudé si había entrado en una farmacia o en un pasadizo hacia la eternidad pues sonaba una canción de Piazzola. Y aquella luz recortaba la negrura del día- Me fijé en las ordenadas estanterías lacadas de un blanco teológico. La vista se me iba al aglomerado de productos que simulaban un cuadro de Mondrian. Podías elegir entre produ

¿Y si nos acostumbramos?

Lo peor de las guerras es que te acostumbres a ellas. A la alta velocidad de su esquizofrenia. Algo de esto sentí al coger móvil. De pronto se abrieron varias de ventanas que mostraban publicidad, el precio de un audífono, unas “tablets” a precio de sandalias, un chocolate que arrasa y no engorda, un crecepelo instantáneo. Sigo jugando con el dedo sobre la pantalla y, como si formara parte del mismo entretenimiento, aparecen fotos del bombardeo de Gaza y varios muertos recostados sobre la rueda de una ambulancia y un padre con su hija en brazos envuelta en sangre y ceniza y un abuelo besando la frente de su nieto muerto y dos mujeres heridas sosteniendo a sus hijas inertes y edificios agujereados como un queso gruyere y coches reventados con gente cristalizada dentro y animales vacíos y el olor a acetona, que es a lo que huele tanta muerte. Y me paro. Y me pregunto por qué estoy viendo esas imágenes convertidas en consumo de muerte y dolor ajeno, homogeneizadas, serializadas medi

Quién pondrá flores

Me pregunto si en hipocampo de Netanyahu siguen almacenados los recuerdos de los hipocampos de concentración judíos. De esos millones de asesinados que son su antepasados. Si en los cientos, miles, quizás millones de hipocampos de judíos fascistas de hoy día, esa memoria sigue viva. Si toda esa memoria sigue escociendo como una agonía sin desenlace. Si en algún momento, esta matanza palestina bendecida por Yahveh, el dios de los judíos que guarda un asqueroso silencio ante tanta muerte ajena a su fe, mueve algún músculo tocado por la conciencia, la compasión, la verdad, la piedad o la justicia. Me pregunto si el peso de las almas de esos seis millones de judíos asesinados en los campos nazis, no es suficiente para remover un país abocado al fascismo homicida por su casta política más totalitaria y bastarda. Me pregunto si esos seis millones de almas judías, no vagan por algún lugar del cielo Israel. Si allí arriba no se mezclan con olor dulzón de tanta muerte. Rodrigo Fresan dice

Chile#50

La semana ha ido sobrada de todo tipo de eventos con tendencia a la exageración. Todo ha sido a lo grande. Como si la vida se derramara sin solución. Mirabas a un lado y a otro y todo estaba lleno; las calles, las carreteras, los bares, las plazas. Todo invadido por una euforia perpetua. Como si estuviéramos conectados a una dinamo de energía neurótica. Quizá por eso a muchos políticos se les ha visto felices. Como nunca. Se celebró el 600 aniversario del Privilegio de la Unión que fue algo así como la entrada de Pamplona en la Champions de las ciudades modernas de Europa. Para sellar esa obsesión conmemorativa trajeron a un rey ilegítimo que le puso un poco de caspa a ese festival de la historia. Y hasta se montó un campamento medieval que es una forma de hacer turismo de la memoria. En Tudela hubo un Congreso del Bienestar y la Vida Buena con un lleno absoluto de gente perturbadoramente feliz. Luego llegó la Vuelta y también el Día del Vino. También empezó el curso escolar y l

El dial

La DANA, lo que antes era una tormenta inesperada y salvaje, golpeaba los cristales de la ventana que repicaban como una sinfonía de Mahler. Y me atrapó cargando de melancolía aquella luz gris que destilaba la lluvia salvaje. Me había propuesto una dieta de nostalgia. Últimamente me topaba con amigos que solo lograban hablar del pasado. Y sentía que aquello no era obra de la edad, o no del todo, sino de una potente industria de la nostalgia que nos tenía atrapados. Al menos a la gente de cierta edad. Esa industria, visible en todo, en el cine, los libros, la radio, los anuncios, las canciones, trataban de mantener al público en un confortable duermevela nostálgico. Pero eso nos lleva a una amnesia masiva, pensaba. En estas estaba cuando eché la vista al viejo aparato de radio de los 80. Decidí saltarme la dieta. Moví el dial y lo situé en la ciudad de Budapest. Y entonces sonaron los ruidos de la avenida Andrássy y los gritos que salían de las ventanas de sus viejos edificios. Hi

