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El hundimiento

A  las doce y veinte minutos de la noche del 24 de mayo, el todavía consejero Javier Esparza, entró en un profundo coma emocional. Sudaba por las axilas y sentía una extraña sensación de inquietud. A la altura del diafragma notó cómo sonaba una armonía parecida a la marcha fúnebre de Chopin. Su móvil no dejaba de recibir  whatsapps  y la cabeza estaba a punto de estallarle. De repente, se fundió en negro consigo mismo y sintió que se rompían los renglones del dictado que alguien le había prescrito durante el último mes. Y notó el vacío, y el miedo que sienten los perdedores encumbrados por la euforia perpetua. Quiso reconocer errores, disculparse con alguien que le prestara un hombro cálido, pero la obediencia debida le podía. Se sentía como el novio de la Virgen del Rencor.   En esas estaba, cuando la presidenta de UPN le convocó de urgencia. Eran las tres de la madrugada, la hora de laudes que él tanto recordaba. Las ojeras demacraban su rostro. Y es que...

Navarra: odisea en el espacio

Las recientes elecciones autonómicas y municipales en Navarra han tenido varios pluses de expectación  definidos por los deseos y  las emociones de la ciudadanía en un escenario de corrupción generalizada, crisis de hegemonía social, recortes, desprestigio de la política y uso y abuso del lenguaje político como alteración bastarda de la realidad. Porque más allá del gesto de votar, el 24M  se esperaba como un momento para cambiar las formas, el estilo, el talante, el modo, la manera de entender la política y su gestión. Porque la política, convertida hoy en un estercolero de impunidades, sigue siendo importante para la gente. A este reto de entender la nueva vida política, la ciudadanía navarra ha respondido. Una gran parte de la población navarra, casi el cuarenta y ocho  por ciento de los votos emitidos, ha votado a la izquierda del socialismo centrista. Y esos votos, los votos del cambio,  están cargados de expectativas. Una de ellas...

Cambio

Foto: Jesús Diges Navarra ha dejado de ser mayoritariamente de derechas. Las elecciones pasadas, marcadas a sangre y fuego, movieron las almas de mucha gente que dijo: ¡ hasta aquí hemos llegado¡   Si bien Sanz y Del Burgo están en su derecho de decir que UPN es el partido más votado, no pueden negar que el deseo profundo de cambio se ha traducido en ese casi 58% de la población navarra que ha votado a partidos, más o menos   progresistas, de izquierdas, vasquistas y con ganas de abrir las compuertas de esta Comunidad. Enfrente tienen a   ese 39,1% de votos aferrados al inmovilismo sanzista jaleado por el allismo turbio y comodón. Si ese es el sentir de la mayoría de la población navarra, Sanz y los suyos deberían reconsiderar su mandato. La   derecha navarra debería hacer examen de conciencia          y   no de reincidencia. Porque en este presente convulso y agitado ya   no gozan del crédito de la gente....

¿ A cuánto está el cambio ?

No sé si esta columna se sostiene. La escribo de resaca   y sin saber cómo acabará la fiesta final. Pero parece que la derecha, esa que ha agitado el miedo como arma de destrucción masiva , que incluso ella misma se ha dado miedo al destapar sus intimidades más congeladas, está ya a las puertas del INEM solicitando el desempleo político. No sé si lo cobrará en dietas, en diferido o en especies. No sé tampoco como va a gestionar su más que probable desahucio institucional.     Hoy, en este día después histórico, esa izquierda heterogénea,   variopinta, polivalente y aquejada de cierta artrosis mental durante la campaña, se enfrenta a una sobredosis de responsabilidad sin precedentes. Llega el cambio, el tiempo de la decencia. Eso espero. Pero eso   exige   pactar, hablar, ceder, negociar, mirarse a los ojos, a los bajos y aparcar   prioridades llenas de egos y vanidades. La izquierda ha ganado, sí. Pero ¿a cuanto está el cambio? ¿Qué debe hacer...

La madurez del cinismo

Pamplona, campaña electoral de UPN, candidato Esparza Vean esta cara. La arruga no le favorece. Ya lo sé. Pero no me digan que no anuncia un cataclismo. O algo parecido. Ese ¡adelante navarros¡ incita  a las trincheras forales, a la guerra, contra otros, claro. Y deja a las mujeres navarras donde deben estar, en la retaguardia. El candidato Esparza hace caso omiso del  dedo acusador a su izquierda. Se siente seguro. Y es que las elites siempre se empeñan  en dividir a las clases sociales apoyándose en la nacionalidad, ¡navarros¡, en la religión, la generación, en el  estilo de vida, las preferencias culturales o el lugar de residencia. Y se ocupan de saturar el debate público para que estas polarizaciones constituyan nuevas identidades políticas -navarrísimo- que no presenten ningún peligro para el orden social (Serge Halimi) Adelante navarros ese eslogan guerrero, como el tono y el ánimo de un casta de mandarines de la política navarra, hiela la luz, tras es...

El carnicero infiel

M i carnicero, que siempre ha mantenido una excelente relación con su voto, dice que este año el alma le va por un lado y la cabeza por otro. Y que se siente infiel. No lleva bien la traición. Mientras me ponía dos pechugas de pollo, me preguntó si yo lo tenía claro. Respondió por mí una mujer enjoyada. “Yo sí”, dijo con firmeza mientras pedía solomillo de ternera. La carnicería estaba llena y la gente empezó a animarse en un vivo debate moderado por mi carnicero que daba voz y vez. Una mujer dijo que ante el clima de desgobierno político, la resignación era la forma más perfecta del suicidio cotidiano. Otro vecino dijo que las circunstancias cambian de lógica, por eso hay tanto voto indeciso de última hora. Aquello no parecía una carnicería, sino un congreso de ciudadanía política. Una joven afirmó que si la política había sido infiel a la ciudadanía, qué menos que la gente fuera infiel a la política. Así que el transfuguismo, la indecisión o la confusión ante el 24-M, tenían...

La pelota vasca

Pese a la acusación, Julio Meden se ha desprendido de las ideas para dejar que el peso de conciencia le aplaste. Para que la experiencia vivida y   la realidad, a palo seco, hablen. Tal vez eso mismo quiso transmitir a sus interpelados en La pelota vasca, un   documental de tanta intensidad emocional que no nos   puede dejar indiferentes. Creo que, nunca nadie había puesto tanto empeño en llegar al alma frustrada,   dolorida y sangrante de este país. Nunca nadie había ido tan lejos ni su apuesta había sido más atrevida. Porque   la vida   puede ser muy sencilla para los que se agarran a un solo punto de vista pero mucho más arriesgada, y también más   rica,   para los que la encaran desde diferentes trincheras.   Meden ha querido hablar y dejar hablar desde un territorio comprometido, desde las vísceras abiertas, desde el eco   profundo y sangriento que ha dejado cada ser reventado, muerto, preso y torturado en nombre de este p...