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Más o "menas"

No se puede eructar libremente. Y Maya, el alcalde de Pamplona, le está cogiendo gusto. Supongamos que es verdad. Supongamos que esos “menas” que él nombra han cometido delitos. Esos jóvenes tienen derechos. Y no pueden ser nombrados, identificados señalados y estigmatizados como jóvenes que “no son de aquí” , porque en el fondo eso es lo que piensa Maya, que como no son nacidos aquí, no son “gente normal”, expresión que a él le gusta utilizar. Y esto es un pensamiento centrípeto. Y cuando Maya reitera que "hay denuncias sobre delitos cometidos por "menas" y luego se excusa con: "y esto no es xenofobia", piensa, sabe y siente que lo es, que es así. "Excusatio non petita acusatio mafesta" que decía mi profe de latín. Maya juega con fuego. Y debería estar asesorado por un letrado puesto que hay disposiciones normativas en atención a la particular protección que merecen los menores, las LO 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Ho...

Quizás sea eso

Me planté en la cola de la tercera dosis de refuerzo con veinte minutos de antelación. Por si así llegaba antes a la ventanilla de las cosas normales. Me fijé que la mayoría de la gente contaba ya con una edad en la que queda poco por sumar y mucho por revisitar. Quizás por eso, un extraño silencio reinaba en medio de un diluvio atronador. Nada parecido a las colas de la primera y segunda dosis. En la primera no nos conocíamos pero íbamos como posesos hacia un frente de batalla. De allí salimos con la convicción de haber dado lo mejor de nosotros mismos. En la segunda nos sabíamos ganadores y celebramos con amigos y conocidos el previsible fin de aquella noche inquieta que nos había vuelto más extraños. Meses más tarde, como queriendo correr hacia atrás en el tiempo, decidimos apuntarnos a eso que Juan Marsé dijo una vez: “el olvido es una estrategia del vivir”. Y como en una carrera de revelos pasamos el testigo de la muerte de mano en mano. Y aquí estamos. Sin saber muy bien por q...

Una más

Fui a dar una vuelta por el centro, por aquello de salirme un poco de los márgenes. Caí de bruces en la Plaza de Baluarte. Esa plaza que nunca ha respirado, ni siquiera con el desfibrilador del Corte Inglés, una plaza incómoda que se levantó sobre el solar de un viejo cuartel de artillería. Entré en el bar que hay allí. Alguien dijo que el alcalde quiere renombrar esa plaza y denominarla de la Constitución. No me pareció extraño. Nuestro alcalde es muy dado a la política gestual, a la política-selfi. Esa clase de política fotogénica cargada de efectos especiales que se usa para no escarbar en la evidencia. Una política que, al igual que muchos bestsellers, almacena palabras que deslumbran pero que no alumbran. No sé, Maya me recuerda a cierto personaje de una novela que para apaciguar su desasosiego cambiaba los muebles de sitio cada semana. Recuerden su pretensión de alargar tres días los Sanfermines del año que viene, las toneladas de arena sobre los fosos de la Ciudadela para u...

Muy turbio

A ti Jusapol, con identificación 567L4TR4W. Me dirijo con miedo, a sabiendas que registrarás mi nombre entre los agresores que ahora atentan contra tu seguridad. Ibas en la manifestación contra la reforma de la Ley Mordaza celebrada en la ciudad-Estado de Madrid. Alegas en tu descargo neutralidad profesional pero a tu lado iba un voxfascista declarado, un tipo empeñado en borrar cualquier vestigio de memoria histórica que no sea la suya. También vi a un tal Casado, un tipo capaz de gritar: “ todo el partido con los policías” pero incapaz de gritar: “todo el partido con los trabajadores”. Te acompañaba también un ejército de neofascistas cuyo sueldo y uniforme se paga con el esfuerzo de los obreros que semanas atrás reprimisteis con saña en Cádiz. Y me pregunto, qué coño tienes en los pliegues de tu cerebro cuando el otro día te vi apalear, también en Cádiz, a un hombre de 70 años indefenso que solo pedía trabajo para sus hijos, como harías tu, supongo. Y me pregunto si son estos los...

CORREOS... y multiplicaos

Hubo un tiempo en que mandar una carta era un asunto muy serio. Tanto como recibirla. Y para eso estaban los carteros. Y Correos, claro. En ese tiempo no se hablaba otra lengua que la del desamparo, por eso se escribía más. Y Correos era arte y parte de la vida. Por ejemplo, tu ibas a echar una carta y la metías en la boca del león y sabías que aquel cabezón con la boca abierta de par en par avalaba la inviolabilidad de la correspondencia. Eso era seguridad. Tu entrabas en este edificio del Paseo de Sarasate, diseñado por el arquitecto Joaquín Pla Laporta que abrió sus puertas a los primeros usuarios el 20 de abril de 1926 y sabías que estabas en el centro, si no del mundo, sí de aquella Pamplona que se desayunaba con un sol y sombra. Por allí circulaban cartas de amor que luego se convertían en invitaciones de boda, telegramas anunciando la muerte de un pariente e incluso notificaciones del notario. Entonces, decirse algo era un asunto de Correos. Pero eso era cuando Correos era una ...

"Variopintas"

Hay veces que las ideas chocan contra los muros. Y veces que los muros se alían con las ideas, como si fueran el sujeto y el predicado. Como aquel muro que dividía a una nación en dos y un día un beso las juntó. Este muro que aquí se ve, en tiempos fue un campo donde se cosechaba trigo y cebada. Hubo también algunas viñas de txakolí que luego se vendía en la Estafeta. Entonces las ideas estaban encerradas entre los muros; de las prisiones, de los calabozos, de las escuelas, de las iglesias y hasta de los libros. Hoy las ideas vienen y van sin control alguno, como esas pinturas que se recuestan sobre ese muro que un día fue un trozo de trigal y que hoy se llama el Parque de las Pioneras. En Lezkairu.(Pamplona) Hay un colectivo de mujeres jóvenes y artistas que dicen llamarse “Variopintas”, son varias y el nombre les viene que ni pintado. Han decidido convertir este trozo de muro en un lienzo de la historia y la memoria feminista. Sobre él han dibujado a Josephine Baker, Maud Wagner ,...

Cita previa

El otro día me pasé por el SEPE, esa oficina que se vende como servicio público de empleo cuando solo dos de cada 100 demandantes encuentran curro allí. Un repartidor de Glovo que esperaba allí me dijo que tenía que haber pedido cita previa. Él la había conseguido tras pelearse una semana con la página web del SEPE que le pedía certificado digital o cl@ve o DNI electrónico. Como no tenía ninguna de esas aplicaciones, solo pudo acceder a una cita tras veinte llamadas telefónicas. Mientras el repartidor me informaba, dentro de la oficina se produjo un incidente. Algunas personas protestaban ante un mostrador pues llevaban un retraso considerable en el cobro de sus prestaciones debido, según decían, a la falta de personal. Oí que esto afectaba ya a 15.000 trabajadores y demandantes de todo tipo de prestaciones que verían como el mes y las navidades se volvían negras. Mientras, una mujer que estaba en la cola, dijo que eso no era nada, que ella tuvo que desplazarse hasta Arnedo para gest...