lunes, 16 de octubre de 2017

Rajoyazo



Puigdemont se presentó ante el Parlament catalán con la espalda encorvada por el peso de la renuncia. Cargando con esa resignación que oxigenaba un tiempo que apestaba a  sulfuro. Y habló. Pero Rajoy, de quien dicen se aplicó el verso de Kipling: “si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan”,  hizo como si no entendiera. Pero Rajoy sabe de sobra lo que Puigdemont  quiso decir cuando dijo lo que dijo. Y le sorprendió. A él y a sus ministros alcoholizados de  soberbia infinita.  Y supo enseguida que se enfrentaba a un requiebro que le exigía posicionarse más allá del brazo en alto con la camisa vieja. Pero Rajoy, como buen caudillo africanista, no está  dotado para la negociación, sino para la humillación. Hablemos claro. Rajoy no actúa, pese al periodismo tóxico, desde la responsabilidad.  Actúa para el consumidor español de cruzadas.
En 1992, Fernández Ordoñez le dijo a Felipe González: “Felipe, el gran problema de España será Catalunya”. Pero para Rajoy, Catalunya no es un “problema”. Es una plusvalía política que le ha liberado de la bancarrota del PP. Catalunya es la solución, como lo fue ETA; como han sido todos los pecados que condena y de los cuales come caliente cada día.
A Rajoy  y su gobierno de primoriveristas solo les urge un titular: “Vencido y humillado,  el pueblo catalán renuncia a la independencia”. Y es que más allá del sí o el no infantilizado que  Rajoy exige a Puigdemont, aplicará el 155. Y lo hará para recentralizar esta España en coma etílico por exceso de patriotismo litúrgico. A esta España que resucita el Cara al Sol y la Unión de Armas, la misma que los catalanes del siglo XVII se negaron a sufragar para la defensa de Flandes. Entonces, junto a los portugueses, estuvieron a punto de independizarse. Cosas de la hemeroteca.

Este artículo fue publicado el 16 de octubre  de 2017 en Noticias de Navarra, ese mismo día cumplía uno de los plazos dados por Rajoy a Puigdemont para un sí o un no absolutamente infantil. Por la tarde, la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela decretó el ingreso en prisión de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, presidentes de ANC y Òmniun. 


domingo, 15 de octubre de 2017

Espanya





La España castrense, la de Austrias y Borbones, donde nunca se pone el sol, la de validos y cardenales, la de la cabra legionaria, la del Caballero del verde Gabán, la de Góngora y la Contrarreforma, la España de Dionisio Ridruejo,  la del Partido Alfa y Primo de Rivera, la España del resentimiento, y la del Cardenal Segura, la del periodismo de intoxicación, la de los cuadros de Goya, en especial ese donde dos hombres se muelen a palos a orillas del Manzanares, la de Gravina, Churruca y Alcalá Galiano, la España de Galdós y Trafalgar, la de ABC y la Razón, la del Capitán Alatriste,  la de Acebes y Zaplanas, la de la COPE, la de virreyes y gobernadores, la del barrio de Salamanca, la de FAES y los Campos de Castilla , la de pascuas militares y cantos regionales, la España del Español y  los Siete pecados capitales, la de Díaz Plaja, la de la Villa y Corte, la de los Héroes de Mayo, la de Luces de Bohemia y  Los Episodios Nacionales, la España del Concordato y misa diaria, la de los Tercios de Flandes, la de González y los GAL, la don Mariano el sordo, la España mesetaria, la del Cara al sol, la de Aznar y Antonio Cañizares. La España del Conde Orgaz, la Unión de Armas y la concentración parcelaria, la España corrupta y cuartelera. A esta España se enfrenta Catalunya, pero bajo esta España vivimos todos. TodavEspanyauestargaz,  a y Miguel osavnta Catalunya, pero bajo esta España vivimos todos. Tidava y aria, la de los Tercios de Flanesía.  

