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Entradas

TRW

Los currelas de TRW no entienden la lógica carnicera de sus patronos alemanes. No por alemanes sino por capitalistas de última generación.   No les entra en la cabeza que a más ganancia menos reparto. Según su comité de empresa, ésta   ha ganado 101 millones de euros entre 2011 y 2014, es decir,   92.200 euros diarios. Una pasta gansa pero invisible. Me parece normal que no les cuadre. Pero deben saber que el postcapitalismo globalizado no se rige por ninguna   lógica, sino por distorsiones.   Verán, en   los últimos años más de veinte obreros chinos se han suicidado arrojándose por las ventanas de la factoría Foxcom, una   empresa clandestina fabricante de nuestros iPods. No   soportaron los salvajes ritmos de 34 horas diarias y   decidieron acabar con su esclavitud arrojándose al vacío. ¿Qué hizo la empresa para evitar estos suicidios? No mejoró las condiciones laborales sino que   puso unas redes para evitar más saltos liberado...

Caparrós cronicado

Conocí a este argentino en la  librería Auzolan  de Pamplona. Él  presentaba   su obra. Eso me hizo leer "Comí" y después  "Hambre",  un texto rotundo  que  sabía a comida y a excesos, a medidas y tiempos, a continentes y a hombres y mujeres que saboreaban comida, la median, la pesaban, como una obsesión, que la echaban en falta, que la tiraban, que la tenían o no, que les costaba conseguirla y que la desperdiciaban. Un libro de gastronomía marxista. Cuando  leí "Comí" me sedujo porque yo había pensado cosas similares a lo que él pensaba o había imaginado. Como por ejemplo, ¿Cuántos kilos de comida engullimos al cabo de nuestra vida? ¿Cómo medir semejante volumen?  Y cosas así. "Comí" es   uno de los penúltimos libros, porque desde entonces acumula varios más. Caparrós es un  imprescindible de la literatura  actual. Dicho así suena a loa, pero no se puede decir de otra manera. Dicen de él que es  el...

Ausencia

Pronto hará dos años de la muerte de  una de mis mejores amigas. Durante su agonía nocturna, en esas horas en que la consciencia te traiciona con su miedos, me metí en ese cuerpo llamado a desaparecer. Me atrajo el precipio de la muerte. Ví que había una caida considerable, un fondo sin fondo que me atraía. Me pregunté qué pasaría en los instantes que iban a mediar entre el reino de los vivos y los muertos. Y no había nada. Solo un miedo convertido en una atractiva resistencia. Y me acordé de una frase de Céline que decía: "Nada es más terrible que lo que no se ha dicho". Porque en ese instante en que se iba, me hubiera gustado paralizar su caida. Para decirle cosas que se quedaron colgadas de la memoria. Hace poco un familiar me anunció una enfermedad letal. Miro hacia dentro y vuelvo a verme ante el precipio de la ausencia. De lo que se anuncia como finalizado. De un viaje hacia una redención sin rescate posible.  Pienso en ello, ahora que su ausencia  cumplirá...

Poe

El 22 de enero de 1845 Edgar Allan Poe amaneció de buen humor: junto al porche de su casa -una modesta pero coqueta vivienda de dos alturas, de madera de cedro pintada de blanco, chimenea de ladrillo, amplio galpón contiguo y agradable yard delantero- , se encontró con la edición dominical del Evening Mirror que publicaba su poema "El cuervo". Pocas semanas después llegaron elogiosas reseñas y al cabo de los meses la inesperada y amplísima fama. En un visto y no visto, Poe había dejado de ser un oscuro periodista para convertirse en una celebridad, incluso para aquellos que jamás leían un libro y que, sin embargo, leyeron "El cuervo". Las tertulias y los clubes se rifaban a la nueva estrella de la escena literaria de Nueva York y Poe trataba de no defraudar a nadie sin defraudarse a su vez a sí mismo. Una tarde bajó las escalerillas del porche y se encaminó hacia el tranvía que debía llevarlo al encuentro con otros escritores que tendría lugar en casa de Anne Cha...

Desenchufe

Siento pertenecer   a ese porcentaje de ciudadanos que no logra entender el procés català. Ni a corto ni a medio plazo. Mucho menos los movimientos que las diferentes fichas han realizado en esa compleja partida de   ajedrez llamada a dar jaque mate al reino de España. Y les puedo asegurar que los medios españoles leales al neoliberalismo político de la España grande y libre   no me conmueven. Pero lo peor está siendo   querer entenderlo por encima de todo, sin filtros, sin objeciones, por encima y por debajo de Mas. Entender discursos, asambleas, votos, contravotos, idas y venidas, negociaciones y retiradas a tiempo. Dar por bueno cualquier paso porque el procés está exculpado de toda equivocación.   A cualquier precio. Entonces es cuando entro en barrena. Porque en otros momentos de la historia las aristas se han mirado con lupa. Un amigo catalán me dice que la mayoría política del pueblo de Catalunya está por la desconexión española no tanto porqu...

La otra acera

Sé que hay asesinos que limpian sus crímenes con el papel de   las acciones que invierten en   bolsa, imbéciles que se ganan la vida vendiendo la   exclusiva de su histriónica existencia, estafadores encumbrados en los parlamentos, políticos y moralistas   que buscan compañía en burdeles de lujo, sacerdotes que rezan después de sodomizar a sus confesados, capitanes de empresa que, mientras firman mil despidos, engullen pinchos de tortilla de patata, banqueros de dientes afilados que se alimentan de   hipotecas, diputados tránsfugas que venden su voto por una ración de jamón de Guijuelo, tratantes de ganado que invierten en cuadros de   Miró, intelectuales pesebreros que escriben al dictado,   policías sádicos que saludan   con una sonrisa profidén, fanáticos e inquisidores que se creen poseedores de una verdad carnicera, financieros decrépitos acompañados de bellos asesinos, traficantes de armas de misa y comunión diaria, periodistas sin e...

San Barcolás

  Calle San Nicolas, Pamplona, saturada de bares. Foto: Mikel Saiz Aquella calle, en tiempos llamada Tornerías , había perdido hasta su nombre. Apenas quedaba rastro de los viejos comercios fagocitados   por una hostelería   especulativa de alta intensidad. Ese nuevo barismo posmoderno sin vinculación vecinal,   monopolizaba   el ochenta por ciento de la actividad comercial   y actuaba sin piedad. Como si la calle San Nicolás   fuera suya. Más aún, como si   el vecindario y la propia autoridad municipal debieran rendirle pleitesía a cambio de la dinamización gastrocultural que proclamaban. Porque allí mandaban ellos. Nuevos bares, pese a la moratoria existente, estaban a punto de abrir mientras otros se   permitían la osadía   de saltarse el horario nocturno de actividad noche tras noche. Algunos   bares de esa calle tenían licencia comercial de una cosa y hacían otra. Sin cortarse un pelo. Allí había bares de nombre pero en...