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Prostitucionismo

Dicen que es el oficio más antiguo del mundo. Pero servidor cree que es la dominación más antigua conocida. Y es que últimamente es habitual admitirla como un hecho incuestionable, como si fuera una viga maestra que sustenta las relaciones entre hombres y mujeres. Como si esta práctica de opresión patriarcal hubiera cambiado de acera o le hubiéramos dado la vuelta para mirarla de otra manera, más amable. Pero ha sido el feminismo el que nos ha enseñado y demostrado que la prostitución no es solo un mordisco feroz en las carnes de la historia. La prostitución es un mecanismo de dominio y subyugación de las mujeres. La prostitución fue la patente de corso del patriarcalismo protocapitalista y lo sigue siendo con el tardocapitalismo neoliberal.   Y hasta la fecha nadie, o casi nadie, cuestionaba esto: que la prostitución es una transacción siniestra del poder machista que perpetua una sumisión patriarcal a través de la dominación del cuerpo y el deseo. Y esta definición, primer...

El circo de Lodosa

Hay muertos que no buscan a sus asesinos. Ni siquiera se buscan a sí mismos. Solo quieren saber si queda alguien que les eche en falta. Porque hay muertos que no son de nadie. Son los más amargos. Porque siguen sin morir del todo. Ocurrió en Lodosa. En La Plazuela. Eran la seis de la tarde del 18 de julio de 1936. La plaza olía a circo. Pero también a sangre y a moscas. Algunos ya sabían que el futuro se acababa allí. A esa hora. Otros prefirieron buscar dónde matar el calor de una tarde sangrienta. Y allí estaba el circo para sonreírle a un verano bastardo: el Circo Anastasini. Un circo procedente de Ceuta regentado por un italiano, Aristide Anastasini. En el circo había un elefante viejo y caballos y payasos,   y una niña amazona llamada Joana que cabalgaba un corcel blanco que giraba alrededor de un destino negro. Y había moros y negros y malabaristas de Madrid y payasos italianos y magos y funambulistas franceses del protectorado español de Marruecos. Cincuenta enamorado...

Más libros

El viejo Borges había llegado a Pamplona para   la inauguración de la 16ª edición de la Feria del Libro. Borges llegó con la idea de presentar su ultimo libro, El Aleph, un cuento que previamente había leído por teléfono a Marcela Abarzuza, responsable de una de las casetas de la Feria. Borges apenas firmó cuatro ejemplares de ese libro que contiene todos los libros en medio de un calor sanferminero. Calor que soportaba   el mexicano Juan Rulfo en la caseta de Gómez. Rulfo había llegado para promocionar una obra menor, Pedro Páramo. Y de paso evitar, si las ventas iban bien, el   cierre de esa librería emblemática. Los radicales libres   de Katakrak habían llamado a Jack Kerouac para que presentara su ultima novela , En la carretera , un libro que no hablaba de la vida, porque era pura vida. Henry Thoreau llegó con retraso a la caseta de la librería Walden. Se extrañó de ver su propio libro   ya editado por este último mohicano de la ciudad. En la caseta de ...

Urgencias

Llegué a un lugar llamado Urgencias a las cinco de la tarde. A esa hora en que   uno quisiera naufragar sin salvavidas.   Llegué confundido, como quien descubre un sofisma envenenado. Como quien, de pronto, descubre la debilidad de sus miserias enganchadas a un cuerpo hecho jirones. Y es que cuando llegas a ese lugar inmaculado   nada evitará sobrecogerte. Fuera luce el sol, pero la luz espuria de Urgencias te anuncia que nada te pertenece, ni tu propia palabra inflamada. Y nada evitará que sientas que la vida es un antojo de la materia. Porque,   a no ser que tengas práctica en la disección de este territorio, entrarás en un estado de ansiedad negra. Urgencias es un como un no lugar que diría Marc Augé. Por allí circulan toneladas de neutrones que sostienen cuerpos ulcerados. Pero también bi , el tiempo pasa de largo, como   como el de sa de largo buscando la ertenece, ni tu propia palabra inflamada. rvado por el peso llones de partículas en busca de la lu...

El coño neoliberal

El pasado miércoles,   el Área de Igualdad   del ayuntamiento organizó un debate sobre la prostitución. Bienvenido. Se pretendía así visibilizar a las putas que quieren serlo,   justificar su trabajo y desestigmatizar sus identidades. Estuve en el debate. Pero no me pareció tal. Porque el gran debate que arrastra el feminismo desde hace treinta años, entre partidarias de la regulación y la abolición, ni se olió. Allí solo se defendió la prostitución donde los compradores de sexo ahora no son puteros, sino bondadosos hombres faltos de comprensión que encuentran un coño libre de cargas emocionales y sin prejuicios ideológicos neoliberales.   Me declaro abolicionista. Pero no he llegado hasta aquí   tirando de moral.   Ni victimizo a quien usa su coño como herramienta de trabajo. La prostitución, como dice Kajsa Ekis Ekman, no es otra cosa que sexo, a veces puro y a veces duro, y otras veces ni eso, que se da entre dos personas. Una que quiere y otra ...

Haciendo memoria

Campo de Gurs/Josu Chueca/ Archivo departamental de los Pirineos Atlánticos Hay lugares que cuando llegas, sientes que han sufrido una cirugía demoniaca. Gurs es uno de ellos; un antiguo campo de refugiados entre 1939 y 1945 ubicado en el pueblo francés de Gurs, en los Pirineos Atlánticos. En 1939, tras el golpe fascista, muchos combatientes vascos tuvieron que cruzar la frontera buscando refugio. El estado francés construyó este campo que empezó siendo de refugiados y acabó siendo de concentración. En Gurs malvivieron y algunos murieron. Sabemos que en Gurs había 456 navarros y navarras. Y lo sabemos porque otro navarro empeñado en desentrañar esta historia lo cuenta en un libro de una intensidad y generosidad brutal: “Gurs, el campo vasco”. Josu Chueca es   historiador y dice que al finalizar la Segunda Guerra mundial, 60.000 personas habían pasado por allí. Y es que Gurs fue un eslabón más del universo represivo nazi. Un cementerio recuerda aquella tragedia iniciada con...