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Drama

Susan Aldworth. Cogito ergo Sum El amor es una agonía permanente. Tal vez por esa razón, Vicente, un anciano de 83 años, cansado de ver sufrir a su esposa en estado terminal   y ausente del mundo, decidió poner fin a una vida vacía de ilusión y de sentido. Manuela padecía Alzheimer,   un extravío de la mente hacia la nada, un trastorno caótico de los sentidos.   Tras asfixiarla, confesó a la policía que “ no podía seguir viéndola sufrir” y, que sólo se arrepentía   de no haber tenido   fuerzas suficientes   para suicidarse a continuación. Y es que cuando uno muere para el mundo,   abandona su noviazgo con la vida. Vicente mató por pasión o por puro amor. Al menos eso es lo que quiero pensar. Tal vez este hombre   estaba convencido de que el alborozo hay que sentirlo con alguien y cuando no tenemos a ese alguien al lado, nos acercamos a las cimas del infierno. La pareja vivía ya   en un cementerio de ilusiones, en las cavernas de la...

¿Merece la pena?

A Rajoy el paraíso en llamas le estalló a la altura de la albufera valenciana.   Y es que la marca   PP   más pareciera   un   matarratas mientras   su gobierno se hunde en   una   ciénaga de aguas corrompidas.   Esto apesta. Desde la E inicial, pasando por la ñ   intermedia,   hasta la a final. Apesta como un cadáver sin levantar tras un año ignorado. Porque nada te enerva tanto como comprobar   que vives en un país gobernado por   bastardos aforados de doble moral y triple fondo bancario. Gentes que además alardean de impunidad porque otros funcionarios del infierno han blindado su alma envenenada.   Que han hecho de la codicia una carrera hacia el abismo. Entonces llega un momento en que la reiteración continuada del   mal, de la perversión,   del chanchullo, de   la corrupción y de la mierda en que este puto país se ha convertido, te provoca una arcada que estalla como un ap...

Juan Tallón

Juan Tallón podría ser mi hijo. Pero también podría ser mi padre. De hecho casi lo he adoptado como tal. Dos textos suyos me han tallonizado hasta dudar de mi identidad. Con este tipo me he quitado de encima un falso prejuicio al sospechar de la solidez de ciertos escritores jóvenes. Al menos más jóvenes que yo,   que ni soy escritor ni me lo propongo.   A Tallón lo descubrí con un primer libro titulado “Libros peligrosos”. Uno empieza a leerlo y ya no para. Como una carrera enloquecida hasta las seis de mañana sin dormir. Una sucesión encadenada de recomendaciones que rompen con la crítica literaria al uso. Es como si Tallón se hubiera comido los textos una tarde tras salirse del cine y los hubiera vomitado convertidos en sensaciones a pie de obra. Y luego el tipo te obsequia con frases que te dejan seco, como si esas frases fueran vomitonas rescatadas tras una resaca monumental. Por cierto, en esos “Libros peligrosos” uno echa en falta a Curcio Malaparte y   “La...

Es cosa de hombres

Va ya por delante que el título lo he robado en una calle. Ya sé que este tema a algunos hombres les saca de quicio. Que la frivolidad absoluta con la que se trata, lo convierte en discusión tabernera pero no en cuestión de Estado. Y que, pese al escaso desarrollo jurídico que ha desplegado la violencia contra las mujeres, esa violencia, instalada en los agujeros negros de una sociedad enferma, sigue llevándose por delante a setenta mujeres al año en el Estado. Pero nadie con responsabilidad de cambiar el rumbo de la historia va a hacer nada. Porque esa historia no va con ellos. Con los hombres que tienen en su mano la posibilidad de incidir en este sangrante delirio de una civilización más que cuestionable. Y sobre todo, porque ellos no mueren. Q uienes pueden hacer algo para evitar tanta muerte no obtienen ningún beneficio. Ni personal ni social. Como mucho, ese algo, les sirve de currículo progresista. Que las mujeres pasen a ser ciudadanas de primera es cuestión de poder. ...

La gestión neoliberal de la pobreza

La caridad reinventada nos invade. Se trafica con ella en ciertos programas basura, en obscenas tertulias y   hasta en las reuniones de la comunidad. Una nueva beneficencia adornada de buenrollismo social   destila   un   apestoso tufo   a paternalismo neoliberal y clientelar.   Pareciera que la actual carnicería social   en que el PP ha convertido al reino de España, reclamara una venganza privada en forma de solidaridades indiscriminadas. Porque no es fácil sustraerse a este holocausto social.   Y no lo es cuando ves el saqueo llevado a cabo sobre   la vida cotidiana de millones de gentes varadas   en las playas de la precariedad. Y es que   un 27,3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y más de tres millones de españoles -entre los que se sienten y no se sienten-,   sobreviven encallados en la extrema pobreza  seguir leyendo