Dos enigmas para estrenar el año. Uno, si la izquierda a la izquierda del PSOE, a pesar del permanente estado de discordia consigo misma, será capaz confluir en una UTI (Unión Temporal de Izquierdas) frente al proyecto fascista que se avecina. Y dos, si esa izquierda tiene todavía capacidad transformadora, o ha admitido definitivamente que es más fácil que llegue el fin del mundo que el fin del capitalismo. Preguntas que requieren el desvelo de otras previas: ¿Es la izquierda, o parte de ella, rehén de que cuanto peor vaya todo más opciones tendrá para capitalizar el descontento, a pesar de que ese descontento lo esté capitalizando la extrema derecha? ¿Andan las izquierdas inquietas frente al fascismo que amenaza con institucionalizarse sin cordones sanitarios de por medio? ¿Es por esto que Rufián va de político suicida sin línea de vida cuando reclama un frente defensivo frente al bloque fascista? ¿Es posible esa unidad de la izquierda que cada vez que se invoca acuden, como decía G...
El cielo de Gaza está tan cansado que apenas queda tiempo para llorar por su destrucción. Todavía hoy estallan luciérnagas de pólvora en nombre Yahvé. Lo hacen mientras un supuesto alto el fuego arde en el horizonte. Si es así, habrá que alegrarse. Mientras tanto, ese cielo sigue velando cadáveres. Ese plan se está negociando en Egipto. Hamás, Israel y los enviados trumpistas quieren llegar a una firma común. Si se logra, bingo. Pero uno duda. Y piensa cómo amanecerá Gaza mañana y pasado mañana y al otro. Cómo se medirá el tiempo, la esperanza, el hambre, el dolor, el futuro, el poder, el recuerdo de los muertos, el porvenir, la salud, alimentarse, poder lavarse, dormir, mirar al cielo sin ver el infierno. Qué quedará tras la fría anestesia del horror. Y uno se pregunta si es tan fácil que 66.000 muertos, 200.00 heridos, miles de desaparecidos bajo la escombrera gazatí y otros miles de desplazados sin horizonte, puedan quedar impunes, invisibles tras una neblina de incienso. Sin q...