Ir al contenido principal

Entradas

La estela

Estela de Festa y Rústica (Pamplona-Iruña) Si usted pasea por uno de los lugares más bellos de la ciudad, la Ronda del Obispo Barbazán, puede que se acerque a la Plaza del Arzobispado. Allí , en un pequeño jardín lateral,   este Ayuntamiento ha decidido recordar a cuatro pamplonesas   que vivieron en el siglo II de nuestra era: dos de ellas, Festa y Rústica eran hermanas y quisieron dedicar con su dinero una estela funeraria que recordara a Stratia y Antonia, parientes suyas. Este Ayuntamiento ha querido recuperar el nombre de estas mujeres para la historia de la ciudad porque Iruña también tiene nombre de mujer. Y no, no se trata de una moda. No se trata de un gesto de buenrollismo histórico. Se trata de restaurar una historia contada a medias. Una historia tuerta. Desde la Pompelo romana de estas mujeres e incluso más atrás, desde el núcleo vascón de Olcairum a la actual   Pamplona, centenares de miles de mujeres han paseado, criado, trabajado, vivido, pasado h...

Ultima estación

Obra de Juan Carlos mestre H acía tiempo que aquella mujer había hospedado su juventud en el cáñamo de la noche. De hecho respiraba como un susurro atascado en la agonía. Desde hace cinco años Caronte la espera con su barca amarrada a aquella casa de fúnebres fragancias. Cada noche le susurra al oído unos poemas negros que encienden sus ojos obturados por lágrimas heladas. Aquella mujer había sido visitada por el doctor Alzheimer hacía nueve años. Nueve años, como nueve ángeles recitando versos oxidados. Nueve años suspendidos en el calendario, como un ahorcado abandonado al vendaval de los enamorados. Aquella mujer vivía, sí. Pero cada día clamaba ser exterminada con un aerosol de ternura o morir bajo un arcoíris rociado de acuarelas y nenúfares. Pero no podía. O no le dejaban. Aun sabiendo que respiraba al son de una armonía que solo los muertos conocen.  Y no, esta historia no es un cuento gótico. Es pura vida. O pura muerte. Forma parte de la cotidianidad amarga de nue...

¿Otro fútbol es posible?

En cierta ocasión que Marguerite Duras estaba sobria dijo “Lo reconozco: el alcohol suplió en mí la función que no tuvo Dios”. Cambiemos el sustantivo   alcohol por fútbol y la cita se convierte en el mejor   microrrelato sociológico que Juan José Millás pudiera imaginar. Y sí, hubo un tiempo en que el fútbol fue un juego de naturaleza popular y una fiesta para los ojos, como decía Eduardo Galeano. Pero aquello se perdió cuando el neoliberalismo económico le hincó el diente a este deporte. Desde entonces   los hinchas dejaron de ser hinchas para ser clientes. Y también los clubes, convertidos en   sociedades anónimas donde no hay socios sino accionistas. Desde entonces, el fútbol, ese juego convertido en emoción, es   algo robado. Algo que ya no nos pertenece. Pero cuestionar el fútbol, ese referente global y socializador bendecido por todo dios y del que participan 265 millones de jugadores, de los que 38 millones son profesionales, es arrojarse a las ...

Etica de cloaca

Acuarela de Juan Carlos Mestre No hablaré aquí de Fidel,   ni utilizaré su nombre en vano   más de lo usado y abusado hasta hoy mismo. Porque, como diría Juan Carlos Mestre, ese percherón de la poesía silenciada al que escuchamos el pasado jueves vomitar belleza por   los poros sudados de su voz: “dicen que hay cadáveres que hablan más alto que las trompetas”. Sin más, buen viaje Fidel. Y es que pareciera que Caronte ha vuelto al pleno empleo tras seleccionar a los mejores y peores pasajeros de su carcomida barcaza. Fidel, Leonard Cohen, Rita Barberá. Por cierto Rita, estés donde estés,   he de decirte que aquí, tus coleguitas del PP sí que han usado y abusado de tu nombre. Y hasta de tu muerte. Dignos comisionados de   ética braguetera que   disfrutan viendo trabajar a los enterradores. Gente que tras cada funeral acuden como hienas al copioso banquete de la casquería. Porque el infarto de Barberá es la bala en la recamara que estos bastardos de...

¿ Y si nos hubiéramos atrevido?

El Roto Hoy entra en vigor la nueva Renta Garantizada. Un prestación que sustituye a la antigua Renta de Inclusión Social. Una medida avalada por el gobierno y cuestionada sin mucho fundamento, ni político ni ideológico, por UPN y PP. Una medida que, si bien mejora la cuantía a percibir por el 80% de los perceptores,   empeora la del   20% restante y cuya explicación se basa en el ahorro y la solidaridad horizontal entre excluidos. Uno de los puntos fuertes es que 2800 personas que antes no podían acceder a la RIS, ahora podrán hacerlo ganando en calidad de vida. Vale. Pero este gobierno podía haber ido más allá. Para eso se autotitula del cambio. Para eso se le votó. Para explorar nuevas formas de revolucionar la vida política y social. Para atreverse. Para tensar la historia. Este fin de semana se ha celebrado el XVI Simposio de la Renta Básica de ciudadanía en Bilbao. Un renta incondicional para toda la población. Sin importar si trabaja o no. Sin requisitos. Por s...

INEM: cerrado por formación

O tra vez Rossell, presidente de la CEOE, la gran patronal española. Un tecnócrata con el culo cubierto a perpetuidad que arremete ahora contra los funcionarios del antiguo INEM. Dice Rossell que hay que formar a todos los funcionarios que trabajan en el actual SEPE, que no tienen ni idea de orientar a los parados y paradas, que les falta arranque, ganas de creerse que sirven para algo. Dice que habrá que formarles para que aprendan de una vez por todas a gestionar el desempleo. Para orientar mejor a los parados en la gestión de su desocupación. Y si para eso hay que cerrar las oficinas del paro, se cierran. Porque no sirven para nada. Vale chaval. Me recuerdas a un tal Trump usando ese tono bastardo-emocional y populista para arengar a quienes las están pasado putas.  A ver lumbreras, ¿por qué no te preguntas otras cosas? Por ejemplo. Por qué el PP ha desmantelado los servicios públicos  seguir leyendo en Noticias de Navarra

Cómo nos hacen sentir culpables de nuestro desempleo

Vean esta película,  si es que todavía no lo han hecho: Yo Daniel Blake . De Ken Loach. Un título que reivindica con fuerza el drama de un carpitero que se queda en paro y es sometido a un implacable y delirante proceso de burocratización en pos de una pensión por parte del sistema de empleo británico. No es una recomendación más, es casi de obligada visión para aquellos y aquellas que viven vidas a medias, precarizadas, pendientes de otros, de  una decisión sanitaria, de un tribunal medico, de una ayuda de los servicios sociales, del sistema de empleo o de esa oficina del paro que nos llama para cursos inservibles o imposibles de cumplir.   Y también para quienes viven plácidamente,   por suerte propia o por carambolas de la vida. Véanla. Los ingleses nos levan ventaja en esto de los recortes a la clase obrera, una clase que allí todavía está presente, aunque se empeñen en ocultarla como nos recordaba Owen Jones.  Ken Loach conmueve con su p...