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Entradas

Es cosa de hombres

Va ya por delante que el título lo he robado en una calle. Ya sé que este tema a algunos hombres les saca de quicio. Que la frivolidad absoluta con la que se trata, lo convierte en discusión tabernera pero no en cuestión de Estado. Y que, pese al escaso desarrollo jurídico que ha desplegado la violencia contra las mujeres, esa violencia, instalada en los agujeros negros de una sociedad enferma, sigue llevándose por delante a setenta mujeres al año en el Estado. Pero nadie con responsabilidad de cambiar el rumbo de la historia va a hacer nada. Porque esa historia no va con ellos. Con los hombres que tienen en su mano la posibilidad de incidir en este sangrante delirio de una civilización más que cuestionable. Y sobre todo, porque ellos no mueren. Q uienes pueden hacer algo para evitar tanta muerte no obtienen ningún beneficio. Ni personal ni social. Como mucho, ese algo, les sirve de currículo progresista. Que las mujeres pasen a ser ciudadanas de primera es cuestión de poder. ...

La gestión neoliberal de la pobreza

La caridad reinventada nos invade. Se trafica con ella en ciertos programas basura, en obscenas tertulias y   hasta en las reuniones de la comunidad. Una nueva beneficencia adornada de buenrollismo social   destila   un   apestoso tufo   a paternalismo neoliberal y clientelar.   Pareciera que la actual carnicería social   en que el PP ha convertido al reino de España, reclamara una venganza privada en forma de solidaridades indiscriminadas. Porque no es fácil sustraerse a este holocausto social.   Y no lo es cuando ves el saqueo llevado a cabo sobre   la vida cotidiana de millones de gentes varadas   en las playas de la precariedad. Y es que   un 27,3% de la población vive bajo el umbral de la pobreza y más de tres millones de españoles -entre los que se sienten y no se sienten-,   sobreviven encallados en la extrema pobreza  seguir leyendo

Ubik

El 5 de febrero de 1975, Philip K. Dick se despertó, como cada mañana, un minuto antes de que sonara el despertador. Atravesó la oscuridad de la cochambre en la que vivía junto a su cuarta esposa y llegó hasta el umbral del baño. Allí alargó su mano derecha  y buscó el interruptor de la luz. Tanteó la pared de arriba abajo, de un lado a otro. De repente, una vez más, esa descarga; la inminencia bien conocida de lo incognoscible. En la pared no había nada, por supuesto. Y  por segunda vez en lo que iba de año sintió cómo una geometría inhumana y atroz asolaba su cabeza. No hacían falta más datos. Con la mano izquierda alcanzó rápidamente el interruptor, allí donde no estaba la noche anterior. Recordó de inmediato a su hermana melliza, muerta a las cinco semanas de vida. Recordó una vez más a su hijo, vivo sólo gracias a una operación de hernia guiada por una de sus visiones, que los médicos subestimaron y achacaron a una imprudente combinación de drogas y lecturas. Aún en e...

Las entrañas del poder

Hay libros cuyo título quisieran anunciarte que el devenir es como una agonía sin desenlace. Este es uno de ellos. Hay que meterse por los agujeros negros de sus páginas para obligarse a pensar más allá de cada frase. ¿Qué de qué va esto? De algo escondido en nuestras vidas cotidianas secuestradas por un poder diluido en ácido sulfúrico. De cómo nuestras biografías, nuestros más íntimos y expuestos deseos están enmarcados sobre un  fondo  de armario que pareciera obra  de El Bosco. Dicho así no sé como les sonará. A mí mal. Como los sonidos de esos espíritus que florecen sobre las ruinas de la vida.  Clara Valverde, la autora de este librito se declara pensadora en clave biopolítica. Algo que un tipo llamado Foucault inventó gracias a que supo poner el ojo donde el poder ponía las balas de las dominación. Pues eso, si pueden échenle una ojeada para descubrir, si es que no han hecho ya,  por donde se avecinan los nuevos clamores de la dominación más intima y ...

Más estado

Alfredo Sáenz, un banquero engominado, aprendió desde muy joven a pegar dentelladas en los despachos bancarios. Él es uno de los tiburones con los dientes más afilados   del Banco Santander. Este depredador neoliberal   gana una pasta gansa:   120 millones de las antiguas pesetas al año, primas y seguros blindados aparte. Imagínenselo.   El otro día, sin cortarse un pelo,   dijo que había que desmontar el Estado de Bienestar . ¿ qué es eso? La posibilidad de que usted vaya al centro de salud   sin pagar nada a cambio, que sus hijos tengan derecho a una   educación pública y gratuita, poder disfrutar de una pensión digna, sea hombre o mujer,   cobrar el paro cuando se quede sin trabajo, que a su madre, a su padre, o a usted mismo, le cuiden cuando no pueda ya garrear por este perro mundo,   que sus hijos pequeños   puedan estar en   buenas manos mientras usted trabaja o que,    a los miles de discapacitados...

Caridad por derechos

Una nueva beneficencia adornada de buenrollismo social nos invade   dejando un   apestoso tufo a paternalismo neoliberal y clientelar. Y es que,   frente al descalabro   de los sistemas públicos de protección social y la furia de los recortes en los principales seguros vitales que nos han proporcionado seguridad ante la adversidad; no pocos colectivos civiles y religiosos, oenegés ,   entidades privadas de solidaridad con y sin ánimo de lucro y grupos ciudadanos de variada tipología,    han izado la bandera de la desigualdad y la pobreza como formas de solidaridad redencionista. Numerosas   iniciativas tratan de salvar a la gente de los desahucios, la pobreza, del frío, del hambre, de los cortes de agua y luz y de la precariedad sangrante. Como si los sistemas públicos, invisibilizados y descapitalizados, por no decir despolitizados, fueran incapaces de abordar este socavón social creado por la crisis. Y a lo mejor es verdad. A lo mejor es ver...

Jan Karski, el comic que golpea las entrañas.

Hoy es el día Internacional del Holocausto. Quizás entre tanta basura mediática, pase desapercibido. Pero si alguien, además de las víctimas, por supuesto,  debiera haber tenido un reconocimiento que nunca tuvo, ese es Jan Karski. De él  se ha hablado  aquí . Su figura y su pasión por la libertad  en medio del Holocausto, han servido a dos jóvenes dibujantes italianos para realizar unos de los mejores trabajos que recuerdo haber visto en los últimos tiempos. Un comic que te pone los pelos como escarpias.  Que te lleva directamente al fondo de pantalla de una película que clama venganza y que espera su ejecución. No solo es la figura de este polaco que se jugó la vida no una, sino varias veces para anunciar al mundo la terrible carnicería en que se convirtió Polonia tras la invasión alemana en 1939, sino la brecha brutal que se clavó en la historia de la humanidad. Lo que significó el Holocausto. Su hedor histórico insoportable. De él se dice en la contraporta...