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Mostrando entradas de enero, 2026

Creer

El escritor Martín Caparrós se muere. Él mismo lo confirma con la seguridad triste de los que alguna vez fueron adictos a algo. Le queda poco, unos años. Quien se lo pronostica no quiere aventurar cifras. Pero él sabe que es cuestión de tiempo. Un tiempo inerte, como la mirada del corzo ante la ballesta. «Sindiós» es su alegato; el de un ateo sin remedio que dice cosas como esta: «debe ser desolador saber que uno desaparece, pero peor aún debe ser ese momento si pensás que, en instantes, vos —o tu alma o lo que sea que seas— vas a tener que rendir cuentas (…) Y todo sin garantías procesales». Mas le valiera, pienso, creer, como dios manda. En cualquier dios, pero creer. Como hacen nueve de cada diez personas en el mundo. Mira Trump, Dios está de su lado, dice. Mira Rosalía, gracias a su fe de Lux siente: «un deseo que creo que solo Dios puede llenar» O Amaia, la de la Oreja, que ahora cree en Dios tanto o más que los poperos cristianos de Hakuma. O las más de 250.000 personas...

Operación «Rubicón Moncloa»

Trump se encontraba jugando al golf en su mansión de Florida cuando ordenó el ataque sobre Venezuela con el objetivo de secuestrar a Maduro. Cojeaba ladeado sostenido por una artrosis reaccionaria. Nadie diría que el mundo podía salirse de su eje. Trump iba conectado a un pinganillo que le mantenía informado sobre los pasos de los comandos de mercenarios amparados por los Delta F0rce. En el momento que Trump hizo el primer “birdie” ordenó la operación. El psicópata de manual hizo así coincidir los dos disparos, el de su palo de golf y el que anunciaba la invasión blanqueada sobre el cielo de Caracas. A miles de kilómetros de allí, en Madrid DF, Feijoo y Abascal aún seguían celebrando el fin de año sanchista con una fijación tan patológica como Witold Gombrowicz por las ferreterías. Por eso, cuando se enteraron de la operación “Resolución absoluta” se llamaron inmediatamente. A ambos se les iluminó la mente pues aquello que ocurría tan lejano, pensaron, podía ser remasterizado en pl...

Enigmas 2026

Dos enigmas para estrenar el año. Uno, si la izquierda a la izquierda del PSOE, a pesar del permanente estado de discordia consigo misma, será capaz confluir en una UTI (Unión Temporal de Izquierdas) frente al proyecto fascista que se avecina. Y dos, si esa izquierda tiene todavía capacidad transformadora, o ha admitido definitivamente que es más fácil que llegue el fin del mundo que el fin del capitalismo. Preguntas que requieren el desvelo de otras previas: ¿Es la izquierda, o parte de ella, rehén de que cuanto peor vaya todo más opciones tendrá para capitalizar el descontento, a pesar de que ese descontento lo esté capitalizando la extrema derecha? ¿Andan las izquierdas inquietas frente al fascismo que amenaza con institucionalizarse sin cordones sanitarios de por medio? ¿Es por esto que Rufián va de político suicida sin línea de vida cuando reclama un frente defensivo frente al bloque fascista? ¿Es posible esa unidad de la izquierda que cada vez que se invoca acuden, como decía G...