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¿A qué jugamos?

¿Donde está este personaje en este momento? ¿Qué le están enseñando? ¿No se da cuenta que el gatillo le cuelga a la altura del crucifijo? Quisiera saber qué hace, por qué está jugando con este cacharro de matar y no con la justicia social, ese concepto  que tanta sospecha despierta en su boca. Dónde están los jefes de este personaje ahora, en este instante supremo de verdades como puños, cuando once millones de pobres españoles empañan su florido y empalagoso discurso oficial

¿El mito de la France Résistante?

El ultimo número de la revista  LETRAS LIBRES,  (enero 2013) dedica un dossier  al Holocausto. Se incluyen varios artículos entre los que destacan, un análisis de Timothy Snyder sobre "Hitler y la lógica del Holocausto y uno especialmente interesante en que se aborda el "mito de la France Résistante" de Andrea Martínez Baracs, donde expone, o desmonta el mito de la Resistencia. Viene a decir, más o menos, que los intelectuales franceses y "apegados" que se autotitularon o etiquetaron como  comprometidos con la Resistencia, quizá no lo fueron tanto. O al menos ocultaron parte de su actuación. Así, en el artículo se dice que: "Entre 1940 y 1944, pese a la ocupación nazi, florecieron en París la pintura, el teatro, la literatura y hasta los cabarets. Sartre daba clases en sustitución de un judío deportado y  Picasso recibía oficiales nazis en su estudio". Con ello la autora, al hilo de una reflexión sobre el libro de Alan Riding, Y siguió la fiesta....

La memoria traicionera

Tal vez. Solo tal vez, se pueda entender por qué quedan restos, maneras, tics, valores, miradas, formas, secuelas o intereses, particulares o públicos,  en el sustrato social y político  de  esta Comunidad, llamada en 1937 de los conquistadores del Norte.

Portugal, del fado al enfado

Portugal, el país del fado y del enfado, de la emigración y la migración explosiva, de la expoliación, de la explotación incesante, de la mentira, la infamia, el desarraigo, la corrupción y la venta de sus habitantes al por mayor. Me encuentro, por casualidad,  con una joya de esas que no sabes cómo surgen de la nada. O cómo llegan a tus manos y por qué.   La memoria y el fuego , Portugal, la cara oculta de Eurolandia, de Jorge Valadas (Ed. Pepitas de calabaza)  La crítica social radical no es abundante en Portugal. Pero este texto encontrado de soslayo es una excepción. Jorge Valadas, nacido en 1945 en Lisboa y electricista de profesión,  se exilió a París y allí vivió el mayo del 68 junto a las corrientes antiautoritarias. Nunca ha querido hacer de la escritura su sustento. Dice que para no perder radicalidad e independencia. Me apunto.  Ha publicado diversos ensayos sobre China, EE.UU y Portrugal. Firma con el seudónimo de Charles Reeve, en homenaj...

El Grito que no se oye

Sí, pareciera que este es un país,  como  hoy mismo dice en El otro País,  Santiago Sierra "con las cunetas llenas de olvidados y las calles llenas de intocables". Me ha gustado esa frase que resume el estado del Estado. Un Estado en bancarrota moral. Nada más que decir, salvo que el nivel de intensidad mediática de denuncia está subiendo. Leo cosas, en medios tan poco rebeldes, como El País, que te dejan vibrando, cosas y frases, y palabras y críticas inauditas, no por irreales, sino  precisamente por  todo lo contrario, por la brutalidad que contiene su realidad. Como la entrevista a Santiago Sierra. Quizá hace tres años impublicable. Pero el nivel de suciedad y lodo político es tan elevado que resulta imposible ocultarlo. Así que lo mejor es hacer negocio. Quien sabe. Si normalizamos la banalización de la corrupción a base de nombrarla pero no combatirla, ésta será asumida como parte de la vida cotidiana, un elemento de consumo más que nos en...

La mecha y el poema

                                   Cada día que pasa uno siente que no puede ser peor, que más allá de estos límites imprecisos entre el miedo y el desasosiego, solo queda la revuelta que no llega, porque la sedición interna está ya saciada de descontentos. Pero uno mira más allá de sus límites más inmediatos y se avergüenza del tedio reinante revestido de compasión y hasta de la nueva piedad solidaria. La vida, las vidas empeoran sin pedir permiso, las biografías cortocircuitadas enferman   y   se desplazan plomizas   cabizbajo por la calle. Los relatos entristecen   y se someten   a la más brutal resignación, se doblegan al inmerecimiento de unos guardianes del Estado en estado de corrupción permanente. Cada día la vida se retuerce más y más. Por sus aristas más finas, por sus demarcacion...

Los miserables

Los miserables . Vi la película. No hice caso a ninguna crítica. No me dejé llevar por los comentarios, ni a favor ni en contra.  Me guió el guión de la novela leída hace años. Y no me defraudó. Al margen de su fidelidad o adaptación al texto original. No era lo importante. Sentí escalofríos, rabia, pasión, alegría, emoción. Un todo en uno que me anegó, en ocasiones los ojos. Sentí cuánto habíamos perdido y me revolví en la butaca. De pena y de rabia. Sentí que ya eramos de otro tiempo y que aquello que estaba contemplando estaba definitivamente enterrado. No obstante, la gente permanecía en un silencio sepulcral, como atada de pies y manos ante  una pasión imposible de detener y que pasaba de largo. Por allí crujían los sueños rotos, la justicia bastarda, la sublevación deseable, el honor, la fuerza, el amor imposible, la pulsión, la voluntad, el empeño, la fidelidad, el sacrificio, la solidaridad a borbotones, la fraternidad olvidada, la redención y la supervi...