Se agolpaban los temas: el estado de la ciudad, todo bien, gracias; Osasuna en su bucle, Barkos embalada a por el cuarto «conquis» navarro, y así hasta mil variaciones concéntricas sobre la misma rutina que solo nos recuerda lo absurdo del error en que vivimos. Pero había un tema imbatible del que uno quisiera no hablar. Porque no hay palabras para saldar cuentas con la maldad. A no ser que hablar solo fuera para tomar impulso. Y es que Ceuta, como ETA, volvía a ser el pecado que condena la jauría del PP-Vox, pero del que comen caliente cada día. Ceuta volvía a ser un negocio ideológico que está alimentando el racismo más bastardo. Así que oyes a Abascal, a Feijóo y sus voceros bramar: que Ceuta no se vende, se defiende, y te dan ganas de lo peor. Lo repiten nuestros Toqueros, Adaneros y el navavox. Y sabes que, en lo más profundo de su bastardía, solo piensan en una solución al problema de Ceuta: no parar hasta enterrarlos en el mar. Como escribiera Alberti y cantara Paco Ibáñez. Ha...
El blog de Paco Roda