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Mostrando las entradas etiquetadas como Sonríe o muere

Contorsionistas de la realidad

Leo en La Vanguardia de hoy domingo, 13 de enero, lo siguiente: "Una clave, con las necesidades básicas cubiertas, es aprender a vivir con menos" (Helena de Marianas) , "Ahora hay que lidiar, como nunca, con lo negativo para huir del derrotismo" (Andrés Cuartero),  "Es el momento de echar imaginación, coraje y optimismo a la vida cotidiana" (Victoria del Barrio), para finalizar, "Las riendas de tu vida las llevas tú, no dejes que las dominen Rato o Botín" (Carmelo Vázquez) Todas estas perlas corresponden a un reportaje en este diario que lleva por título "Sonría por favor, recetas para el optimismo". No dudo, o si, de la buena fe de los expertos que así se expresan. Lo que ocurre es que sus mensajes tienen un doble fondo moral. Y también intencionado y político aunque ellos, posiblemente, o sí, no lo vendan como tal.  Barbara Ehrenreich, una periodista, ensayista y activista norteamericana publicó en 2009 un libro que lleva...

Mendicidad

Hubo años en que la visión y contemplación  de un pordiosero, de un mendigo, de una persona pidiendo limosna en la calle, causaba una extraña sensación, mezcla de piedad  y solidaridad callejera. Además de una inquietud interna no exenta de culpabilidad. La política social al uso  prohíbe, con carácter general, su ejercicio de manera intimidatoria, molesta o coactiva. Así se expresa la ordenanza municipal de Pamplona, donde uno vive. Imagino que en otras ciudades ocurre lo mismo. Que es como decir, mirar para otro lado si no molesta, si no salpica a los escaparates del consumo y si no inquieta demasiado nuestra sosegada piedad mal encarada. Ya ven, la pobreza molesta a la vista pero no está mal vista su producción.   Y es que la crisis ha agudizado muchos procesos de precarización personal y familiar. Más aún, ha generado verdaderos boquetes en las familias que se ven abocadas a un auxilio público   y por derecho, cada vez más e...

Selarón, la muerte del artista popular de Río

Escaleras de Selarón (Río de Janeiro, 15.01.12) Conocí a Selarón por circunstancias familiares que me llevaron a Río de Janeiro  a finales de 2012. Era un tipo duro, de facciones afiladas, como su humor, curioso, excéntrico, por aquello de que no estaba en centro, pero era el centro de todas las miradas de las escaleras que él mismo decoró y que son uno de los destinos turísticos de Río. Vanidoso, sí, y con un ego que se desparramaba por las escaleras del barrio de Lapa,  dónde fue encontrado muerto el pasado jueves día 9 de enero. Esas escaleras, llamadas y conocidas como de Selarón,  eran su particular Parque Güel. Jorge Selarón era chileno, pero le oías hablar y podía ser argentino, uruguayo, brasileiro o una mezcla de los tres países y más. Porque decía sentirse universal sin aceptar más universo que su propia creación. No había más universo que sus escaleras, por donde subía, bajaba, bebía, reía, dormía y hasta, quizás, rezara. Selarón ha aparecido m...

Tardes de Pamplona

Pamplona, 6 de enero de 2013 Hay algunas tardes que merecerían ser borradas del calendario. La tarde del primer día del año, la tarde del día de Reyes, algunas tardes de resaca, y otras marcadas por los dramas más intimos. Hay en algunos autores literarios una tendencia a aborrecer estos días vacíos de alma y cuerpo (Cioran, Banville, Vila Matas, Bolaño y otros) Agotadas las fiestas, estos días en que celebramos un carnaval desprovisto de máscaras, exhaustos de colesterol y celofán inflamado de sobredosis de ilusión impostada, asisto a una tarde final, final de fiestas, la del día de reyes. La vida en Pamplona algunas tardes es plana, laxa, al límite de la realidad. Más después de días de intensidad gastronómica. Pareciera que la ciudad está llena de grandes gastrónomos. Como los que el Conde de Sert relata en "El Goloso", Una historia europea de la buena mesa, cuando dice que recuerda a un "facha" de finales de los cincuenta que luego de atracarse , y con mu...

! Aguanta o revienta ¡

                                                                 La democracia se basa en la convicción de que en la gente común hay posibilidades fuera de lo común. Harry Emerson Fosdick La gran respuesta está escondida en el magma del desconcierto. Nadie da crédito a lo que ocurre. Muchos elucubran, analizan y psicoanalizan el presente y sus estertores,   pero la mayoría desbarran. No por ignorancia, sino porque lo que ocurre pareciera que ocurriera más allá de la verdad, más allá de lo posible e imposible. Sí, hay manifestaciones, protestas varias, cabreos generalizados, encierros, caceroladas y convocatorias de todos los colores. Incluso la concien...

