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Moneda falsa

C uando en diciembre de 2014, Luis de Guindos firmó la autorización a la Casa de la Moneda para emitir una moneda de oro de 200 euros con el rostro del rey Felipe VI bajo el lema “70 años de paz”, no se lo pensó dos veces, firmó y punto. Luis de Guindos no tiene memoria. Y si la tiene, no suele usarla. Salvo para recordarle a los griegos algunas deudas envenenadas. Y es que esa moneda puesta en circulación para coleccionistas con la que se quiere conmemorar el final de la Segunda Guerra Mundial es una reedición memorística de los 25 años de paz franquistas “celebrados” en 1964 en un intentó de cerrar en falso una fosa sangrante de la historia española. Traiciones de la memoria. Pero quizás, las críticas a esta emisión monetaria se la traiga al pairo al ministro, a sus secretarios, al director de la Casa de la Moneda y al sursuncorda. A estas alturas del  rajoyato , sacarle los colores al gobierno por una decisión así cotiza poco. Pero dice mucho de cómo siente esta gente...

Los años

A ciertas alturas de la vida, la edad se convierte en una tara. Todavía no me pasa, pero tengo conocidos que se someten a intensas sesiones de psicoterapia y luego se machacan en el gimnasio. Y es que, a partir de cierto momento, cumplir años es juzgado como un lastre que deberíamos eliminar de nuestro rostro. Conozco gente que sucumbe ante el primer verdugo de   la mañana, el espejo, ese tribunal sin piedad que cada día nos condena como portadores de una adición vergonzosa. Esta época adolescente no concibe cumplir años como un valor añadido, sino como una forma devaluada de estar en el mundo. Porque almacenar años se ha convertido en un fracaso anticipado. En un naufragio personal. Y el mundo del trabajo es un reflejo de ello. Tener más de 40 primaveras   es ser portador de un cúmulo de sospechas. Por eso, negar la edad real se ha convertido en un ejercicio redentor. Y de eso saben mucho ciertas empresas   animadoras del cuerpo y del alma que hacen su agosto alreded...

Nos quedaba Osasuna

Nos quedaba Osasuna. Pero resultó un engaño más de este capitalismo de ficción construido para fascinarnos, seducirnos y convidarnos a una sesión de bienestar ficticio. Les confieso una cosa. No tengo ni puta idea de fútbol. He estado en El Sadar solo una vez. El 2 de octubre de 1985. Osasuna jugaba el partido de vuelta de la primera eliminatoria de la Copa UEFA contra el Glasgow Rangers. Osasuna ganó dos a cero. Con goles de Rípodas y Martín. Fui a ese partido con uno de mis mejores amigos que todavía conservo, un inglés honorable de Cornualles forofo del Athletic. De él he aprendido lo poco que sé de este deporte. Así que les cuento lo que me provoca este paseillo de rojillos en busca de una excusa perfecta. Nos quedaba Osasuna como banderín de enganche ideológico y aparato de contraprogramación contra todo: ETA, los vascos, el desempleo, la crisis, la corrupción y hasta la Can, patrocinadora del espectáculo futbolero en su día. Porque Osasuna ha sido también algo más que un clu...

La pena

Vizcay, ex gerente de Osasuna. Foto: Naiz Vean a este hombre abatido. Tumbado sobre la sombra de sí mismo. Ignoro qué ha hecho. Sale de un  Juzgado tras declarar por supuestas irregularidades en el club del cual fue gerente, Osasuna de Pamplona  Fíjense en su aspecto demacrado, en su caída de ojos, en la tristeza infinita que desplaza, en la pesadez de su cuerpo dominado -posiblemente- por el miedo, la angustia y la ansiedad. Y quizás también por el pánico de verse acusado, quizás,   de algo muy serio. Algo que le puede cambiar la vida. Sean capaces de meterse en sus pensamientos, en sus miedos, en sus  reflexiones. Ignoro qué ha hecho. Quizás hasta les diga que tampoco me importa. Que solo me importa ese miedo, un miedo brutal, astral a perder el control de tu vida que gira vertiginosamente sobre un abismo oscuro, el del futuro imperfecto. Quizá lo peor de una acusación fundada o infundada sea ese momento en que empiezas a penar de miedo, a sentirte aje...

Comportamientos

La jibarización de la crisis y la  transversalización epidémica del malestar social, económico y político  que padecemos  produce extraños efectos sobre los comportamientos humanos. He aquí uno de ellos. El Roto cada vez más roto pero sin duda no da puntada sin hilo.

Socialistas de Barañain

A  la misma hora en que Pedro Sánchez, líder del PSOE, se reunía en Sao Paulo con el ex presidente Lula para recordar que el mundo, todavía podía girar a la izquierda, en Barañáin, sus compañeros de partido se empeñaban justo en lo contrario. Pedro Sánchez se había enterado de que esos camaradas habían votado en contra de una moción presentada en el tercer Ayuntamiento de Navarra, en la que se solicitaba solidaridad con Faurecia, empresa amenazada por el despido de casi doscientos trabajadores. Y no entendía, porque según él sabía, el grupo socialista en el parlamento navarro si había apoyado a esos trabajadores. Muy enfadado, Pedro Sánchez, llamó a sus compañeros y les dijo que mientras él trataba de volver a sembrar el campo yermo de ilusiones que había cosechado el socialismo navarro en esta tierra, ellos seguían empeñados en mantenerlo en barbecho. Pedro no entendía cómo el socialismo navarro, cuya reformulación se anunciaba a bombo y platillo, se ponía en contra de un...

Madre

Richard Ford escribió en 1988 "My Mother", editado en castellano por Anagrama en 2010 con el título de "Mi madre". En setenta y nueve páginas le dice adiós a la mujer que le dio a luz. Esa despedida me conmovió y perturbó cuando lo leí en su día. Lo he vuelto a leer estos días porque yo también tengo madre y no se cómo decirle adios. Pero sé que pronto tendré que ponerme a la faena. Y por eso Ford me está echando una mano. Un amigo que, para más señas es psiquiatra, suele ser duro y contundente con los apegos, los vínculos y demás construcciones alrededor de las dependencias personales y emocionales que nos montamos con los seres queridos y no queridos. Dice que nos vinculamos mucho, en exceso. Y eso trae malas cosechas. El dice que es una falta de repris personal. Lo entiendo pero no logro "separarme"" de mi madre. Me pasa lo que a Ford. E imagino que me pasa como a millones de apegados a la madre. ¿Cuestión de edad, dignidad y gobierno? Yo...