Ir al contenido principal

Coreografía cósmica

Vi el eclipse en el punto situado justamente a 42º, 28´ 54´´ N y 1º, 58´34,2” W. Por frente tenía una tierra llena de matices, árida pero jugosa y rica en huertas y regadíos de toda la vida que aspiraban del viejo Ega. A mi espalda, una peña incendiada de color rojizo salpicada de cuevas excavadas en una vieja pared de yesíferas terciarias, arcillas y margas. Bueno, dicho así suena petulante. Así que mejor decir que lo vi en la Peña de Lerín, al lado de la ermita de la Blanca. El Oeste anunciaba un espectáculo que miles de personas esperaban con la respiración entrecortada. Al cabo de unos segundos, el cielo enmudeció. Vi pájaros posados en los cables, en perfecta alineación, que huían en desbandada, como si intuyeran la muerte de la luz. Todo iba oscureciéndose de manera precipitada, como saltándose todos protocolos dando paso a una luz que nunca había visto antes. Todo anunciaba el inicio de algo que nacía del fondo de un universo, que no por conocido, resultaba ignoto y lejano. Ocurrió en un minuto y 21 segundos. El sofocante calor menguó. Entonces miramos al sol coronado por un aura que expedía destellos de un universo desconocido. La respiración se nos entrecortó pues estábamos delante de una sombra que anunciaba la inmensidad ardiente del espacio. Por un momento creí que el universo volvería a explotar y que uno formaría parte de esa exhalación. Y eso era un lujo. Horas después de este fogonazo emocional algún cenizo malencarado con el mundo publicó un artículo titulado “Eclipse: la gran mentira emocional que Navarra se tragó” · No sé, uno ya siente que el universo haya coordinado toda su coreografía cósmica sin haber pedido permiso a negacionistas, aguafiestas y gentes que han perdido su capacidad de asombro.
Foto Yorkart fotografía

Comentarios

Entradas populares de este blog

Miquel Marti i Pol

Hace 15 años escribí este artículo en Noticias de Navarra. Hoy hace 15 años de la muerte de este inmenso poeta catalán.  Mientras algunos políticos analfabetos se enriquecen por el morro, mueren los poetas. A uno el cuerpo le pide mandarle a ese tal Galipienzo uno de los poemas de Miquel Martí i Pol, el poeta-obrero catalán muerto el martes pasado. Pero hay algunos hombres tan necios que si una sola idea surgiese de su cerebro, ésta se suicidaría abatida por   su dramática   soledad. Por eso prefiero seguir leyendo a este inmenso poeta que se ha ido en busca de un mundo donde reconstruir sus utopías. Miquel Martí i Pol fue una de las voces emblemáticas de la poesía catalana y un referente imprescindible de la identidad catalana.   Un escritor de enorme carga emocional, un hombre que construía versos con los que se jugaba la vida en cada instante. Un obrero de toda la vida que empezó a trabajar a los catorce años en una fábrica de Rod...

Minuto

No podré votar por Yala Nafarroa con Palestina para que lance el txupinazo y el cielo se avergüence. Así que dejaré aquí mi voto. Creo que el resto de propuestas tienen tiempo de lanzarlo. El año que viene, si viene, o el que sea. Sin embargo Gaza no puede esperar. Aun con nueva tregua trampa. Que Yala lance el txupinazo será un acto simbólico de gran impacto internacional. Y será, como no podría ser de otra manera ,un acto político. Claro, como tantos gestos diarios revestidos de inocencia viciada. Porque no se puede pasar de puntillas, ni ser equidistante, ante esta masacre gazatí. Porque hasta el silencio miedoso y colaboracionista que inunda el mundo, también es político. ¿Te suena de algo Melody? Pero además, Yala no es una candidatura personal, cuestión que deberíamos revisar en favor de lanzaderas colectivas si reclamamos fiestas fusionadas e inclusivas. Yala, agrupa a 225 colectivos sociales y ONGs frente al genocidio y ocupación palestina. Y llevan años. Pero Yala ...

El viejo pino

El viejo pino no aguantó la embestida de un viento sin piedad, un viento enloquecido, como una llamada de teléfono de desamor. Dicen que cayó a cámara lenta, como queriendo agarrarse al último suspiro de sus resecas raíces. El viejo pino tenía más de cien veranos y había sido testigo de noches de amor y de todas las lunas, de tormentas, granizos, vientos cierzos y “castellanos” y también de alguna guerra aún sin cicatrizar. Fue refugio de cientos de nidos y testigo mudo de miles de vuelos que los cernícalos convertían en piruetas de amor y de muerte. Cada año, llegado septiembre, cuando la luz desciende sobre los pimientos recién asados, el pino crecía varios milímetros. Lo hacía, dicen, para oír mejor el repique de campanas que anunciaban una procesión desde tiempo inmemorial. Y también dicen, quien lo ha visto crecer, que en algunas noches recargadas de estrellas, se podía oía su respiración que sonaba como un gemido. Entonces, algunas gentes se arrimaban a su tronco para encontrars...