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Entradas

Ficción

                                                          Sólo el trato con la gente con la que trabajo a diario, me muestra de manera clara y nítida el perfil de la realidad. El núcleo duro de la existencia. Tal vez,   el único   contorno de la verdad. Tengo la   suerte - o quizás la desgracia- de saber de qué va la vida de la gente más desesperada, de los invisibles, de los apartados, de las instaladas en la periferia, de los que circunvalan la existencia por los polos. Solo ellos y ellas emiten señales de auténtica realidad. El resto el pura ficción. El primer capitalismo nos robó el sudor y la sangre, el segundo inventó el consumo y nos arrebató los sueños de cambiar el mundo y   la utopía,   y el tercero, el capitalismo de ficción, como lo denomina Verdú, nos ha robado la realidad. El último y gran paso d...

Restos de serie

Contenedores basura. Casco Viejo, Pamplona, 13 de enero 2015 Alguien lo depositó ahí, mezclado con los restos de la basura vulgar y corriente cuando su origen se merecía otro destino final. Un final más digno. Ese alguien solo se procuró un festín y santaspascuas navideñas. La pata de jamón serrano se muestra como una ballesta a ras de suelo, incapaz de ser lo que era, lo que fue. Su dueño no tuvo reparo en abandonarlo a la suerte de cualquier perro callejero, pero tampoco quiso depositarlo dentro del contenedor, como si desafiara a toda la vecindad o tal vez a su propia gula por unos días.

Nuestros Le Pen

Están aquí, quizás todavía se contienen con cierto pudor verbal. Pero piensan en ello. En la pena de muerte, en la deportación de extranjeros, en la expulsión y control de musulmanes, en el cambio de leyes de extranjería, en el blindaje nacional, en las vallas, cuantas más y más  altas, mejor.  El sábado pasado, en el programa la Sexta noche , tras el atentado de París, dos intelectuales fascistas tuneados al estilo Curzio Malaparte y protegidos por la gula de opinión,   lo dejaron bien claro. Francisco Marhuenda y Eduardo Inda, dos estrellas de la agitación neofascista vinieron  decir que ya vale de interculturalidad buenrollista y de  hipergarantismo   democrático con los otros, con aquellos musulmanes   que no se integren en nuestra sociedad. “Quien no asuma nuestros valores  que se vuelva por donde ha venido”. Estos dos Le Pen saben que decir eso les sale gratis e incluso rentable. Porque saben que conectan con ...

Martxelo

Creerle es cuestión de conciencia, cercanía o simpatía. O quizá, por el mero hecho de mirarle fijamente a los ojos. Cada uno es libre de creer a quien le dé la gana. Y es que tras esa mirada se descubre un hombre que ha llegado al momento vital en el que ya no vale la pena fingir. Le sigo desde hace tiempo. Casi desde que dirige -dirigía- Egunkaria. Creo que en todas sus opiniones trata de ser honesto y limpio. Sin mala baba. Así que no creo que este hombre apoye o financie a ETA. Él se ha decantado varias veces y le he oído decir que está en contra de esa estrategia. Ese es mi parecer. Dice, y le creo, que ha sido salvajemente torturado. Como él, también otros directivos del periódico secuestrado. También lo creo. Más aún. No pensaba que el Estado se pasara cien pueblos con ellos. No podía ser verdad que se le fuera la mano con gente pública y notoria. Pero así ha sido. Alguno dirá que hay que demostrarlo. Claro. Como lo contrario. Y puestos a creer, a quien no creo es al ministro...

El acorazado Potemkin

Se cumplen en 2015, noventa años del estreno de una película que representó la cima de la propaganda fílmica soviética. La más famosa de las películas mudas del cine soviético, El acorazado Potemkin. En 1925 se le encargó al director Sergei Eisenstein (1898-1948) llevar a cabo esta obra para conmemorar el vigésimo aniversario de la revolución social de 1905 por la Revolución bolchevique.   Se estrenó en 1925, en el Teatro Bolshói de Moscú. El rodaje se llevó a cabo en tres meses. El propòsito de la obra es mostrar el poder del pueblo sobre la autoridad zarista. Durante años, la película se consideró perniciosa en Rusia y entre otras cuestiones, se suprimió la introducción  escrita por Leon Trotsky. La razón de ello obedeció al distanciamiento de éste de Stalin. En la Alemania nazi se censuró por la violencia de sus escenas y en Gran Bretaña no fue permitida hasta 1954. En España se estrenó en 1930 y circuló de forma clandestina hasta su reestreno en 1977 en Barcelo...

Resistir

Hace tiempo que los obreros ya no enarbolan banderas rojas, que los proletarios se exiliaron de la patria común. Tampoco los jóvenes quieren ya reventar el mundo para inventar otro nuevo. Se conforman con aguantar la explosión de la vida a lomos de una cabalgadura plateada con una virgen pegada en la riñonada. Los intelectuales   pastan en los abrevaderos del Estado y los pobres se multiplican en las escaleras de las instituciones sociales a la espera de una ración de futuro sin esperanza.   En los museos muchos monos con revolver custodian obras de arte y algunos   hombres y mujeres que un día trataron de derrumbar los malecones del viejo orden, hoy se han convertido en banqueros, parlamentarios o agregados de alguna multinacional especializados en justificar este desorden mundial. Y es que la revolución social se está haciendo a punta de navaja.   La derecha farruca y crecida se nutre de   nuevos Mesías ultrareligiosos y   la izquierda sin destino,...

El rey tuneado

H oy desfilarán por el sambódromo pamplonés cientos de figurantes y coristas contratados como teloneros de la troika real. No es que esta ciudad, en tiempos reserva espiritual de curas y militares, sea muy monárquica pero un rey negro tuneado a lo Max Factor la convertirá hoy en la plaza fuerte de la ilusión infantil. Ese rey se hace llamar Baltasar. Pero su negrura de cosmética barata me parece un insulto a los negros que viven en nuestra ciudad; a esos 1.578 africanos y africanas llegados de los países del oro, el incienso y la mirra. Que ese Baltasar presuma de su negritud tuneada manifiesta el más vetusto y disimulado racismo. Porque su corte real utiliza desde hace años la tradición, el folclore o la ilusión como excusas garantistas que ignoran la realidad negra de nuestra ciudad. Y esto refuerza un efecto de la crisis: el colonialismo encubierto como norma social y subjetiva, el trato desigual con los otros, el desprecio y la criminalización de los que trabajan para ...