martes, 12 de junio de 2018

Fundidos




Cada mañana, al coger La Villavesa, veo a cientos de personas que despiertan ya cansadas. En sus ojos puedes ver el sofoco de una vida extenuada, agotada por obligaciones autoimpuestas y encargos pendientes. Como si no hubiera un mañana. Muchos apenas han dormido, a otros se les nota todavía el Alprazolam en la comisura de los labios. Y en ese silencio blanco de la mañana sabes que muchos tienen un día de perros por delante. Cargado de ese nuevo activismo diario que preside nuestras vidas asfixiadas de producción. Y es que, a juzgar por la vida que llevamos, pareciera que estamos en guerra con nosotros mismos. Porque libres de la explotación externa, de la cadena de la fábrica y libres también de la obediencia debida, nos entregamos al consumo exigente con  nosotros mismos. Es la nueva dominación. La de una época que se libera de la disciplina para inaugurar el tiempo del rendimiento. Vivir para rendir, cuanto más mejor. Aunque ese nuevo sujeto sea el jefe más cruel de ti mismo.

Byung-Chul, filósofo surcoreano, es uno de los teóricos de última generación que mejor ha diseccionado los males que aquejan a nuestra sociedad híper todo. En su opinión, se ha pasado del deber de hacer cosas a poder hacerlas, sin limite, sin fronteras. Y así vivimos, corriendo para atrapar a ese tránsfuga que llevamos dentro, angustiados por no cumplir con la agenda. Como si participáramos en esa carrera infame por llenar cada hueco de nuestro cuerpo convertido en la nueva máquina de producción. Porque si no triunfamos a diario, si no respondemos a las expectativas, entramos en la curva de la autoinculpación neoliberal. Seguir leyendo

martes, 29 de mayo de 2018

Mark Fisher, del punk al neoliberalismo



Mark Fisher (Reino Unido)  fue -se suicidó en 2017 tras vivir solamente 49 años- una cabeza brillante, un tipo de clase obrera que nunca encontró su sitio, un crítico que nunca se contentó con serlo, porque su mente iba siempre más allá,  un hombre atormentado por la depresión y la crisis personal, sí, pero de eso hizo su arma de construcción teórica más potente, un discurso radical que cuestionaba ay cuestiona  el orden neoliberal como pocos lo han hecho. Fisher fue  profesor de  instituto y daba clases de filosofía, pero se cuestionaba su valía, un agente cultural, un guionista,  un  teórico del arte, un crítico de la  cultura de masas, de la música y los grupos musicales del momento. los de los años 80 ingleses con toda su carga sociocultural. Un bloguero ilustrado que impactó con sus críticas de arte en su popular blog k-punk. Un colaborador de  publicaciones como The Whire, Sight&Sound, Frieze y New Statesman. Mark Fisher fue un gran intelectual que transformó la manera de hacer filosofía siendo popular. Su lenguaje no es fácil, pero sientes al leerlo que tu mente se dispara, como si te sintieras incapaz de dejar de leerlo, porque es adictivo. Porque lo que dice no se ha dicho antes. O al menos como lo dice él, como él lo dejó escrito. Un tipo que te engancha porque no es que interprete el mundo de manera diferente, sino porque retuerce el mundo y el pensamiento de manera diferente. Usando a los grandes constructores de la biopolítica y el estructuralismo pero reinterpretando sus saberes. Fisher es un gran desconocido en España. Y de no ser por la potente labor de rescate y traducción de sus textos por parte de la editorial argentina La caja negra, no hubiéramos sabido nada de él. Hay que leer a Fisher y estrujar sus ideas, sus metáforas, sus sugerentes novedades conceptuales, sus caminos para descubrir qué nos ocurre más allá del malestar social. Porque nos sitúa ante los  auténticos malestares vitales. Porque  esos también son políticos. Una excelente entrevista por parte de uno de sus mentores en España, Peio Aguirre, la podemos ver aquí en El estado mental

lunes, 28 de mayo de 2018

Alcantarillas



Burt Glinn (Magnun)

