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Una cara muy dura

Juan Rossell, presidente de la CEOE. Foto: Juanjo Martín Vean esta cara. Párense detenidamente en ella. Dirijan su mirada donde el tipo supuestamente observa extrañado de sí mismo. Como si le hubieran pillado en un renuncio. Y observen este cuadro con escorzo quejoso  hacia la izquierda.  Miren esas arrugas, como olas surcando una frente incapaz de sostenerse sin apoyos, esa caída de ojos lacrimógena presta a desenfundar la espada. Miren esa boca, ancha, anchada de decir barbaridades y exabruptos. Esa contención de los maxilares que denotan años descuartizando a víctimas sin piedad. Miren esa vista a la izquierda, confundida de destino,  dirigida al vacío, al   hueco  infernal de la arrogancia, donde todo cabe, hasta el olvido de una cita con Dios. Vean esa cara y no me digan que no anuncia un tedio absoluto, el tipo sabe que suceden muchas cosas pero siente en su interior, que nada está a punto de suceder. Porque él y su cuadrilla han creído que el ...

Ana Pastor fue a pillarlo en un renuncio y casi lo consiguió

La entrevista de Ana Pastor en la Sexta el domingo 16 de noviembre a   Pablo Iglesias fue todo un alarde de periodismo. De buen periodismo plural. Pero hasta cierto punto. Y con este pero no le quito un ápice a la profesionalidad. Como que también fue la primera vez que PI se removía para encontrar una respuesta acertada ante el bombardeo de Ana Pastor.  La clave de un buen periodista no está en ser incisivo, que algunas veces sí; otras debe ir más allá del "aquí te voy a pillar" porque donde "dijiste digo ahora dices Diego". Ana Pastor se lució en un alarde de control documental que desbordó, ciertamente a PI. Pero Ana Pastor se olvidó de conversar para ir a pillar en un renuncio o en dos a PI. Y lo consiguió. Cierto. Porque Podemos no dice siempre lo mismo. No funciona a pie de letra. Lo que ocurre es que un programa del calibre del que despliega Podemos y de las ideas y la magnitud de las mismas, no es posible su análisis desde la posición en que se ubicó...

Jaque a la reina

Y o creo a la presidenta. Fíjense en el cambio de rictus de los últimos años; como si ya no sintiera nostalgia de la Edad de Oro. Pero no entiendo por qué ahora abandona la  pole position  foral. ¿Por qué no lo hizo en agosto? Permítame presidenta que le diga una cosa: hace unos meses, cuando dijo: “Si vosotros me dais la confianza, contad conmigo”, creo que también estaba cercada por su legítima intimidad. Pero entonces usted no sabía lo que sabe hoy. Ni intuía lo que intuye hoy. Ni había jugado la partida de ajedrez que ha jugado. Déjeme que las teorías de la conspiración se me disparen. Es posible que el Navarrómetro, encuesta por conocerse, no le haga un buen favor, como tampoco al socialismo  chivitista  refundado. Tampoco es de extrañar que la reapertura del caso Banca Cívica ordenado por la Audiencia Nacional le ponga a usted contra las cuerdas. Y es posible que el  think tank  navarro: Enrique Goñi, Antonio Sarria (CEN) y Antonio Catalán,...

El gordo más melancólico

La lotería de Navidad juega fuerte en sus campañas publicitarias. Generalmente, sus diseñadores, van a la médula espinal de cualquier órgano que se ponga por delante. Dinero en abundancia rima bien con la descomposición neuronal del personal. Así que si el año pasado quisieron hacernos extranjeros vía Campofrío, este año toca movernos esa zona opaca cercana al hipotálamo, en ese territorio donde  la melancolía es la reina de la noche.  Si esta sociedad, o quien sea, ha logrado que interioricemos la autogobernanza y  la autogestión ante la crisis, nada mejor que seguir apelando a la sensibilidad individual para que no se note el desgarro social que impregna la vida real de la gente. Manu, el vecino que se olvidó de comprar el décimo en el bar de Antonio, se derrite ante el sobre que contiene el décimo premiado y guardado en señal de solidaridad de buen cliente y de vecino sensato.  El cruce de miradas, del camarero y Manu, es un reventón de melancolía que n...

No tan incendiario

No tan incendiario (Periférica 2014) es incendiario. No sé por qué Marta Sanz, de quien pueden leerse también Lección de anatomía (RBA 2008), la cual no tiene nada que ver con la novela del mismo título de Danilo Kis y Susana y los viejos (Destino 2006), le quita fuego - al menos en su título- a su ensayo literario, a sus reflexiones en voz alta y a media voz, a su revolcón intelectual a tumba abierta. No tan incendiario quema en las manos. Pero más aún, quema las neuronas. Lo devoras desde la primera página. Porque MS hace crítica literaria sin concesiones. En la página 53 me quedé ahí,  quieto: "Los escritores, los pintores, los cineastas comunistas de la primera mitad de siglo eran la vanguardia de su tiempo. No habían necrosado su mirada." Reaccioné y me dije, claro, de eso se trata, no habían necrosado su mirada, de eso va  nuestro tiempo, de habernos muerto antes de vivir intensamente la lectura, la escritura y toda la gestión de relaciones entre ambas. De haber...

Podemos, ¿sólo un estado de ánimo?

La irrupción de Podemos en la escena política, en la vida cotidiana, en las tertulias y hasta en las reuniones de vecinos, es un acontecimiento político porque recupera la política como escenario de transformación social. No es, como se empeña el PP, el socialismo refundado, el discurso hegemónico y hasta cierta parte de la izquierda, un estado de ánimo de la gente. Como si ese estado de ánimo fuera más bien propio de un calentón emocional, de un subidón de exaltación de la amistad proletaria redescubierta por obra y gracia de un profeta iluminado. Como si ese estado de cabreo no fuera social, no fuera político y por tanto público; vamos, algo pasajero, como si de una gripe política se tratara. La derecha mediática, y buena parte de la izquierda amenazada, insisten en identificar al fenómeno Podemos con nuevas formas de populismo o de mesianismo visionario. El otro día hasta la presidenta andaluza, del PSOE, Susana Díaz, llegó a decir que Podemos ni siquiera es de izquierdas...

Transporte escolar

Foto: Ibraheem Abu Mustafa (Reuters) Miren detenidamente la foto, vean a esos infantes camino de la escuela en medio de  la nada. Coronados por un derrumbe de perversidad, encaramados en un motocarro maltrecho con pintas de acabar empantanado en la ciénaga del país en que habitan, si es que a eso se le puede considerar habitar. Y se preguntarán, ¿para qué? No responderé porque no lo sé. Quizás mañana o pasado mañana, el ejercito israelí vuelva a bombardear las calles de Khn Younis, de donde son estos niños, en la franja de Gaza.Y entonces lo que han aprendido en esa escuela sin lápices, sin papel y sin tizas de colores, quede suspendido en la estela de un misil cuya metralla cósmica, quizás, con un poco de suerte, no habrá sesgado la vida de su madre. Mientras tanto, esos niños y niñas, contrariamente a lo que parece, no viven ajenos al conflicto. Lo padecen. Y mucho; miren esa cara que apunta al fotógrafo y descubrirán la vejez adelantada en las mejillas inocentes. Me gustaría...