Ir al contenido principal

Entradas

La pelota vasca

Pese a la acusación, Julio Meden se ha desprendido de las ideas para dejar que el peso de conciencia le aplaste. Para que la experiencia vivida y   la realidad, a palo seco, hablen. Tal vez eso mismo quiso transmitir a sus interpelados en La pelota vasca, un   documental de tanta intensidad emocional que no nos   puede dejar indiferentes. Creo que, nunca nadie había puesto tanto empeño en llegar al alma frustrada,   dolorida y sangrante de este país. Nunca nadie había ido tan lejos ni su apuesta había sido más atrevida. Porque   la vida   puede ser muy sencilla para los que se agarran a un solo punto de vista pero mucho más arriesgada, y también más   rica,   para los que la encaran desde diferentes trincheras.   Meden ha querido hablar y dejar hablar desde un territorio comprometido, desde las vísceras abiertas, desde el eco   profundo y sangriento que ha dejado cada ser reventado, muerto, preso y torturado en nombre de este p...

Socialísimo

L a herencia del partido de la candidata apestaba. Y lo peor es que no era biodegradable. Así que decidió pasarlo por el túnel de lavado y jurar ante la tumba de Pablo Iglesias “el viejo”, liderar el cambio en Navarra. Se citó con un notario de la calle Arrieta y firmó un documento en el que se recogía que no pactaría con UPN un nuevo gobierno de colaboración. El 24 de mayo los socialistas obtuvieron 6 escaños, UPN 14, el PP 3 y Ciudadanos 3. Entre todos sumaban 26 parlamentarios. Es decir, mayoría simple. El PSN facilitó, apoyando a UPN, el nuevo gobierno de la Comunidad. Preguntada la candidata por esta deslealtad, respondió: yo juré no pactar, pero jamás no facilitar un gobierno estable en el caso de que UPN prometiera regenerarse; además, esta alianza no es mala, de hecho el pacto es mejor que la inestabilidad institucional. Además, no incumplí mi palabra, porque la palabra dada no incluía rechazar el interés por Navarra. Por eso, este pacto facilita la cohesión polític...

El virtuoso que emociona

Keit Jarret cumplió el otro día, el 8 de mayo, 70 años. Si usted padece insomnio, depresión, alteración de la conducta política, pulsiones autolíticas u otras dolencias del alma, escuche a este virtuoso del piano. Escuchándole,  uno, o una, siente que la vida se paraliza, que el mundo enmudece ante los acordes de su música, no sé si celestial o surgida de las fauces de un ángel carcomido por la seducción de las ruinas. Si usted se encuentra en medio de un seísmo, sacudido por las bruscas alteraciones  de los cimientos sobre los que ha construido su vida, escuche a Keit Jarret, porque él le ayudará a mantener la calma.  KJ es más que un virtuoso, es un producto de la belleza hecha música. Ha llegado a los 70, pero un hombre escapa a la vejez por méritos propios, cuando concibe la esperanza y la dicha de llegar a un lugar, donde algo nuevo ocurre por vez primera. Y eso se hace poesía y música, la de KJ.

El debate

Foto: Naiz E sparza se presentó al debate con unos Dockers de pitillo, camisa Ralph Lauren y en perfecto estado de revista. Parecía el protagonista de  Vida y muerte de un pijo de Neguri , con ganas de impresionar. Araiz, sin embargo, parecía un personaje más de la enorme trilogía de Ramiro Pinilla. Vestía camisa de cuadros comprada en la tienda de Ortega y americana clásica de Cortefiel. Su imagen monacal denotaba cierto conservadurismo. Horas antes, ambos habían calentado a la opinión pública. Esparza había dicho que Araiz era un farsante que pretendía hacer de Navarra una sucursal más de los Estados Unidos Vascos, y Araiz que Esparza era la prolongación del brazo corrupto de santa Yolanda. Eso sí, ambos se habían preparado a fondo el debate escarbando en la llaga sangrante del contrario. Más que nada para el espectáculo. Pero los dos sabían que en aquel cara a cara no sacarían un voto de más entre los suyos. Así que cuando empezó de debate, ambos se miraron fijamente a...

Obreros

Hace tiempo, el primero de mayo   ejercía sobre mí un efecto catecumenal y, hasta cierto punto, fortalecedor de mi conciencia de clase. Viví muchos primeros de mayo como pequeños recordatorios anuales que   me confirmaban mi lugar en el mundo,   el que ocupaban   los obreros   de mi generación sin más armas ni argumentos vitales que su fuerza de trabajo. Más aún, una especie de comunión mística se establecía entre toda la clase obrera. Porque ese día se confirmaba que todavía era posible encontrar un lugar donde todos nos midiéramos por el mismo rasero. Yo he cambiado. Y también la sociedad que me rodea, el mercado   en el que vendo mi fuerza de trabajo y las relaciones laborales y sociales que nos sitúan a un lado o a otro, no de la barricada, sino del reparto de oportunidades de ser alguien en el mundo. Porque,   pese a ciertas corrientes filosóficas posmodernas, el trabajo sigue siendo lo que a uno o   a una lo identifica, le da sentid...

Campaña

Hay personajes que se consideran intachables. Que van por la vida perdonándosela a los demás. Que viven instalados en la verdad infinita, entre la justicia inescrutable de las divinidades a las que rinden pleitesía. Sólo les falta estar sentados a la derecha de padre para perpetuarse, por los siglos de los siglos, en la eternidad de los justos de palabra, obra y omisión. Hay gente que nunca se ha cuestionado su verdad porque ellos son la verdad. Personajes camaleónicos a los que su   biografía no les ha impedido adaptarse a unos tiempos globales, banales, ingrávidos, virtuales, amnésicos   y apáticos. Gente que, de flojear esta democracia informal, no dudarían en cantar el cara el sol con la camisa vieja. Ellos se mueven a la perfección por un presente sin memoria. Un tiempo a su servicio que les protege de la adversidad política porque, mientras ganen las elecciones les da igual lo que pase. Porque tienen la legitimidad para hacer de su capa un sayo...