Duelos y despedidas

Agustina tiene Alzheimer desde hace cinco años. Su hija Irene dice que estos son los mejores años que ha pasado   junto a ella. Y es que antes tenían sus   diferencias. Las justas y necesarias   en toda familia que se precie. Ahora les une la ternura y el abrazo.Y no pocas disquisiciones que no van a ninguna parte. Pero a Irene ya no   le interesa   ir con su madre   a ningún lado.   Imagino que a Agustina tampoco. Salvo a ese sueño limpio de polvo y paja que anida en   una mente en huelga y maravillosa. En ocasiones, Agustina evoca un pasado lejano y siente que ha pulverizado el presente. Porque es capaz de decir adiós sin marcharse. A Irene eso le gusta. Pero también le desgarra. El antiguo eslabón de la cotidianidad sin raspaduras ha saltado en pedazos convertido en un tsunami sin control por culpa de unos cromosomas subversivos. Agustina era maestra y cuando sale de paseo intenta recordar ríos, afluentes, cabos y cordilleras. Pero ya ni ...

Banville junto al Ebro

 Río Ebro a su paso por Briñas (La Rioja) 1.1.13 A uno el fin de año le ha pillado entre viñas,  vinos recios, gente amable, sin prisas, a orillas del Ebro y al lado de John Banville, junto a El Mar. Suena una campana que anuncia las horas en la torre de un reloj dieciochesco y Max Morden, el historiador de arte que se retiró a un pueblo costero en el que desde niño veraneo junto a sus padres, aparece junto a Anna, la esposa que murió y cuyo recuerdo le atormenta. Max está sentado junto al Ebro y me cuenta su pasado. Se remueve en sus recuerdos y logra contagiarme.  Y le oigo cercano, siento su miedo en aquella casa de los Cedros, y siento su presente atormentado. Suenan las doce de este último día de 2012 y sólo me acompañan Max y Anna. Y la placidez de la lectura de una obra maestra consume las doce campanadas de la noche. Jonh Banville (Wexford, Irlanda, 1945),   ha escrito ahora "Antigua luz" , donde cuenta la historia de un adolescente que se fascina y...

Así se hace política en España

Mientras juegan como niños, despectivos, maleducados, e incultos por cierto, como infantes aburridos en su propio tedio, en su propia autosatisfacción, mientras pasan de su compromiso, el de político honesto, juegan, juegan a ser como vástagos bastardos de su propia profesión, como lo que son tal vez, seres definidos como políticos   inconscientes, alelados, imbéciles, pero además conjurados e impíos, indignos de sentarse donde se sientan. Mientras asesinan el sistema público de salud madrileño, juegan a las palabras con las que no saben jugar ni conjugar. Quizás están buscando qué significa solidaridad, o igualdad, o excelencia o universalidad. Pero lo dudo. A lo sumo les llega para reconciliarse con su propia miseria, la del impúdico profesional de la política transformada en negocio al servicio de intereses bastardos.

El calendario municipal

Eran las doce, más o menos,  del mediodía frío de Pamplona. Cerca de la casa consistorial, ya me niego a llamarlo Ayuntamiento porque lo de juntar o de ajuntar solo se queda en la semántica vacía del concepto,  había cientos de jubilados guión as en busca de 365 días enmarcados en una sucesión de meses. Creo que es la única vez que este, perdón, Ayuntamiento regala algo. Un calendario, como quien regala una ristra de caramelos endulzados tras una promesa incumplida. Cientos de ellos, desocupados, vaciados de tiempo, iban en busca de un lugar donde encontrarse en el tiempo. Un objeto para contemplar  su destiempo. Pero no era verdad, muchos iban acompañados de nietos y nietas en edad escolar que hoy, como muchos días, cuidan para que sus progenitores se busquen la vida más allá de la que se puede concentrar en ese día del calendario consistorial. Sorprendía ver rodeado el edificio de gente, como si quisieran tomarlo al asalto, con sus municipales vigilando cada movim...

Detrás del negro hay un negro más profundo

Hace ya unos días, asistí a una conferencia de Miquel Barceló. De entre la abrumadora variedad de temas que abordó tras su experiencia en Mali, relacionados con el arte y sus diferentes   expresiones, hubo una frase casi lapidaria que da pie a este artículo. Decía que detrás del negro, si miramos bien, hay un negro más profundo aún. Me fui de la sala pensando en esa frase y cuando salí a la calle vi   un inmenso lienzo negro sobre nuestra sociedad actual, sobre nuestros pasos que deambulan por la vida cotidiana. Sobre nuestras ideas y nuestros actos corrientes. Sobre lo que escuchamos a diario, nuestras conversaciones y deducciones. Y vi que el negro domina ya   sobre todas las cosas. Pese al inmisericorde intento de convertir la   farsa   en objeto de culto. En ocasiones nos imponemos el color, la variedad cromática, la paleta colorista para ilustrar nuestros actos y deseos, nuestras lecturas, tan al uso de una hiperposmodernidad más que l...