Ir al contenido principal

Entradas

Joy Division

"Pocos grupos contemporáneos tienen una pervivencia tan poderosa y sin embargo tan paradójica como Joy Division. Pocas bandas ostentan una imagen tan singular y a la vez tan representativa de las transformaciones sufridas por la música popular. Casi cuatro décadas después de su desaparición de los escenarios, su difícil equilibrio sonoro sigue resonando en multitud de grupos actuales. Mientras tan to, los retratos de Ian Curtis han adquirido una densidad visual comparable a la de los grandes rostros del rock, respetado y banalizado a la vez, símbolo de pureza y de la gran máquina mercantil" ( Errata Nature) Aquí también tuvimos nuestros Joy Division: La Polla, Cicatriz, Kortatu y los situacionistas de Hertzainak, pero sinceramente, no creo que llegaran a la profundidad y radicalidad existencial de Joy Division. Uno escucha «Love Will Tear Us Apart», cuya letra autobiográfica, dicen, es un reflejo de lo que sentía Ian Curtis previo a su suicidio, y sucumbe ante...

La cripta y sus secretos

Hay dos maneras de situarse ante un Estado de excepción encubierto que ha judicializado la vida pública y política hasta la paranoia. Dos opciones para enfrentarse a este nuevo estado punitivo que contempla a la ciudadanía como una mancha oscura de la que sospechar de manera permanente.   Una es la de asustarse y denunciarlo exigiendo la vuelta a la imposible normalidad. La otra es aprovechar su imposición para vivir de otra manera, para hacer de cada acto privado una batalla pública, un gesto de resistencia. La primera opción está cargada de miedo y de angustia. La segunda es una apuesta por la libertad donde nuestro cuerpo se puede convertir en un certero proyectil.   Clemente Bernal y Carolina Martínez son dos artivistas que han optado por lo segundo. Ellos son dos cineastas ligados profesional y sentimentalmente a la recuperación de la memoria histórica y también editores de Alkibla. Dos artistas incómodos sí, que no participan precisamente de la experimentación e...

Cómo nos matamos para vivir más

   Dice Barbara Ehrenreich, bióloga y doctora en inmunología celular y autora de "Sonríe o muere" una feroz crítica contra el positivismo neoliberal que:  "una vez decidí que también era lo bastante  mayor para ahorrarme  nuevos sufrimientos, molestias y engorros para aumentar y alargar la vida. (...) Hago ejercicio, no porque vaya a prolongarme la vida, sino porque me siento bien haciéndolo. En cuanto a los cuidados médicos, buscaré ayuda si tengo un problema urgente, pero ya no me interesa buscar problemas que yo no puedo detectar"  Este libro puede resultarle un insulto o un descubrimiento. No obstante solo pone sobre la tabla de operaciones, cómo abordamos la salud y el propio cuerpo sometido por la nueva biopolítica y el control medicalizado de los cuerpos neoliberales. Seguir  leyendo

Entre tumbas

Tras visitar la tumba de mi padre me dio por leer en vez e llorar  Rodrigo Fresán, "La velocidad de las cosas"

A sus muertos

…y   yo no quiero callarme, como clamó La Polla Records hace años. No quiero callarme porque callarme es consignar bastardamente al enemigo. A ese enemigo que saca músculo, que se hace fuerte, que carasolea   impune   en Vistalegre. Y también aquí, entre nosotros, en esta Pamplona de toda la vida. Porque el viejo fascismo no ha muerto, porque nunca se fue. Y si lo hizo fue para afilar los cuchillos. Porque callar es acogotarse ante un tiempo que ha puesto cuchillas a la mirada, la escritura y el pensamiento, de palabra, obra y omisión. Un tiempo vuelto de revés que amenaza a pobres, inmigrantes, precarios, locos, titiriteros y artistas díscolos. Un tiempo que ha resucitado a los escitas, ese pueblo que tenía la costumbre de arrancarle los ojos al cínico para mejorarle la vista. Clemente Bernad y Carolina Martínez son dos artistas culturales incómodos, nada complacientes que, en aras de la libertad de expresión y artística, han tensado en no pocas ocasiones   e...

Silvia

Quise participar de este homenaje porque muchas cosas me unieron a Silvia. Pero en ocasiones he pensado que hubiera preferido no hacerlo. Como si ante su ausencia padeciera el “ síndrome de Bartleby ” ese síndrome acuñado por el personaje de un cuento memorable de Melville -el oscuro escribiente que jamás hace nada y que, ante cualquier petición, responde “preferiría no hacerlo”. No hacerlo por   ocupar un lugar indebido, por miedo al vacío, o por no estar a la altura. Porque hay palabras que se vuelven insuficientes ante la ultima cita. Porque Silvia fue y sigue siendo exigente hasta más allá de su muerte. Alguien me dijo una vez que los cuerpos cuando mueren pierden 21 gramos y que este es el peso que se le atribuye al alma en fuga. Pues bien, esos 21 gramos son los que más me han vigilado en las últimas horas antes de redactar esto.   Silvia tenía 31 años cuando la conocí. De eso hace ya bastantes años. Y me pareció una de esas mujeres sin edad que a lo larg...

Putas privadas para puteros públicos

Matilde Cuevas. Mujeres prostituidas en el Madrid del s. XIX Pareciera que en debate sobre la prostitución  se cumple esa ley machista relacional que trata de demostrar quien la tiene más larga. Tras la aprobación y posterior derogación por parte del gobierno  de la propuesta del sindicato prostitucional OTRAS, se ha incrementado el debate. Y en las redes se cuelgan cientos, miles de reflexiones que tratan de ocupar sitio, espacio; como si de copar el mercado ideológico se tratara. Y una idea-fuerza que gana terreno en este mercado neoliberal del pensamiento es que las mujeres prostituidas deben tener derechos laborales. Como cualquier otro trabajador o trabajadora. Olvida esta tesis que frente al 95% de las mujeres prostituidas por obligación - casi 4.000.000 al año- para gusto y solaz de los hombres puteros, solo hay un 5% que dice ejercer la "profesión" libremente. Se trataría  de potenciar un derecho privado, el  de un 5% de la población prostituida frent...