No más Jennis

A Luis Rubiales lo llamó Abascal a altas horas de la noche del 24 de agosto mientras aquel meditaba su dimisión agarrándose el escroto. Abascal le hizo saber que los hombres de verdad –no los blandengues- no piensan con el cerebro, sino con los huevos, esos son los auténticos hombres, como él. Como él y como Rubiales, hombres que no dimiten de su hombría por un beso robado. Y ahí, en plena noche conspiracional, se preparó la puesta en escena del machismo más soez y más bastardo. Ahí se compuso la serenata emocional de un machista sin escrúpulos que eligió la estrategia bonapartista de seguir adelante. Un tipo que, lejos de reconocer su error y su culpa ante esa Asamblea, que siempre ha funcionado como un abrevadero de cargos y prebendas, pasó al contraataque para convertirse en víctima negando a la víctima su palabra y convirtiendo al sujeto agredido en objeto agresor. Y se vino arriba con el discurso que Abascal le había dictado la noche anterior, donde culpaba de todo lo ocurr

El teléfono

Me alojé en un viejo hostal que aún conservaba en sus habitaciones este tipo de teléfonos. Según me dijo el dueño, en el hostal no había más huéspedes alojados. Así que estaba solo. Mejor dicho, me acompañaba Mariana Enriquez con su libro “El otro lado”, una escritora argentina que te atrapa con sus historias. Porque es de esas personas que le suceden cosas no porque sí, sino porque solo a las buenas escritoras les pasan historias que saben contarlas como merecen ser contadas. Les diré que su última novela, “Nuestra parte de noche” es una obra maestra de un género incómodo pues nos habla de lo macabro y de un terror sobrenatural que se cruza con los terrores más reales de nuestra vida. Así que, llegado a la habitación y ya entrada la noche, quise saber quién estaba al otro lado de ese teléfono con su cable en espiral. Podía elegir cualquier número, como cuando juegas a estar al mando de tus fantasías. Elegí el 0 que como saben es un numero vacío, infinito, inexistente y qu

Robopolítica

¿ Y si la nueva Inteligencia Artificial fuera capaz de dotarse de robots capaces de negociar los gobiernos de coalición, los pactos de gobierno o los acuerdos políticos ? Digo esto porque aquellos días, gran parte de la ciudadanía no dada crédito a ciertas noticias. O quizás a la ausencia de ellas. Vamos, que no acababa de entender ciertos movimientos políticos. En los corrillos, en las tertulias, en algunas terrazas donde se servían raciones de gambas a la plancha, en los bares castas de la ciudad y en los de barrio de toda la vida, en la sobremesa de muchas comidas y en no pocas cenas familiares, se hablaba, pero no se llegaba a entender qué ocurría, por qué algunos partidos ocultaban sus verdaderas intenciones. Vale, sí, era la política y eran los políticos que nunca son iguales aunque el populismo los iguale. Por eso la gente se preguntaba qué les pasaba a los partidos políticos que hablaban antes de tiempo, que ocultaban lo que todo el mundo sabía, que silenciaban lo pactado

Aunque

Sí, fue un desbarre presentar esas listas. Pero aunque EH-Bildu, navaja toledana en mano, se raje el cuello pidiendo perdón por los muertos y los vivos, aunque se plante en el Congreso y se queme a lo bonzo reconociendo sus culpas, aunque asuma la responsabilidad de todas las atrocidades cometidas por la Humanidad a lo largo de los siglos, aunque jure y perjure que su crucificante cruzada está guardada bajo llave que ha tirado al mar, aunque se entreguen a la Fiscalía del Estado y soliciten la perpetua sin revisión para garantizar la salud democrática tan exigida por quienes no dudarían encender las calderas del pasado. Aunque todo esto ocurriera, el PP y la ultraderecha política, mediática y jurídica, seguirían exigiendo más y más. Como un yonki enganchado a la desesperación. Un plus que no tiene que ver con la democracia, ni la política, la moral, la ética, la reparación, ni la expiación de lo ocurrido durante los años de sangre y plomo. Ya lo ven, Ayuso ha resucitado a ETA