La noche comenzaba a tapizar la ciudad de una luz viciada por el escepticismo más apacible. De una alcantarilla situada en el corazón financiero de la ciudad salía una columna de mendigos  que entonaban unos salmos ilegibles.  Por el día se ocultaban allí para evitar ser reconocidos. Y es que toda vida es un proceso de demolición, un combate de golpes que vienen de dentro y que uno no siente hasta que ya es tarde para tomar alguna medida. Algunos llevaban libros de Scott  Fitzgerald bajo del brazo, otros arrastraban viejas maletas cargadas de anemia. Otros, embrutecidos por el alcohol de la madrugada,  discutían sobre la belleza de unos versos de Virgilio. Hasta aquí todo normal. Esta comunidad del cambio perfecto presume de muchas cosas, incluso de tener los pobres mejor atendidos del mundo. Días después supe que muchos eran  economistas y financieros venidos a menos. Vivían de prestado, esperando que alguien los rescatara cada mañana del naufragio. No se extrañen. Este modelo neoliberal  funciona así. A golpe de emoción y carcajadas. Porque llega un día en que usted mismo, empleado ejemplar, puede acabar almorzando mortadela caducada regada por un Don Simón en compañía de  una cuadrilla de desclasados, chamarilleros de saldo o camellos que trafican con metanfetamina mezclada con líquido de batería. Esta es la grandeza de la movilidad globalizadora. Antes, para llegar a la pobreza había que recorrer un largo y agotador circuito. Ahora se  puede saltar de la estabilidad a la miseria con una pirueta cínica que vuelve del revés todo lo vivido. Lo comprobarán si deciden adentrase en el alma de algunos edificios de esa zona privilegiada. Ahí trabajan cientos de personas con varias carreras, retahílas de idiomas y un currículo como el Libro del Desasosiego. Muchos son rehenes de una ETT encadenados a un contrato basura. Ese es el espectáculo después de años de recortes, reformas laborales y claudicaciones obreras. Y sí,  esto ocurría en esta comunidad que celebra el cambio como si no hubiera un mañana.

Artículo publicado el 28 de mayo de 2018 en Noticias de Navarra

lunes, 21 de mayo de 2018

El txupinazo no repara


El otro día leí una propuesta ciudadana de esas que cuesta entender. Se trata de una proposición para que el txupinazo de 2018 sea lanzado por alguien anónimo que represente a las víctimas de la violencia sexista. Y creo en la buena intención emocional de la proposición. Pero hay veces que las buenas intenciones esconden graves contradicciones y no pocos retornos indeseados. Y esta es una de ellas. Quiero pensar que quien propone esto parte de que esta ciudad debe reparar a las víctimas ofreciéndoles la toma de uno de los espacios más simbólicos y más sagrados de la ciudad, el altar de la liberación anual, el lugar icónico, la máxima altura de la sacralización festiva. Y se ofrece ese espacio a las víctimas como el lugar de la redención ante la afrenta.
            Que las víctimas de violencia machista salgan al balcón de esta ciudad para inaugurar una fiesta que es corresponsable de su drama me parece una seria contradicción. Que a esas víctimas se les ofrezca la posibilidad de ser redimidas a través de un acto que enciende una fiesta y un espectáculo que requiere una urgente revisión, me parece muy cuestionable. Porque no estamos entendiendo que la única reparación es la de la justicia y la nueva resocialización de las relaciones de poder y de género. Y esa pretendida reparación en medio del jolgorio sensacionalista y alcohólico desvirtúa y desempodera tal pretensión, la banaliza, la despolitiza convirtiéndola en un objeto de consumo más. En una noticia que será psicoviral, sensacionalista y de alto impacto. Pero poco más en una sociedad abonada a la política gestual que ha estetizado hasta la muerte más venal.
Esta propuesta, sin quererlo quizás, está contribuyendo a la reproducción del discurso hiperproteccionistra y patriarcal de género.  Ese que infantiliza y minimiza a las mujeres. Si esta ciudad quiere hacer algo por la igualdad que lo haga haciendo política. Fuera de los focos, ajena al espectáculo y desvinculándose del efectismo.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el 21 de mayo de 2018



sábado, 12 de mayo de 2018

Impón tu suerte


Nos encontramos ante uno de los misterios gozosos de este autor. Su último libro editado. Que yo sepa. Una especie de recorrido íntimo  y no tanto, por sus lecturas, pasiones, amigos, especialmente Bolaño, gustos, disgustos y, algo que se viene confirmando en sus últimas obras, ese deseo de ser un escritor despreocupado por la forma, de hecho la estructura de sus últimas novelas, pareciera que ha sido revisada por Don Limpio. EVM trata con esta obra, ya lo viene intentado desde hace tiempo, de proclamar alto y claro que no admite etiquetas postmodernas, ni posestructuralistas. Ya lo dice él mismo: "No me dedico a la no ficción, ni al realismo negro ni sucio, ni a la maldita autoficción; el espacio en el que siempre me moví es simplemente el de la ficción"
Si aman la voz leída de este hombre lean esto. Si gustan de ahondar en las profundidades del ejercicio de la escritura y sus efectos secundarios, lean esto.