lunes, 9 de octubre de 2017

El miedo que viene


Mucha gente siente el miedo soplándole en el cogote. Susurrándole  como un grito infantil  a media noche. Ese miedo estaba dormido en la memoria sólo de algunos. Pero ahora emerge resucitado de entre los escombros de una democracia incautada. Como el miedo que provoca un cadáver pescado en las profundidades. Mucha gente, esa que nunca sabemos dónde guarda sus sueños, no podía creer que llegáramos hasta aquí. Otros, sin embargo,  pensamos que el miedo había buscado otras guaridas. Pero no, está aquí, agazapado tras un toque de corneta. Y saben de qué hablo.
Va un rey y habla. Como un vendedor de retórica de saldo. Detrás de él, un Borbón ilustrado pero con nula mollera, le mira de reojo. Y más atrás, una corte de validos, cortesanos corruptos y defiendepatrias  de corazón ennegrecido, cuya ética no cotizaría ni en el infierno, le dictan un  discurso envenenado. Esa gente ha llegado hasta las entrañas de la perversión pero siente un místico noviazgo con la sensatez.  
Esta gente da miedo. Al menos a los que pasamos la cincuentena. Esa gente nunca se fue. A lo sumo para afilar los cuchillos. Muchos de ellos todavía anclan sus sueños en el imperio de Austrias y Borbones. Y se vienen arriba con los gritos de  una policía hooliganizada. Claman legalidad, vuelta al redil y constitucionalidad,  no ya para mantener el Régimen del 78, sino para resucitar el del 39. Y echan mano del Borbón. Porque saben que Felipe VI necesita, como su padre, su momento salvaespaña para vender su trono a precios populares.
Me siento pesimista. Qué quieren que les diga. Porque esta gente no desea arreglar nada, sino vencer. Y vencer hasta acabar con la melancolía de los ruiseñores. Pero es imprescindible seguir tensando la historia. Para demostrar las contradicciones entre lo real y representado. Lo dijo Marx. Hace años. 


Este artículo se publicó el día 9 de octubre de 2017 en Diario de Noticias, día en que Pablo Casado, vicepresidente de comunicación del PP advertía a Puigdemont de acabar como Companys.  

domingo, 8 de octubre de 2017

Juan Goytisolo, la memoria de un tiempo que no se ha ido

Monique Lange y JG en 1964. Asun Caradell (Album) 

Leyendo la autobiografía de Juan Goytisolo  encontré esto que recuerda que la historia no se repite pero fabrica constantes. En estos días de zozobra, de idas y venidas y de exaltaciones de la España más reaccionaria merece la pena rastrear en la trastienda más inmediata del pasado.
JG estaba en octubre de 1995 en Paris, ya había conocido en la sede de la Editorial Gallimard a Monique Lange, quien sería su amor imposible. En una reunión con otros novelistas les dice, haciendo referencia a la situación que generaba el franquismo español de los años cincuenta:" ¿Que pensaba yo de la situación? ¿ Veía, como ellos, alguna esperanza de cambio?  Durante una buena hora expuse a Mascolo mis violentos sentimientos antifranquistas: con mi optimismo ingenuo de aquellos tiempos, le expliqué que la nueva generación de intelectuales y universitarios se oponía a la dictadura y adoptaba posiciones políticas cada vez más clara y radicales. Pese a nuestro aislamiento y a la purísima represión de la posguerra, los jóvenes empezaban a abrir los ojos y plantean acciones reivindicativas (...) "
A día de hoy, tras la manifestación en Barcelona en defensa de la sacrosanta unidad de España, pareciera que nada ha cambiado. O solo un poco. Ese ahogo por liberarse del yugo rajoyista persiste como el viejo yugo franquista. Más aún, si JG podía intuir cierta esperanza en el cambio, no creo que hoy estemos en condiciones de percibir ese cambio. Más aún, se intuye una involución filofascista de gran magnitud. Mientras, los intelectuales pesebristas callan como muertos o se expresan como rehenes en defensa del pecado del que comen caliente cada día. Nada parece despejar el horizonte sombrío al que se enfrenta esta España en bancarrota, ni siquiera de Europa se espera nada, porque esa Europea neoliberal no va a consentir que un eslabón de su negocio se pierda en derivas libertarias.  Si JG viviera, volvería a recordar amargamente sus memorias.

martes, 3 de octubre de 2017

Aquel día


Ayer se cumplieron diez años del referéndum 1-O por la independencia de Catalunya. Aquel día marcó un antes y un después de la llamada Postransición española. Aquel día la gente no pudo votar como hubiera querido. Pero votó. Con tensiones, emociones, cargas policiales y casi 400 heridos. No se validó el referéndum, pero se confirmó un imparable movimiento secesionista. La gente salió a la calle y se plantó frente a don Mariano y sus cuarteleros. Don Mariano, que nunca movió el músculo de la negociación sino el de la negación, dimitió neurotizado. El 1-O cavó su tumba política. Como la de otros muchos políticos de ambos lados de aquella mediática consulta.

