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La maleta

Ocurrió en cualquier aeropuerto del mundo. Estos días de idas y venidas. Mientras me preguntaba como sería vivir sin cansancio. Y tal vez sin mentiras. Por pensar en algo. Ahí estaba, sola, sostenida en esa cinta a ninguna parte en busca de la eternidad, parada en medio de la noche. Dice Rodrigo Fresán que pocas cosas hay más conmovedoras que la necesidad de los seres humanos de ver milagros en todas partes para seguir creyendo en lo imposible. Me acordé de esa frase mientras miraba esa maleta insomne y quieta, como una noche sin final. Por saber si habría milagros a mi alrededor. Quizá. Entonces quise imaginar quién era su dueña, o su dueño. Dónde se habría comprado, de dónde vendría, que caminos habría seguido y en qué habitaciones de hotel se habría abierto o cerrado, cómo serían los dedos, las manos que cerraron esa cremallera. Me preguntaba por qué la habían abandonado o qué razón había para nadie la recogiera. Pero sobre todo, quise saber qué habría dentro. Entonces si...

Había una vez...un circo

Ocurrió en Larraga el pasado sábado 1 de abril. En el Parque de la Memoria. Eran las 12 del mediodía. A la hora entre el Ángelus y el vermú con calamares. Un numeroso grupo de gente se concentraba entre banderas, canciones y relatos cargados de memoria, tanta que algunos relojes se pararon. De repente se oyó una música melódica y alegre que rompió las nubes amenazantes. Una tropa de saltimbanquis, payasos, funambulistas, acróbatas, enanos, trapecistas, caballos de pura raza árabe, monos, una mujer tiradora, una niña caballista que montaba un caballo blanco y un elefante viejo conducido por un niño negro, irrumpieron en aquel escenario de rabia y orgullo. Eran los integrantes del Circo Anastasini. Venían de actuar en Arnedo la tarde del 11 de julio de 1936. Al verlos, la gente concentrada enmudeció pues sintió que de repente se clavaba un tenedor en el presente. El Circo Anastasini llegaba a Larraga pero en realidad se dirigía a Lodosa, donde actuaría la tarde del 18 de julio de 1936...

¡ Eh,petrel !

Ese hombre que está ahí en medio, con los brazos cruzados y mirando al infinito, permanece en silencio; como lo ha hecho cientos de noches en la más absoluta soledad. Ese hombre que estira las piernas como si estirara esa parte de la memoria donde las olas siempre rompen adioses, maneja felizmente la eternidad. Si se fijan, tiene los ojos cansados pero aún azules de tanto mirar al mar. Un día ya lejano quiso decirle hola al desconcierto y ser dueño del suelo que flotaba, y el mar que pisaba. Y fulminado por un resplandor que aconteció a la altura del pecho se echó a la mar sin saber que ahí uno asciende a lo más alto de las profundidades. Ese hombre que pareciera estar al mando de sus fantasías, ayer en el Planetario de Pamplona desplegó una lucidez terminal. Hablaba de un viaje que duró cuatro años recorriendo 38.000 millas marinas. Dio la vuelta al mundo, dijo. Yo creo que el mundo le dio la vuelta a él. Pues de repente, empezó a hablar con una vertiginosa lentitud. Así nos dijo ...

Espárragos

Pareciera que esa tierra que se ve, cerca de Piezalaparda, en Lerín, estuviera estirándose tras una noche larga y fría. Y si se fijan un poco, ha sido levantarse y peinarse al punto de la mañana. Como un buen hijo abrochado a las órdenes de antaño. Y es que esas trenzas recién tejidas con la exactitud de un sextante, pronto recibirán un fruto que para algunos es el oro blanco de estas tierras. Es cuestión de estar ahí y oír su respiración entrecortada. Como ya hicieran egipcios y romanos. Y esperar, como los grandes misterios sin descifrar. Llegará abril y mayo y hasta junio y esos frutos serán bien recibidos, como esos poemas de Dylan Thomas cargados de imágenes explosivas y que ahora leo delante de este campo que muestra las estrías de una fertilidad ilimitada. Llegará abril y mayo y junio y la tierra cabalgará sobre estos pequeños montículos convertidos en cordilleras repletas de frutos escondidos apuntando hacia un cielo que clamará su recompensa. Los hay verdes y blancos y d...

El timo mental

Detrás de esta frase, de esta idea, de este pensamiento trampa, de esta manera de entender la realidad, la gestión de la vida, tu vida, la mía, detrás de esta venta de felicidad fraudulenta, de esfuerzo innocuo, detrás de esta empresa por hacernos responsables de nuestra vida, de nuestras propias soluciones en falso, como si no dependiéramos de nada ni de nadie, detrás de toda esta ficticia autoayuda, hay vidas en juego, miles de vidas y de malestares en juego, detrás de frases como esta hay, puede haber un suicidio. Porque me estás diciendo Maïté Issa, que todo está en mi mente. Y solo en mi mente. Como si mi débil yo tuviera todo el poder que el mundo me quita a diario. Y no, mi mente no funciona si no tengo cosas muy vitales más allá de esa panacea estúpida que proclamas, necesito un trabajo, una vivienda digna, un sueldo digno, un descanso reparador, una asociación, una libertad digna, amigos, amigas, tiempo del bueno, para vivir, para sentir, necesito seguridades, un buen médi...

Corralizas

El frío de aquella mañana congeló el cielo. Varios buitres peleaban con las térmicas para levantar el vuelo. Un par de aviones iban a algún sitio que no existía en los mapas. Algunos cazadores resoplaban sus escopetas. Los campos estaban aún muy rezagados, durmiendo la tierra que en breve se auparía sobre los hombros de los tractores. Y sí, el día reclamaba ser conquistado con una marcha mañanera por las cabañas de pastor, esas fortalezas ganaderas que un día sirvieron de refugio a pastores lerineses de otro tiempo, gentes que miraban al cielo para jugar a las adivinanzas. Llegué a esta, la de Barranco Salado, mientras los buitres merodeaban alrededor dibujando círculos como los versos de Verlaine. De pronto, me acordé de Ferrer Lerín, que no es de Lerín, sino catalán nacido en 1944 y al que también le gustan los buitres, de hecho es ornitólogo, como ese amigo inglés que habla lerinés. Pero también es un poeta que hace poesía según vuelen los pájaros que observa. Él dice que é...

Pamplona negra

Sayas Galván y Adanero Fuhrmann eran dos sabuesos muy folletinescos curtidos en las cloacas del Estado. Tuvieron de instructor a un tal Villarojo, experto en extorsiones a cobro revertido. Su carta de presentación era directa, “no tenemos principios ni falta que nos hacen”. Con ese lema resolvieron algunos crímenes muy turbios y no pocos casos de transfuguismo político. Ambos estaban de nómina y plantilla en la agencia de detectives PPOX, famosa por cómo se las gastaban, gente a la que no le temblaban las piernas. El último caso resuelto era un crimen político cometido en la sede de Summun Maxima, una desconocida franquicia política ligada a la Internacional conspiracionista . El asesinado era un tal J. Sumarza a quien habían seccionado la yugular. Junto al charco de sangre flotaba una nota escrita a mano que decía: “la Reforma Laboral ni se compra ni se vende”. Tal cual. Esta semana, han sido invitados al evento Pamplona Negra, que como todo el mundo sabe es una semana blanca en...