Se agolpaban los temas: el estado de la ciudad, todo bien, gracias; Osasuna en su bucle, Barkos embalada a por el cuarto «conquis» navarro, y así hasta mil variaciones concéntricas sobre la misma rutina que solo nos recuerda lo absurdo del error en que vivimos. Pero había un tema imbatible del que uno quisiera no hablar. Porque no hay palabras para saldar cuentas con la maldad. A no ser que hablar solo fuera para tomar impulso. Y es que Ceuta, como ETA, volvía a ser el pecado que condena la jauría del PP-Vox, pero del que comen caliente cada día. Ceuta volvía a ser un negocio ideológico que está alimentando el racismo más bastardo. Así que oyes a Abascal, a Feijóo y sus voceros bramar: que Ceuta no se vende, se defiende, y te dan ganas de lo peor. Lo repiten nuestros Toqueros, Adaneros y el navavox. Y sabes que, en lo más profundo de su bastardía, solo piensan en una solución al problema de Ceuta: no parar hasta enterrarlos en el mar. Como escribiera Alberti y cantara Paco Ibáñez. Ha...
Vi el eclipse en el punto situado justamente a 42º, 28´ 54´´ N y 1º, 58´34,2” W. Por frente tenía una tierra llena de matices, árida pero jugosa y rica en huertas y regadíos de toda la vida que aspiraban del viejo Ega. A mi espalda, una peña incendiada de color rojizo salpicada de cuevas excavadas en una vieja pared de yesíferas terciarias, arcillas y margas. Bueno, dicho así suena petulante. Así que mejor decir que lo vi en la Peña de Lerín, al lado de la ermita de la Blanca. El Oeste anunciaba un espectáculo que miles de personas esperaban con la respiración entrecortada. Al cabo de unos segundos, el cielo enmudeció. Vi pájaros posados en los cables, en perfecta alineación, que huían en desbandada, como si intuyeran la muerte de la luz. Todo iba oscureciéndose de manera precipitada, como saltándose todos protocolos dando paso a una luz que nunca había visto antes. Todo anunciaba el inicio de algo que nacía del fondo de un universo, que no por conocido, resultaba ignoto y lejano. Ocu...