Catalunya no pudo demostrar los síes a la Independencia. Para mucha gente no fue determinante. Ya se habían ido tiempo atrás. Así que nueve meses después, el siete de julio de 2018, se proclamó la Independencia catalana tras unas elecciones plebiscitarias en la que los partidos catalanes obtuvieron un amplio apoyo internacional. Aquello generó una gran crisis de Estado pues el Tribunal Constitucional fue reprobado en la mismísima ONU. Aquel referéndum forzó elecciones generales en 2018 tras dos huelgas generales en España. De ellas salió formalizado un gobierno de coalición entre el nuevo Partido Social Federalista y el Partido Radical de los Pueblos de España (refundación de Podemos). De aquellos lideres ya no queda ninguno en activo. Pero aquella escapada catalana les obligó a renunciar a la soberbia. Y libres de la monarquía, abolida en 2021, afrontaron un nuevo frente de fugas. Porque Euskadi, tras la independencia catalana, vio suprimido su Concierto económico. Aquello articuló un proceso soberanista protagonizado por un PNV posnacionalista con el apoyo de EH Bildu, partido hoy reconstruido en EAI (Izquierda Vasca Independiente). Juntos abrieron en 2024 otra línea de escape en aquella España donde el futuro solo nos esperaba para inmolarnos.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el día 2 de Octubre de 2017. No hubo 400 heridos, sino casi 900, según fuentes de la Generalitat. Y un tal Rajoy, negó, como un tal Judas Iscariote, que allí nunca corrió la sangre. 

lunes, 25 de septiembre de 2017

Frente Norte


Esparza, el apocalíptico de UPN se ha venido arriba. Y aprovechando que estos días la vida se retuerce por todos los costados, se ha apuntado al patriotismo litúrgico desoyendo a su psicóloga, quien le dice: después de medianoche medita como si ya no formaras parte de la vida. Pero ni caso. Y es que Esparza anda de peregrinación por los principales circuitos del españolismo más campeador: Intereconomía, Nueva Economía Fórum y hoy mismo, en la Fundación de Mayor Oreja, quien ha dicho que “el proyecto de ETA de ruptura de España está vivo en Cataluña”.
Ahí estará hoy junto a Ana Beltrán, del PP; pontificando sobre qué pasa en Navarra y cómo frenar la deriva independentista que se avecina en Navarra. Dicen. Y es que Esparza se presenta como el agrimensor de la sensatez, el profiláctico regionalista frente al independentismo vasco. Ya lo dijo el viernes en Madrid al calor del constitucionalismo más degenerado, “Navarra es la perla del nacionalismo, lo que le falta al nacionalismo vasco para declarar abiertamente la independencia”. Oída esta majadería pareciera que Esparza se hubiera metido un tripi. Así se explicó: “esto puede parecer exagerado, pero lo justifica la macabra historia de ETA”. Y se quedó tan ancho. Mezclando churras con merinas. El caso era ofrecer carnaza en estos tiempos en que todas las aguas tienen el color de los ahogados. No obstante, hay quien piensa que este dislate político cargado de cianuro era un mensaje para Rajoy. Para que fuera tomando nota del próximo Frente Norte. Y contara con él. Como el buen cruzado navarro.
Y si Rajoy fracasa en Catalunya, como parece más que probable, el Frente Norte puede activarse. Es ahí donde la derecha navarra se empleará a fondo. Porque se cree redentora de unidades patrias y demás. Desde el requeté a nuestros días. Y no, no es desvariar. Para eso ya está Esparza, político de mercado chuteando adrenalina foral. 

Artículo publicado en Noticias de Navarra el día 25 de septiembre de 2017.