Ir al contenido principal

Casco Viejo: no es lugar para vivir

 
Casco Viejo de Pamplona. Foto: Diario de Noticias
El casco viejo pamplonés ya no es un lugar para vivir. Pareciera que solo  es para beber. O eso se deduce tras el auge tabernario que padece. Y es que este barrio, antaño alma de la ciudad y centro socialización,   hoy es el monopolio de una  hostelería sin compasión. Y es que ese modelo d negocio que se impone sobre otros, responde a un modelo de ocio y consumo  de alto impacto –social,  vecinal y ecológico- que el ayuntamiento, o bien permite o bien ignora.
Hubo un tiempo en que el Consistorio tuvo conciencia de la gravedad y distorsión  de un casco viejo saturado de bares y limitó su aforo con una ordenanza ejemplar. Hoy, los lobbies hosteleros  tienen barra libre para montar el  mayor botellón legal de la ciudad. Las calles Navarrería, Mercaderes, san Nicolás, Estafeta y Comedias, se han convertido en la milla de oro del poteo vespertino y el ocio nocturno tuneado.  Este  es el barrio “moderno”, el que se quiere potenciar. Me pregunto por la viabilidad y la sostenibilidad del mismo y por el impacto humano de ese proyecto.
Este barrio pierde identidad, lleva tiempo perdiéndola. Pierde tiendas tradicionales, comercios con solera, pierde espacios públicos y pierde gente cansada de militar en una vecindad sin recompensas.  
Tal vez me dirán que ello mueve la economía. Lo dudo. Que le pregunten a los camareros por  sus sueldos y sus contratos basura. Y puestos a ello,  que me diga el ayuntamiento cuanto  nos cuesta  limpiar esas calles tras la berrea nocturna de cada fin de semana.
Al igual que la Barceloneta  -y  otros cascos viejos-  este barrio pamplonés  lleva camino de convertirse en un parque temático ajeno a la ciudadanía que lo habita. No estaría de más que la vecindad  y el ayuntamiento se sentaran para poner un poco de orden antes que otros impongan el suyo.







Comentarios

Entradas populares de este blog

El circo de Lodosa

Hay muertos que no buscan a sus asesinos. Ni siquiera se buscan a sí mismos. Solo quieren saber si queda alguien que les eche en falta. Porque hay muertos que no son de nadie. Son los más amargos. Porque siguen sin morir del todo. Ocurrió en Lodosa. En La Plazuela. Eran la seis de la tarde del 18 de julio de 1936. La plaza olía a circo. Pero también a sangre y a moscas. Algunos ya sabían que el futuro se acababa allí. A esa hora. Otros prefirieron buscar dónde matar el calor de una tarde sangrienta. Y allí estaba el circo para sonreírle a un verano bastardo: el Circo Anastasini. Un circo procedente de Ceuta regentado por un italiano, Aristide Anastasini. En el circo había un elefante viejo y caballos y payasos,   y una niña amazona llamada Joana que cabalgaba un corcel blanco que giraba alrededor de un destino negro. Y había moros y negros y malabaristas de Madrid y payasos italianos y magos y funambulistas franceses del protectorado español de Marruecos. Cincuenta enamorados de

Mario Gaviria, de trago largo y coito corto

Mario en 1998 un café de Madrid, con 60 años. Foto: Miguel Gener Quizás, para mucha gente, Mario Gaviria, fue un desconocido. Ese ribero de Cortes, sociólogo para mas señas y arquero del primer ecologismo navarro, falleció el pasado sábado a punto de llegar a los 80. Él cumplió con aquello de no ser profeta en su tierra. Quizás no supo tomar las precauciones necesarias para ser un mal comprendido. Y es que mientras el viejo régimen de UPN gobernó esta Comunidad, este alumno de Henry Lefevre, antiguo consultor de las Naciones Unidas en África, autor de 40 libros y Premio Nacional de Medio Ambiente en 2005, fue sistemáticamente invisibilizado. Quizás por eso miró a Zaragoza, donde trabajó intensamente en proyectos urbanísticos y medioambientales como la traída del agua del Pirineo para abastecer la ciudad o el diseño del barrio de viviendas sociales y ecológicas del Parque Goya. Mientras tanto,   aquí se le negaba el reconocimiento que él nunca buscó. Hasta que en 2006, el Colegio d

Ego, las trampas del juego capitalista

"Es hora de pensar en una vía de salida, de nuevos modelos altruistas y de colaboración que no conviertan cada uno de los aspectos de nuestra vida en una ecuación matemática". Porque la codicia y el juego son estímulos suficientes para el juego d ella vida.  Conjuguen esta lectura con la serie, Juego de Tronos y verán como lo que nos mueve, en una u otra dirección es el miedo. Como dice Jesús Aller " Nadie entiende lo que ocurre y los políticos que están a cargo del asunto se refugian en clichés:  “No hay alternativa” ,  “Si fracasa el euro, fracasa Europa” . La realidad es que han perdido el control, porque lo que se despliega son simplemente las estrategias de una guerra no declarada entre los estados y las entidades globalizadas del mercado financiero, que actúan simbióticamente con el gobierno de Estados Unidos. La última crisis no fue en este sentido una situación excepcional, sino una batalla más del conflicto.   Los políticos aceptan que en este enfrentamient