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Primero de Mayo

Hoy ha sido Primero de Mayo. En tiempos, uno de los días grandes del obrerismo de clase. Pero los obreros y las clases de hoy ya no son lo que eran. No porque no existan, sino porque nuestros currelas   juegan en una liga muy diferente a la de   las maquiladoras centroamericas o los obreros   de Sri Lanka, Bolivia o Senegal. Y porque nuestras clases sociales han dejado de ser verticales para ser horizontales. Porque las peleas, las luchas, los conflictos,   ya no se dan mayoritariamente   entre patronos y obreros. Se dan entre obreros con buen trabajo y obreros precarizados, y entre estos y los desempleados, y entre estos y   los que no tienen subsidio,   y entre   estos y   los que cobran una ayuda social,   y entre estos y los que viven a dos velas. Y en medio de todo ello atravesando las fragilidades, el género como forma intensificada de explotación sublime. Esas son nuestras clases fragilizadas y enfrentadas entre sí. Y esas, h...

El camino de los difuntos (inexistentes)

Tardé en leerlo 45 minutos. Ni uno más. Me dejó clavado al sillón. Sobre todo cuando leí que al protagonista de la novela ficcionada Javier Ibarrategui, militante de ETA, lo habían matado debajo de mi casa,  en Pamplona en la década de los 80. Yo no lo sabía. Y por edad debía saberlo. Me puse a bucear en la red y no encontré nada. Nadie hablaba de ello, ningún medio. Nadie decía conocer a Javier Ibarrategui. No aparecía su rastro por ningún sitio. Ni siquiera en el periódico de Pamplona al que casi nunca se le pasa nada que pueda ser objeto de compra-venta ideológica. Pensé que quizás se trataba de un efecto Carrere. Y entonces encontré   esto   y  ya no supe que pensar. Ver más aquí

Es lo que hay

Un análisis racional nos dice que el socialismo español se enfangó en la ciénaga del Ciudadanos, que no pudo o no quiso salir de ella, pero tampoco quiso romper la cadena que los barones impusieron sobre el referéndum en Cataluña. Eso bloqueó el pacto con Podemos y el resto de izquierdas periféricas. Pero un análisis emocional busca culpables en todos los partidos sin excepción. El resultado es que gana la antipolítica y la antidemocracia, porque la abstención se avecina llamando a la puerta y la desconfianza en lo política gana adeptos más allá del populismo. Ambas estrategias son las que presionan en el panorama a corto plazo generadas por el cansancio, el aburrimiento y la poca lucidez de los discursos, salvo raras excepciones. Y ese escenario, cansado y aburrido, hay que levantarlo a pulso en un teatro político en el que las previsiones -ante las próximas elecciones- no auguran mejores posiciones de negociación entre aquellos que podrían optar por sacar al país del dra...

San Fermín, una marca insostenible

Por fin esta ciudad se encara con el mito y la tradición. Con el santo y seña de su identidad. Con la fiesta de las fiestas sin igual. Con el “todos queremos más”. Con el exceso predeterminado por defecto. Con el lábel del jatorrismo ahogado en alcohol por vena. Con la catarsis pamplonauta que compite con los carnavales de Río aunque acabemos en una cloaca. Por fin. Por fin esta ciudad se cuestiona los sanfermines . Este fin de semana, la   asociación municipalista   Pamplona Orain ha querido ponerle el cascabel al santo. A ver qué pasa. Porque los sanfermines , a falta de otras socializaciones más reconfortantes, son nuestro consuelo, esa gatera por donde nos tuneamos durante 204 horas al año. Esa tradición usurpada como bien común y convertida en marca. De la fiesta alcohólica sin fin. Eso sí, bendecida y avalada   por una ética y   estética tradicionalista que nos pone los pelos como escarpias. El reto adquiere categoría épica. Porque cuestionar el mode...

Maravillas del 36

Maravillas Lamberto Yoldi tiene 94 años y aún conserva en su retina el brillo negro de una tarde de agosto del 36. Esa tarde, los fascistas de su pueblo, Larraga, jaleados por el vino peleón y el calentón bastardo de su hombría fascista,   la violaron en el mismo ayuntamiento. Después, para no dejar rastro, la asesinaron. No contentos con la carnicería, dejaron su cuerpo mancillado y roto a merced de los perros que aullaban por Yerri. Ya muerta, Maravillas recuerda todavía esa tarde tórrida y feroz. Y se preguntaba el otro día en los pasillos del Parlamento, donde se exhibe la exposición “Navarra 1936”, por qué alguien no ajeno a su   tierra   se avergonzaba de aquellos lienzos sangrientos. De unos lienzos que retrataban, no solo la verdad, sino algo más horroroso, la perversión de la verdad. Alguien que la reconoció, le preguntó qué hacía allí: “buscando el relato de mi muerte”, eso dijo. Dicen que esto llegó a oídos de Javier Esparza, presidente de UPN y que e...

Rodolfo Walsh y "Operación Masacre"

Este año se cumplen 60 años de una masacre El 9 de junio de 1956, militares peronistas intentaron una revuelta sin éxito contra la Revolución Libertadora en Argentina. Con la ley marcial en la mano, el estado se pasó cuatro pueblos y fusiló a muchos, entre ellos un grupo de civiles de la localidad de Florida. Al parecer cinco fueron asesinados pero siete escaparon a las balas. Uno de los que sobrevivieron se llamaba Juan Carlos Livraga quien denunció el intento de asesinato meses después. Rodolfo Walsh  se enteró de esto y quiso hacer de ello periodismo de alta densidad. E hizo un libro memorable. Se titula Operación Masacre . Este libro podía haber sido escrito de mil maneras. Pero Walsh hizo del asesinato algo más que un relato plano; reprodujo la vida y la muerte de esos infelices al compás de un testimonio que le sirvió para incorporar al periodismo un plus narrativo que lo convertiría en un ficcionador de la realidad sin ribetes. Y contó lo que uno quisiera haber visto...

Foros, foros, foros

Sé que lo que sigue quizás no guste a la izquierda franciscana que nos gobierna. Pero esta columna no se levanta cada semana para hacer amigos. A lo sumo,  servidor comparte ideas para no carcomerse  a diario con sus contradicciones. Yo no sé ustedes, pero uno siente que esta ciudad está enloquecida con los foros y procesos participativos. De repente la ciudad entera es un foro a cielo abierto en busca de la esencia democrática. Les cuento. No me gusta esta tendencia a consensuar todo entre todos. No me gusta este buenismo minimalista. Ni este buenrollismo participativo que necesita avalar y validar  todo lo que nos ocurre a diario en nuestra vida pública y política.  Creo que este uso y abuso de la participación es un mal síntoma. Porque esa intensa promoción vertical de la participación, aparte de no ser siempre un plus democrático, ni una plusvalía ideológica, puede incurrir en manipulaciones personales y colectivas  para legitimar  e...