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Conspiraciones

En un libro de reciente aparición titulado Noche y niebla en e l París ocupado, traficantes, espías y mercado negro , de Fernando Castillo, se relata la vida más bastarda de aquel París ocupado por los nazis, de aquel París que, sumergido en los escombros y   la miseria de la guerra   que sufría una gran mayoría de la población, abasteció de riqueza e ingresos millonarios a numerosos traficantes del alma, la memoria, la vida, los alimentos, la libertad y hasta de la propia muerte. Entre esos traficantes estaban César González Ruano, un tipo   que como dice Muñoz Molina era “un escritor fascista que tenía poses de entre borbón apócrifo y señorito golfo, y que era capaz de escribirse cinco artículos seguidos sobre cualquier cosa en una mañana y una novela entera en seis días, una novela que entregaba sin haber corregido y de la que se había olvidado aun antes de cobrarla” . Algo de esto he comentado en otra entrada de este blog: http://www.elblogdep...

Holocausto económico

Curcio Malaparte,  (Prato, 1898-Roma 1957) ese gran narciso de corte fascista, pero dotado de una poderosa persuasión para narrar la guerra y el dolor, me  lleva por los caminos del nazismo y sus vericuetos literarios, por los pozos más oscuros del sufrimiento y la sociología que lo explica, que no lo justifica, claro. La Piel y Kaputt, sus dos obras mayores, me llevaron directamente a los diarios del crítico alemán de orígen polaco y judío, Marcel Reich Ranicki, y este a los diarios de Victor Klemperer, con su Quiero dar testimonio hasta el final . Y aquí es toy ahora, con Günter Anders (Breslau, 1902-Viena, 1992)    filósofo e intelectual  quien combatió en la Primera Guerra Mundial a los 16 años. De origen judío  fue el primer marido de Hannah Arendt, quien ya buceara en la investigación del exterminio con Eichmann en Jerusalén, quizá el mejor texto de historiografía jurídica sobre el juicio contra Eichmann.  Nosotros los hijos de Eichman...

¿Duermen sus señorías?

¿Ustedes duermen bien?, usted señora Sáenz de Santamaría; usted, príncipe de los estafadores, señor Rajoy, usted, taciturno y afónico bufón Rubalcaba, usted señores Wert, Montoro, y cuantos forman este gobierno de exacerbada indignidad, cuantos desde la oposición más silenciosa y cobarde haya parido esta inconclusa y traicionada Transición; ustedes, amigos de banqueros y sátrapas bendecidos por la santa madre Iglesia y por la contaminada red de corrupción instalada en la más hondo de las entrañas de este país, amigos de trileros, de farsantes y patrañeros, de maquilladores de la opinión, ustedes periodistas de la desinformación intencionada, ustedes obispos de silencio de guardar cuando interesa y de agitación poscoital cuando les sale de entre los pliegues de la bragueta moral, ustedes subsecretarios de Estado y directores de la nada, del vacío, de la pifia,   receptores impúdicos de sueldos y dietas inmorales, cuatreros de guante blanco, ustedes, amigos de los a...

La alegría del contenedor

Caminaba cerca de la estación de Renfe, eran las once de la mañana y el frío de Pamplona apretaba como los recortes de un tal Mariano. Cerca de un contenedor de basura, ahora tan cotizados por gentes traumadas por un presente inclemente; un hombre, quizás rumano o húngaro,  alto, delgado y con la mirada perdida entre los pliegues de una ropa ajada por el tiempo, caminaba de la mano de un niño de no más de ocho años. El pequeño, de rostro moreno y piel brillante como la vida por delante que podría esperarle, echó a correr hacia el contenedor. Me acordé de algunas imágenes vistas y revistas en la televisión. Hace tiempo, cuando nosotros gozábamos de ese plus de felicidad por decreto que ahora se dispone a ser rescatado por malversación. El niño vio un camión de bomberos, prácticamente nuevo, y volví a reiterarme que tal vez  habríamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pues tirar un camión de bomberos nuevo, o casi nuevo a la basura en estos tiempos de incendios...

Gobierno navarro de concentración

Patxi López no tenía, mientras duró gran parte de su mandato como Lehendakari,  el respaldo de la mayoría del electorado vasco. Así que, Patxi López estuvo tiempos gobernando a sabiendas, otra cosa es la legalidad, y ya sabemos a qué huele ese vocablo,  de que no contaba, ni representaba a la mayoría del electorado ni de la población. Patxi López sabiendo esto gobernó en unas condiciones muy complicadas en las que no gozó, precisamente, de la confianza de la cámara vasca. Después, ya sabemos lo que pasó. En la actualidad, Yolanda Barcina (YB), padece una situación muy similar. Aunque ella se niegue a cualquier comparación. Por aquello de que a  los vascos ni agua, que   pa eso semos sólo navarros,  o por la recitación cansina de ese otro mantra foral de la idiosincrasia navarra por excelencia. Desde que el idilio con los socialistas acabó en una separación de bienes mal avenida, YB está sometida a una desconfian...