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Felices

En aquel país en bancarrota, su presidente, un yonki de la posverdad,   había convertido   la mentira en un acto honorable y la estafa en una actitud subvencionada. Pese a ello, aquel país era feliz. Los jubilados morían en invierno al calor   de estufas congeladas, muchas camareras a precario celebraban a diario su despido, algunos banqueros cerraban tratos con atracadores y la policía, los jueces y hasta la abogacía del Estado ya no se regían por la Constitución   sino por los guiones de las series de TV más populares. Aquel país era feliz así, con sus parados varados en un consumo apocalíptico, sus millones de turistas alimentando una economía falaz y depredadora y sus miles de jóvenes desempleados huyendo a otras tierras prometidas. Aquel país, donde unos tenían desgracias y otros obsesiones, era feliz así. Sonriendo a la adversidad santificada como un mal necesario. Por poner un ejemplo tonto; en 2017 hubo 45.495 desalojos forzados de viviendas donde viví...

La primera noche de invierno

Dijo Italo Calvino que tuvo que escribir el inicio de esta novela diez veces. No porque no se inspirase, sino porque el guión mental que exigía la estructura de su obra requería de un lector de novelas imaginario que "por vicisitudes ajenas a su voluntad, no consigue acabar". Suelo empezar esta novela la primera noche del invierno. Lo llevo haciendo años.  No la acabo de leer nunca para  empezarla de nuevo  cada primera noche del invierno que se estrena. Y la sensación es la de empezar un nuevo viaje cada 21 de diciembre. Cada año recuerdo las sospechas, las sensaciones, las manías, los miedos o las reservas al comenzar, otra vez, Si una noche de invierno un viajero . Porque cada año el mantra del inicio es purificador: "estás a punto de empezar a leer la nueva  novela de Italo Calvino, relájate. Concéntrate. Aleja de ti cualquier otra idea. Deja que el mundo que te rodea se esfume en lo indistinto. La puerta es mejor cerrarla; al otro lado siempre está la tel...

¿Procés 2.0?

Fotografia: Fernando Capdepón El jueves la ciudadanía catalana vuelve a las urnas. Ya sé que les cansa. Eso también dicen los vecinos de al lado en el último sociómetro elaborado en Euskadi. Preguntados sobre qué sentimientos les produce el procés , mayoritariamente contestan que   incertidumbre y aburrimiento. Porque no ver resultados decepciona. Y es que si el 1-O se planteó como un referéndum épico, el 22-D puede amanecer distópico. Todo apunta a un gobierno imposible polarizado entre unionistas e independentistas. Algo por lo que el PP brindará con cava. Porque en esa tensión le va la vida. ERC ganará, pero   los Comuns serán decisivos. Y cualquier decisión les pasará factura y fractura. Pero lo más importante es analizar los escenarios que se configurarán. Una victoria del independentismo inaugurará el Procés 2.0. Y entraríamos así en la segunda versión del bucle. De ese bucle, los independentistas creen que se sale airoso si: Europa se harta del recorte de de...

La otra desconexión

¿Qué extraña pulsión nos hace contestar un email o un whatsapp a las cinco de la madrugada, en medio de la noche? ¿Qué nos hace estar en permanente tensión y contacto, en pie de guerra, sin tregua, a todas horas, sea de día   o de noche, en el cielo o el infierno, en las cimas, en medio de una cena, mientras nos besamos, sea aquí o en el Kalahari? ¿ Qué nos ha pasado que la vida es imposible sin estar conectados, sin sentir el fogonazo vibrante de nuestro móvil, sin responder de inmediato a las órdenes que nos llegan cada cinco minutos? ¿Qué nos ha pasado a gentes que nos creímos dueños de cada acto sublime y cotidiano   de nuestras vidas?   ¿Qué nos ha ocurrido para sucumbir ante el imperativo digital, ese que ya sólo pregunta dónde estás en vez de cómo estás? Sé que esto se lo plantean, porque es abrumador. Que lo han pensado, dado vueltas y más vueltas. Quizás hayan pensado en la insumisión digital. O quizás lo hayan dejado por imposible. Como una derrota merec...

¿Tornarem?

El alcalde convocó a los socios de gobierno municipal. Llevaba tiempo con un extraño run run. No sabía identificarlo pero silbaba en cada conversación, en cada pasillo. Como un eco inquietante. Él era especialista en echar la vista atrás y sabía cómo se comportaba el tiempo. No en vano era historiador. Por eso quiso situar a la ciudad en el centro de la narración. Pero a veces, las ciudades se convierten en abstractas u hostiles. De esa ecuación nacía aquel run run. Él había renunciado a muchas cosas. Y caído en no pocas contradicciones. De palabra, obra y omisión. Como un servidor. Sabía que gobernar una ciudad requiere no solo de ideología, que también, sino de un plan y mucha habilidad de gestión. Y esa gestión, en aquel postcapitalismo estético y compulsivo, exigía cintura. Para sortear las trampas del capital del que, en principio, él renegaba. Lo sabía, sí, pero el tiempo se comportaba de otra manera. Porque gobernar la ciudad no consiste solo en arreglar las grietas del...

Los jefes rojos

El Roto Aquellos patronos habían crecido con el Libro Rojo de Mao en una mano y El Capital de Marx en la otra. Pero no tuvieron escrúpulos para firmar el despido de veinticuatro trabajadores y trabajadoras con el espíritu de la Reforma Laboral   de don Mariano. Aquellos patronos rojos tenían buen corazón. Habían vivido en el firmamento de la épica revolucionaria durante años. Eso decían. Por eso montaron varias empresas solidarias. Para demostrar que también el neoliberalismo tenía sus ventajas. De ello vivieron durante años. Pero cuando llegó el momento de dar el do de pecho, ese que se nos exige para estar a la altura entre lo que decimos y luego hacemos; recularon y buscaron otros culpables a la hora de interpretar sus contradicciones. Les hablo de Anafe, una entidad social   imprescindible, y referencia pionera del denominado Tercer Sector. Una fundación dedicada al apoyo y la incorporación sociolaboral de   la población inmigrante en Navarra desde hace 25 añ...

Esas series que nos atrapan

La vida, la puta vida, la buena vida, la arrastrada, la indeseada, la querida y valorada, la temida, la inevitable como los últimos besos antes de morir, está aquí. En las series que nos atrapan. En todas las series de éxito que podemos disfrutar tras un día sin fin. Porque "algunas de las magnificas series occidentales  no solo reflejan la realidad política que vivimos, no sólo profetizan la que podríamos vivir, si no que su influencia es tal, (...) que están contribuyendo a definir y construir esa  realidad "