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Mostrando entradas de marzo, 2023

¡ Eh,petrel !

Ese hombre que está ahí en medio, con los brazos cruzados y mirando al infinito, permanece en silencio; como lo ha hecho cientos de noches en la más absoluta soledad. Ese hombre que estira las piernas como si estirara esa parte de la memoria donde las olas siempre rompen adioses, maneja felizmente la eternidad. Si se fijan, tiene los ojos cansados pero aún azules de tanto mirar al mar. Un día ya lejano quiso decirle hola al desconcierto y ser dueño del suelo que flotaba, y el mar que pisaba. Y fulminado por un resplandor que aconteció a la altura del pecho se echó a la mar sin saber que ahí uno asciende a lo más alto de las profundidades. Ese hombre que pareciera estar al mando de sus fantasías, ayer en el Planetario de Pamplona desplegó una lucidez terminal. Hablaba de un viaje que duró cuatro años recorriendo 38.000 millas marinas. Dio la vuelta al mundo, dijo. Yo creo que el mundo le dio la vuelta a él. Pues de repente, empezó a hablar con una vertiginosa lentitud. Así nos dijo

Espárragos

Pareciera que esa tierra que se ve, cerca de Piezalaparda, en Lerín, estuviera estirándose tras una noche larga y fría. Y si se fijan un poco, ha sido levantarse y peinarse al punto de la mañana. Como un buen hijo abrochado a las órdenes de antaño. Y es que esas trenzas recién tejidas con la exactitud de un sextante, pronto recibirán un fruto que para algunos es el oro blanco de estas tierras. Es cuestión de estar ahí y oír su respiración entrecortada. Como ya hicieran egipcios y romanos. Y esperar, como los grandes misterios sin descifrar. Llegará abril y mayo y hasta junio y esos frutos serán bien recibidos, como esos poemas de Dylan Thomas cargados de imágenes explosivas y que ahora leo delante de este campo que muestra las estrías de una fertilidad ilimitada. Llegará abril y mayo y junio y la tierra cabalgará sobre estos pequeños montículos convertidos en cordilleras repletas de frutos escondidos apuntando hacia un cielo que clamará su recompensa. Los hay verdes y blancos y d