El Sueño

A tres días de su coronación, Carlos III comunicó a dos personas de su séquito más íntimo que buscaran urgentemente a un doble. El más real. No quería perderse la final de Copa entre Osasuna y Real Madrid. Así que el viaje a Sevilla se preparó de incógnito. Pero había un problema, que incluso para un rey era real. Las entradas llevaban tiempo agotadas. Los intermediarios reales se pusieron en contacto con Sabalza. Le expusieron el deseo del monarca y en su descargo alegaron que Carlos III era hincha del Burnley FC, un equipo de la segunda división inglesa donde Michael Robinson estuvo a punto de jugar antes de fichar por Osasuna. A oír esto, Sabalza, al que exigieron absoluta discreción, entró en pánico pues no disponía de entradas y tuvo que acudir a la reventa. Pagó 4500 euros pero los dio por bien empleados pues se sabía poseedor de un secreto que, en cualquier momento, podía dejar de ser inconfesable. En Londres, la mañana de la coronación transcurría con una absurda normalid

La maleta

Ocurrió en cualquier aeropuerto del mundo. Estos días de idas y venidas. Mientras me preguntaba como sería vivir sin cansancio. Y tal vez sin mentiras. Por pensar en algo. Ahí estaba, sola, sostenida en esa cinta a ninguna parte en busca de la eternidad, parada en medio de la noche. Dice Rodrigo Fresán que pocas cosas hay más conmovedoras que la necesidad de los seres humanos de ver milagros en todas partes para seguir creyendo en lo imposible. Me acordé de esa frase mientras miraba esa maleta insomne y quieta, como una noche sin final. Por saber si habría milagros a mi alrededor. Quizá. Entonces quise imaginar quién era su dueña, o su dueño. Dónde se habría comprado, de dónde vendría, que caminos habría seguido y en qué habitaciones de hotel se habría abierto o cerrado, cómo serían los dedos, las manos que cerraron esa cremallera. Me preguntaba por qué la habían abandonado o qué razón había para nadie la recogiera. Pero sobre todo, quise saber qué habría dentro. Entonces si

Había una vez...un circo

Ocurrió en Larraga el pasado sábado 1 de abril. En el Parque de la Memoria. Eran las 12 del mediodía. A la hora entre el Ángelus y el vermú con calamares. Un numeroso grupo de gente se concentraba entre banderas, canciones y relatos cargados de memoria, tanta que algunos relojes se pararon. De repente se oyó una música melódica y alegre que rompió las nubes amenazantes. Una tropa de saltimbanquis, payasos, funambulistas, acróbatas, enanos, trapecistas, caballos de pura raza árabe, monos, una mujer tiradora, una niña caballista que montaba un caballo blanco y un elefante viejo conducido por un niño negro, irrumpieron en aquel escenario de rabia y orgullo. Eran los integrantes del Circo Anastasini. Venían de actuar en Arnedo la tarde del 11 de julio de 1936. Al verlos, la gente concentrada enmudeció pues sintió que de repente se clavaba un tenedor en el presente. El Circo Anastasini llegaba a Larraga pero en realidad se dirigía a Lodosa, donde actuaría la tarde del 18 de julio de 1936

¡ Eh,petrel !

Ese hombre que está ahí en medio, con los brazos cruzados y mirando al infinito, permanece en silencio; como lo ha hecho cientos de noches en la más absoluta soledad. Ese hombre que estira las piernas como si estirara esa parte de la memoria donde las olas siempre rompen adioses, maneja felizmente la eternidad. Si se fijan, tiene los ojos cansados pero aún azules de tanto mirar al mar. Un día ya lejano quiso decirle hola al desconcierto y ser dueño del suelo que flotaba, y el mar que pisaba. Y fulminado por un resplandor que aconteció a la altura del pecho se echó a la mar sin saber que ahí uno asciende a lo más alto de las profundidades. Ese hombre que pareciera estar al mando de sus fantasías, ayer en el Planetario de Pamplona desplegó una lucidez terminal. Hablaba de un viaje que duró cuatro años recorriendo 38.000 millas marinas. Dio la vuelta al mundo, dijo. Yo creo que el mundo le dio la vuelta a él. Pues de repente, empezó a hablar con una vertiginosa lentitud. Así nos dijo

