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Holocausto sirio

Foto EFE Te veo desde este lado del tiempo, el tiempo muerto que tu vives a diario. Y me conmueve hasta el extremo de encontrar una lágrima helada carcomiéndome el alma, insensible a costa de tanta muerte. Y te veo casi como si fueras mi hija. Y no encuentro razón alguna para no levantarme en armas. Y empezar a disparar ya. Contra el cielo, el infierno y ese rincón donde se fragua tu sufrimiento. Y me digo a mi mismo por qué no lo hago. Por qué no me alejo de tanta razón, explicación y tanta intimidad con el sentido común de esta Europa envilecida. Te veo, te he visto y no he podido contenerme. A mi alrededor miles de corazones mueren de daltonismo y tu sonrisa me duele como el llanto de un demonio en vela. Quisiera hacer algo pero me digo a mi mismo que este deseo está contaminado de satisfacción. Que tengo ese extraño privilegio de conmoverme viéndote. Y me duele, como el llanto de un demonio a punto de sonreír a la muerte.

El diablo que enloquece de tristeza

No es un mirar hacia otro lado. No es una falta de entendimiento entre países. No es una cuestión de cuotas. Ni tampoco de juego de intereses enfrentados. No es tampoco una falta de recursos económicos. Tampoco lo es de criterios políticos. No es una cuestión de principios, ni de derechos humanos. No es una cuestión de fronteras. Ni tampoco de alambradas, ni policías que las vigilen. No es una cuestión de guerras arriba o abajo. Ni de las consecuencias derivadas de ellas. Que sí. Lo que verdaderamente estamos viendo es como Europa permite un nuevo holocausto. El de los miles de refugiados que esperan una solución a las puertas de un mundo insensible.  Decir esto es no decir nada. Ya está dicho. Reconocerlo tampoco nos lleva a ningún lado. ¿Evidenciarlo? Quizás. Nombrar este holocausto es admitir que es así. Que Europa, corrompida de escepticismo, juega con la vida y la muerte en sus propias fronteras. Este es  un holocausto encubierto de juego político. Un holocausto que es...

¿Puede Podemos?

Podemos está tensando el arco de la historia política española. Está legitimado para ello. Sus votos y la confianza generada en su discurso le avalan  para gestionar, en lo que le corresponde,  este momento histórico. Cierto. La cuestión está en el límite de la tensión del arco. Porque si la flecha vuela no hay vuelta atrás. Y ese vuelo no es más que la representación  de  la máxima tensión que genera cualquier decisión. Si Podemos es fiel a sí mismo, fiel a sus votantes y a lo que dice representar, pero sigue tensando el arco, legítimo,  hasta alcanzar su máxima  rigidez,   debe contemplar las consecuencias finales del acto. Para eso están las ingenierías de la posibilidad en un contexto de caos y tensión. Podemos está apostando fuerte. Quizás como nadie lo ha hecho en la historia política española en  los últimos treinta años. Pero no puede ser tan incauto como para pensar que, aun identificando las traiciones, los pactos ocultos, la...

Atrévete conmigo

El pleno acabó como el rosario de la aurora. Y poco faltó para que Maya y Asiron se citaran en la trasera del Ayuntamiento. Y no para hablar amablemente. Maya acusa al alcalde de machista por una respuesta dada a la concejala García-Barberena en el pleno del día cuatro. Esta le preguntó sobre la colocación, por parte de Nafarroa Bizirik, de una placa en la plaza del Castillo. Asirón respondió: "A lo mejor es que usted no ha entendido la encomienda que le hicieron desde su grupo cuando le encargaron este tipo de pregunta, no lo sé”. Maya dice que esa respuesta es un acto de machismo insultante. Una sobredosis de testosterona lingüística. Se preguntarán cómo llega Maya a ese diagnóstico. Muy fácil. Vean su respuesta: "Asiron jamás se hubiera atrevido a contestarme a mí o a Juan José Echeverría, o a Fermín Alonso de la manera que contestó a García-Barberena". Vale. Ahora lo entiendo. Lo que Maya quiere decir es: “ tu lo que no tienes es cojones para meterte conmig...

David Copperfield

En Londres, la noche del 9 de marzo de 1858 fue húmeda, nubosa y fría. Charles Dickens pasó aquella noche y todas las anteriores desde hacía una semana caminando frenéticamente desde la madrugada hasta el amanecer. Estaba sufriendo un reconcentrado periodo de insomnio y pensó que lo mejor sería descansar la mente cansando el cuerpo. De modo que una vez se acostaba Catherine, su mujer, él se vestía de forma apropiada, se calzaba, y desde su casa de Tavistock Square aquí  se arrojaba a la telaraña londinense y por ella vagaba libre entre bohemios, mendigos y otros seres insospechados cuyas historias jamas habría sido capaz de imaginar, hasta que el sol se hacía de nuevo con el gobierno de lo visible. Justo antes de que esto ocurriera empezaban a revolotear por Covent Garden los vendedores de café, que el escritor interpretaba como una señal para tomar un recuelo y emprender el regreso a casa. A esas horas entraba siempre en el mismo y enjuto expendio y se encontraba con la misma e...

Tal día como hoy hace 40 años

Eran poco más de las cinco de la tarde, como si la muerte se anunciara a esa hora. A esa hora que en España huele  a sangre y a moscas. A esa hora cinco obreros murieron en Vitoria-Gasteiz. Eran las cinco de la tarde. Y lo demás era muerte y solo muerte a las cinco de la tarde. Como si aquellos policías enfurecidos por el miedo y las órdenes, quisieran cornear sin piedad a esos cinco obreros a las cinco de la tarde. Y mientras,  años después, las campanadas de arsénico y el humo a las cinco de la  tarde. Y allí se juntaron Lluis Llach y Federico Garcia Lorca. Uno lloraba por Ignacio Sánchez Mejías y el otro por cinco obreros a las cinco de la tarde. Ocurrió en Gazteiz hace cuarenta años,  a las cinco de la tarde.

El quejas

Un viejo conocido me espetó amablemente   el otro día que mis columnas   rezumaban amargura. Que escribía como un yonqui de la queja, como si solo leyera a Cioran. ¿Acaso la vida no te ofrece ni siquiera una tregua? ¿ Acaso disfrutas mirando trabajar a los enterradores? Joder, pareciera que chapuceas a diario en un estercolero. Como un diplomático del gemido. Eso me dijo. No supe qué contestarle. De repente me hizo sentir como un experto en decadencias. Pero sinceramente,   no soy un tipo que crea en el porvenir del cianuro. Salvo en contadas ocasiones y si se prescribe con nombres y apellidos. Así que   me dio por pensar en una columna amable. Ahora que los tiempos prometen un paraíso, aunque sea en llamas. Y pensé en escribir una sobre el próximo Congreso de la Vida Buena en Tudela, otra sobre la ultima victoria de Osasuna en Córdoba, quizás una sobre el repunte del turismo en Navarra o el imparable buenrollismo de los políticos harekrishna   de esta ...