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Resistir, pensar con radicalidad en medio del caos

Recientemente cayó en mis manos un libro cuyo título ya me impactó: La insurrección que viene . La autoría venía firmada por un tal Comité invisible . Pero más me sorprendió la contraportada que decía así: «El Comité invisible es una tendencia de subversión presente. Recientemente, varias personas fueron detenidas en Francia por el mero hecho de tener un ejemplar de este libro en su casa. Y lo más inaudito es que se les aplicó, en el país de los derechos del hombre y del ciudadano, la ley antiterrorista»   Esta última frase la leí dos veces. Si aquello era cierto, allí dentro había un material altamente explosivo. Y vaya   si lo había.             Yo no sé ustedes, pero les reconozco mi desconcierto y mi desfondamiento político e ideológico. Pese al entrenamiento que a diario nos   obliga la vida. Y por más que intento ordenar mis prioridades, mis ideas, y   mis deseos;   por más que   analizo, p...

Gobernar la ciénaga

Tal sea verdad. Que a estas alturas de la infamia, la política sea solo   un estercolero donde pastan trileros de impecable currículo y   corruptos muy éticos   de misa diaria. Tal vez sea verdad que a la gente este limbo político se la trae floja. Que nada importa ya. Porque la   política es solo un   viejo sueño de ciertas revoluciones que conmovieron el mundo. Tal vez sea verdad. Aunque cueste creerlo   y peor decirlo. Porque afirmar que la política no sirve, que qué más da;   es hacerle el caldo gordo al neoliberalismo ideológico más fascista y reaccionario. Por eso hay que hilar fino. Y es que, este hartazgo, este estar cansados, despotricar contra todos los políticos   y desertar de las terceras elecciones, es lo que los poderes mediáticos que rigen este reino de España están fraguando. Y en esa estamos. O nos meten. Creyendo que no hay escapatoria más allá del putrefacto pacto de Estado. Porque todo vale ya. Chulear a las instituciones...

El santo

Foto: Premín de Iruña En el cielo hay un sala, según se sube, a mano derecha, donde se tramitan los expedientes de santidad. En esa oficina iluminada por una luz cegadora,   trabajan sin cesar algunos funcionarios celestes. En la puerta cuelga   un letrero que   dice: reservado el derecho de admisión. Sobre las mesas, del mismo mármol   que Miguel Ángel utilizó para   esculpir su David, reposan   algunas solicitudes para acceder a ese estado eterno que ya cotiza en la Bolsa de Roma. El último en llegar ha sido Josemaría. Un santo que no ha hecho nada relevante en esta vida. Salvo medrar entre los pasillos vaticanos vendiendo su   nombre con   denominación de origen de santidad. Aparte de esto, nada. Y es que uno se trabaja   su ascenso a los cielos en la medida que   ha sido decepcionado por las paradojas terrestres. Y este hombre ha vivido y se ha implicado más bien poco en los auténticos problemas de la gente normal y corriente....

Tu no eres como otras madres

Leí que este era un libro excepcional. Que no se había escrito nada igual . Y alabanzas por el estilo. Pamplinas, me dije. Pero el título..., ese título escondía algo.  Y, sin querer,  me llevó a mi madre. A esos momentos de la infancia en los que pensaste eso, que tu madre era diferente a otras madres. Hasta convertirla en santa. Después te amortiguas y sientes definitivamente que era y es como otras madres. Al menos como esa madre que a mi me ha gustado tener. Pero la autora  se empeña en vendernos una madre que no es como otras madres. Y ahí empieza la seducción. Una seducción que juega con la cartografía de unas emociones materno-filiales en un contexto histórico de alto voltaje. Y este contexto, esa geografía emocional es lo que te envuelve en un chute de incesante lectura. Esta mujer  nos vende una madre que no se ajusta a los cánones y nos habla de su ajuste personal en un mundo que iba a conocer la mayor maldad humana jamás conocida. Y entre ese ajuste ...

Sapanta

Cementerio "alegre" de Sapanta (Transilvania) Agosto de 2016  No esta a la altura de los grandes cementerios  de ilustres tumbas. Pero es especial. Porque este cementerio lleno de gente muerta es como si estuviera lleno de gente viva. Y además alegre. Por eso se llama el cementerio de los alegres. De los muertos alegres. Y así es. Llegas allí, en el norte de Transilvanía, en la región de Maramures con el aliento de Drácula  ventilándote el cogote, y te encuentras en este campo santo en el que las tumbas son un libro abierto, una biografía de cada uno de su moradores, una huerta saciada de las verduras y frutas preferidas de quien allí ha decidido descansar de tanta belleza, de esa belleza de los Maramures. Cada tumba dispone de una inscripción con su relato vital y su altorrelieve personal en madera. Un cómic mortuorio muy singular. Me gustaría haber nacido allí porque es la única garantía de ser enterrado allí con honores eternos riéndote del mundo. 

García Lorca, silenciar a sus asesinos

El pasado día 18 de agosto  se cumplieron 80 años de su muerte. Y es que en la mañana del 18 de agosto de 1936 ya corría por Granada la noticia: ¡Han matado a García Lorca ! Algunos alardearon de ello. De haberlo liquidado, dijeron. Y más aún, se colgaron las medallas que  inauguró aquel  matadero  en que se convirtió aquella España de sangre y moscas. Como un tal Manuel Luna, de los Luna de Antequera. "Yo le conocí en Granada, cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento, primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo [...] en Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron una mañana de agosto  al fusilamiento, en el cementerio, entre las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios...Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el Presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el exgobernador rojo de Alic...

La fiesta perpetua ¿Y para qué?

La izquierda en general, y la vasca en particular, deberían leer esto . Más aún. Este texto debería ser de obligada lectura y posterior forum-terapia en los IES (Institutos de Secundaria). Pocas voces se atreven a hablar así de rotundo. Y pocas veces tenemos la oportunidad de leer con esta sangrante frescura textos que duelen, que escuecen como los encuentros fracasados. Porque la fiesta es incuestionable. Porque plantearse la perpetua orgia de drogas, alcohol, diversión sin fin, fiesta eterna, jolgorio permanente durante 365 días aunque no tengas un puto euro y te exploten como a un cabrón, tu lo que quieres es seguir de fiesta. Porque plantearse el modelo y el discurso del ocio actual es chocar frontalmente con esa izquierda que lo utiliza y lo ha utilizado  como escenario propagandístico. Como espacio de socialización aunque ahora ese espacio se haya convertido en un espacio de individualización sin el refresco de la utopía necesaria y el abandono de la lucha de...