lunes, 7 de mayo de 2018

Amaiera




Hombre, después de 50 años tirando de gatillo, cientos de muertos y  presos, miles de años de condena,  litros de sangre, sudor y lágrimas, de agonías sin desenlace, de vidas ulceradas, infancias prohibidas, familias sepultadas y esperanzas sedadas, del conflicto irresuelto,  y del mapa con su independencia, de engaños y desengaños y socialismos imposibles, y años de hartazgo, de espera y desespera, de duelos, detenciones de lesa perversidad, comunicados, negociaciones y negaciones, de idas y venidas,  de redadas con nocturnidad y alevosía, del Batallón Vasco Español, de Amedos, Gales y Galindos, de torturas y fondos reservados, de alto el fuego y vuelta a empezar, de entierros y  homilías y huelgas de hambre, de prisiones y dispersiones y perdones, arrepentimientos y pecados de los que comer caliente cada día, de vías Nanclares, doctrinas Parot,  kilómetros de carretera, de manifas y más manifas, de Yoyes y Lasas y Zabalas y todavía Naparra, de ¡¡¡ Presoak Etxera¡¡¡, de Kale Borroka por vena, de Iraultza a la Hil, de KAS, KAS, KAS Herriko Alternatiba, de Amnistía orokorra y  la Mesa de Argel,  los acuerdos de Lizarra, Loyola y la propuesta de Anoeta, de treguas sin tregua, del Plan Ardanza, el Plan ZEN y Ernest Lluch rompiendo el cielo, de Martxelo Otamendi y Unai Romano llamando desde el infierno,  de Brouard reivindicado y nada, de  Hipercores y zulos y  un señor llamado X  con nombre y apellidos y de exiliados forzosos todos. Después de  todo esto. Llegan las cenizas de ETA envueltas  en un comunicado que más bien parece el prospecto de un fármaco contra el Alzheimer. O el murmullo de un ahorcado.  Después de lo sabido y por saber, sepultada la utopía del pueblo trabajador vasco, ETA echa la persiana como si la historia no fuera con ella. Y no reclamaré nostalgia ni los mantras sudados.  Solo digo que esta historia merecía otro final. Más digno. Por tanta pregunta por contestar.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el 7 de mayo de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Suspender los Sanfermines ?



La petición, vía plataforma change.org,  de suspender este año los Sanfermines como respuesta institucional ante la sentencia de La Manada, no pretendía demonizarlos. Ellos solos, con la ayuda de todos nosotros, los de "casa y los de fuera", de los partidos todos, de la globalización, el turismo de masas  y hasta del sursum corda, se han convertido en una fiesta cuyo modelo reclama una urgente revisión. Quien vea demonización en esto, allá él o ella. Cada uno es libre de interpretar y los firmantes  de aceptar esa interpretación y/o compartir.
Tampoco pretendía responsabilizar a nadie, solo a los culpables. Esta petición  no se hizo para generar efectos secundarios sobre la población. Quien vea en esta propuesta un intento de hacer pagar las culpas a la ciudadanía, que se queda sin fiesta, se equivoca. En todo caso, aclarar que esta idea no pretendía otra cuestión que dinamizar una proposición reflexiva que implicara a la Institución como respuesta ante uno de los mayores atentados jurídicos contra una mujer.

Hay quien ha interpretado que esta petición atenta contra el santo y la sacrosanta fiesta, contra una fiesta que no admite comentarios ni  objeciones. Mucho menos su suspensión temporal. Esta petición pedía lo imposible. Cierto. Y quienes firmamos lo hicimos con la pretensión de movilizar una reflexión que llegara hasta médula del sistema patriarcal y la fiesta neoliberal,  patriarcalizada y sexista. ¿Que era lo más o lo menos adecuado?  Nadie puede asegurar el devenir más amable de la historia sin coste alguno. Y no, no queríamos, ni queremos eliminar  los Sanfermines, sino reflexionar sobre ellos, que estos vuelvan a ser unas fiestas libres de muchas cosas, incluida, la violencia contra las mujeres. Y en esto, la institución municipal tiene mucho que decir.