Espárragos

Pareciera que esa tierra que se ve, cerca de Piezalaparda, en Lerín, estuviera estirándose tras una noche larga y fría. Y si se fijan un poco, ha sido levantarse y peinarse al punto de la mañana. Como un buen hijo abrochado a las órdenes de antaño. Y es que esas trenzas recién tejidas con la exactitud de un sextante, pronto recibirán un fruto que para algunos es el oro blanco de estas tierras. Es cuestión de estar ahí y oír su respiración entrecortada. Como ya hicieran egipcios y romanos. Y esperar, como los grandes misterios sin descifrar. Llegará abril y mayo y hasta junio y esos frutos serán bien recibidos, como esos poemas de Dylan Thomas cargados de imágenes explosivas y que ahora leo delante de este campo que muestra las estrías de una fertilidad ilimitada. Llegará abril y mayo y junio y la tierra cabalgará sobre estos pequeños montículos convertidos en cordilleras repletas de frutos escondidos apuntando hacia un cielo que clamará su recompensa. Los hay verdes y blancos y d

El timo mental

Detrás de esta frase, de esta idea, de este pensamiento trampa, de esta manera de entender la realidad, la gestión de la vida, tu vida, la mía, detrás de esta venta de felicidad fraudulenta, de esfuerzo innocuo, detrás de esta empresa por hacernos responsables de nuestra vida, de nuestras propias soluciones en falso, como si no dependiéramos de nada ni de nadie, detrás de toda esta ficticia autoayuda, hay vidas en juego, miles de vidas y de malestares en juego, detrás de frases como esta hay, puede haber un suicidio. Porque me estás diciendo Maïté Issa, que todo está en mi mente. Y solo en mi mente. Como si mi débil yo tuviera todo el poder que el mundo me quita a diario. Y no, mi mente no funciona si no tengo cosas muy vitales más allá de esa panacea estúpida que proclamas, necesito un trabajo, una vivienda digna, un sueldo digno, un descanso reparador, una asociación, una libertad digna, amigos, amigas, tiempo del bueno, para vivir, para sentir, necesito seguridades, un buen médi

Corralizas

El frío de aquella mañana congeló el cielo. Varios buitres peleaban con las térmicas para levantar el vuelo. Un par de aviones iban a algún sitio que no existía en los mapas. Algunos cazadores resoplaban sus escopetas. Los campos estaban aún muy rezagados, durmiendo la tierra que en breve se auparía sobre los hombros de los tractores. Y sí, el día reclamaba ser conquistado con una marcha mañanera por las cabañas de pastor, esas fortalezas ganaderas que un día sirvieron de refugio a pastores lerineses de otro tiempo, gentes que miraban al cielo para jugar a las adivinanzas. Llegué a esta, la de Barranco Salado, mientras los buitres merodeaban alrededor dibujando círculos como los versos de Verlaine. De pronto, me acordé de Ferrer Lerín, que no es de Lerín, sino catalán nacido en 1944 y al que también le gustan los buitres, de hecho es ornitólogo, como ese amigo inglés que habla lerinés. Pero también es un poeta que hace poesía según vuelen los pájaros que observa. Él dice que é

Pamplona negra

Sayas Galván y Adanero Fuhrmann eran dos sabuesos muy folletinescos curtidos en las cloacas del Estado. Tuvieron de instructor a un tal Villarojo, experto en extorsiones a cobro revertido. Su carta de presentación era directa, “no tenemos principios ni falta que nos hacen”. Con ese lema resolvieron algunos crímenes muy turbios y no pocos casos de transfuguismo político. Ambos estaban de nómina y plantilla en la agencia de detectives PPOX, famosa por cómo se las gastaban, gente a la que no le temblaban las piernas. El último caso resuelto era un crimen político cometido en la sede de Summun Maxima, una desconocida franquicia política ligada a la Internacional conspiracionista . El asesinado era un tal J. Sumarza a quien habían seccionado la yugular. Junto al charco de sangre flotaba una nota escrita a mano que decía: “la Reforma Laboral ni se compra ni se vende”. Tal cual. Esta semana, han sido invitados al evento Pamplona Negra, que como todo el mundo sabe es una semana blanca en