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Mostrando entradas de agosto, 2016

Tu no eres como otras madres

Leí que este era un libro excepcional. Que no se había escrito nada igual . Y alabanzas por el estilo. Pamplinas, me dije. Pero el título..., ese título escondía algo.  Y, sin querer,  me llevó a mi madre. A esos momentos de la infancia en los que pensaste eso, que tu madre era diferente a otras madres. Hasta convertirla en santa. Después te amortiguas y sientes definitivamente que era y es como otras madres. Al menos como esa madre que a mi me ha gustado tener. Pero la autora  se empeña en vendernos una madre que no es como otras madres. Y ahí empieza la seducción. Una seducción que juega con la cartografía de unas emociones materno-filiales en un contexto histórico de alto voltaje. Y este contexto, esa geografía emocional es lo que te envuelve en un chute de incesante lectura. Esta mujer  nos vende una madre que no se ajusta a los cánones y nos habla de su ajuste personal en un mundo que iba a conocer la mayor maldad humana jamás conocida. Y entre ese ajuste personal y ese desa

Sapanta

Cementerio "alegre" de Sapanta (Transilvania) Agosto de 2016  No esta a la altura de los grandes cementerios  de ilustres tumbas. Pero es especial. Porque este cementerio lleno de gente muerta es como si estuviera lleno de gente viva. Y además alegre. Por eso se llama el cementerio de los alegres. De los muertos alegres. Y así es. Llegas allí, en el norte de Transilvanía, en la región de Maramures con el aliento de Drácula  ventilándote el cogote, y te encuentras en este campo santo en el que las tumbas son un libro abierto, una biografía de cada uno de su moradores, una huerta saciada de las verduras y frutas preferidas de quien allí ha decidido descansar de tanta belleza, de esa belleza de los Maramures. Cada tumba dispone de una inscripción con su relato vital y su altorrelieve personal en madera. Un cómic mortuorio muy singular. Me gustaría haber nacido allí porque es la única garantía de ser enterrado allí con honores eternos riéndote del mundo. 

García Lorca, silenciar a sus asesinos

El pasado día 18 de agosto  se cumplieron 80 años de su muerte. Y es que en la mañana del 18 de agosto de 1936 ya corría por Granada la noticia: ¡Han matado a García Lorca ! Algunos alardearon de ello. De haberlo liquidado, dijeron. Y más aún, se colgaron las medallas que  inauguró aquel  matadero  en que se convirtió aquella España de sangre y moscas. Como un tal Manuel Luna, de los Luna de Antequera. "Yo le conocí en Granada, cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento, primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo [...] en Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron una mañana de agosto  al fusilamiento, en el cementerio, entre las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios...Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el Presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el exgobernador rojo de Alicante Vicente Almagr

La fiesta perpetua ¿Y para qué?

La izquierda en general, y la vasca en particular, deberían leer esto . Más aún. Este texto debería ser de obligada lectura y posterior forum-terapia en los IES (Institutos de Secundaria). Pocas voces se atreven a hablar así de rotundo. Y pocas veces tenemos la oportunidad de leer con esta sangrante frescura textos que duelen, que escuecen como los encuentros fracasados. Porque la fiesta es incuestionable. Porque plantearse la perpetua orgia de drogas, alcohol, diversión sin fin, fiesta eterna, jolgorio permanente durante 365 días aunque no tengas un puto euro y te exploten como a un cabrón, tu lo que quieres es seguir de fiesta. Porque plantearse el modelo y el discurso del ocio actual es chocar frontalmente con esa izquierda que lo utiliza y lo ha utilizado  como escenario propagandístico. Como espacio de socialización aunque ahora ese espacio se haya convertido en un espacio de individualización sin el refresco de la utopía necesaria y el abandono de la lucha de cla