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Holocausto económico

Curcio Malaparte,  (Prato, 1898-Roma 1957) ese gran narciso de corte fascista, pero dotado de una poderosa persuasión para narrar la guerra y el dolor, me  lleva por los caminos del nazismo y sus vericuetos literarios, por los pozos más oscuros del sufrimiento y la sociología que lo explica, que no lo justifica, claro. La Piel y Kaputt, sus dos obras mayores, me llevaron directamente a los diarios del crítico alemán de orígen polaco y judío, Marcel Reich Ranicki, y este a los diarios de Victor Klemperer, con su Quiero dar testimonio hasta el final . Y aquí es toy ahora, con Günter Anders (Breslau, 1902-Viena, 1992)    filósofo e intelectual  quien combatió en la Primera Guerra Mundial a los 16 años. De origen judío  fue el primer marido de Hannah Arendt, quien ya buceara en la investigación del exterminio con Eichmann en Jerusalén, quizá el mejor texto de historiografía jurídica sobre el juicio contra Eichmann.  Nosotros los hijos de Eichman...

¿Duermen sus señorías?

¿Ustedes duermen bien?, usted señora Sáenz de Santamaría; usted, príncipe de los estafadores, señor Rajoy, usted, taciturno y afónico bufón Rubalcaba, usted señores Wert, Montoro, y cuantos forman este gobierno de exacerbada indignidad, cuantos desde la oposición más silenciosa y cobarde haya parido esta inconclusa y traicionada Transición; ustedes, amigos de banqueros y sátrapas bendecidos por la santa madre Iglesia y por la contaminada red de corrupción instalada en la más hondo de las entrañas de este país, amigos de trileros, de farsantes y patrañeros, de maquilladores de la opinión, ustedes periodistas de la desinformación intencionada, ustedes obispos de silencio de guardar cuando interesa y de agitación poscoital cuando les sale de entre los pliegues de la bragueta moral, ustedes subsecretarios de Estado y directores de la nada, del vacío, de la pifia,   receptores impúdicos de sueldos y dietas inmorales, cuatreros de guante blanco, ustedes, amigos de los a...

La alegría del contenedor

Caminaba cerca de la estación de Renfe, eran las once de la mañana y el frío de Pamplona apretaba como los recortes de un tal Mariano. Cerca de un contenedor de basura, ahora tan cotizados por gentes traumadas por un presente inclemente; un hombre, quizás rumano o húngaro,  alto, delgado y con la mirada perdida entre los pliegues de una ropa ajada por el tiempo, caminaba de la mano de un niño de no más de ocho años. El pequeño, de rostro moreno y piel brillante como la vida por delante que podría esperarle, echó a correr hacia el contenedor. Me acordé de algunas imágenes vistas y revistas en la televisión. Hace tiempo, cuando nosotros gozábamos de ese plus de felicidad por decreto que ahora se dispone a ser rescatado por malversación. El niño vio un camión de bomberos, prácticamente nuevo, y volví a reiterarme que tal vez  habríamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pues tirar un camión de bomberos nuevo, o casi nuevo a la basura en estos tiempos de incendios...

Gobierno navarro de concentración

Patxi López no tenía, mientras duró gran parte de su mandato como Lehendakari,  el respaldo de la mayoría del electorado vasco. Así que, Patxi López estuvo tiempos gobernando a sabiendas, otra cosa es la legalidad, y ya sabemos a qué huele ese vocablo,  de que no contaba, ni representaba a la mayoría del electorado ni de la población. Patxi López sabiendo esto gobernó en unas condiciones muy complicadas en las que no gozó, precisamente, de la confianza de la cámara vasca. Después, ya sabemos lo que pasó. En la actualidad, Yolanda Barcina (YB), padece una situación muy similar. Aunque ella se niegue a cualquier comparación. Por aquello de que a  los vascos ni agua, que   pa eso semos sólo navarros,  o por la recitación cansina de ese otro mantra foral de la idiosincrasia navarra por excelencia. Desde que el idilio con los socialistas acabó en una separación de bienes mal avenida, YB está sometida a una desconfian...

Abandonar este barco llamado España

Foto: Canet de Mar (Barcelona, 1 diciembre de 2012) En medio de la basura mediática que, desde su sede imperial despliega el gobierno del PP, no es de extrañar que cada vez más, no sólo muchos catalanes y catalanas quieran darle un corte de mangas al Estado español, también muchos vascos, incluidos navarros, y tal vez otros pueblos sin reconocimiento. Lo de querer abandonar este barco a la deriva llamado España, ya no es tanto una cuestión de identidad, ni tampoco por aquello del nacionalismo periférico sin reconocimiento. Ya no. El PP está creando más independentistas que Jiménez Losantos tras el calentón de cada mañana. El no querer no saber nada de España es una cuestión de dignidad. De sentido común, de estar hartos de un presente arrasado en la ciénaga de la mentira constante del PP. Porque lo grave no es ya mentir, sino hacerlo intencionadamente a sabiendas de que solo mintiendo, el PP garantiza su más que cuestionada legitimidad. Nada más patético que llamar bla...

Lecturas de otoño

O de invierno. Cualquier época es buena para leer,  para sumergirte en otros mundos, deseados, viles, soñados, desconocidos. Mis ultimas debilidades están en la sociología del Tercer Reich, en la literatura del Holocausto, de la Resistencia y de la Guerra Civil española. Imre Kertesz, Victor Klemperer (los Diarios de 1933-1945) y Primo Levi. No menos interesante, por no decir apasionante me ha resultado la lectura de Curzio Malaparte (1898-1957). Sus imprescindibles Kaputt  y La Piel, los cuales me han llevado a esa parte de la historia. Recomendable, y mucho su biografía, la de Malaparte,  por parte de Maurizio Serra, editada por Tusquets. No pareciera que el biografiado fuera una pasión, pero sí define claramente las debilidades de Malaparte y el fin ultimo de sus actos y su vida.  Otro libro, en el cual descubro que se cita a Miguel Sánchez Ostiz, es Noche y Niebla en el París ocupado, de Fernando Castillo. Una reflexión ensayística, entre la biografía y la...

Huelgas, división sindical y sentido (de lo) común

¿Fue un fracaso la huelga del 14 de noviembre convocada por CC.OO, UGT y otros sindicatos y colectivos sociales? Pues depende de las expectativas que tuvieran sus precursores y de la valoración de quien no la convocó o no la secundó. Y es que la división y confrontación sindical actual en Vascongadas y Navarra, -donde la situación es diferente- entre   sindicatos nacionalistas y “españolistas” o constitucionalistas, es algo que desde hace años arrastra a las clases trabajadoras y a la población a un plebiscito interior y privado por encima de decisiones o necesidades colectivas. Y esto refuerza la enorme fragmentación y tensión a que se somete a la clase trabajadora y a la sociedad en su conjunto. Donde cada huelga se convierte en un acto de fe privado más que el necesario lance colectivo. Cabe pensar hasta qué punto una huelga planteada en medio de la división sindical, que no social, ni vital, puesto que la ciudadanía y los parados comparten problemas más al...